SpaceX logra el visto bueno de la FCC para 15.000 satélites de Starlink

El regulador de telecomunicaciones de EEUU autoriza a SpaceX a desplegar 15.000 satélites de Starlink para dar cobertura móvil directa y le exime de pactar con operadores terrestres. Verizon ya dice que no le preocupa.
La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, el regulador de las telecomunicaciones del país) ha dado luz verde a SpaceX, la compañía de Elon Musk, para desplegar y operar 15.000 satélites de Starlink destinados a ofrecer conectividad directa al dispositivo, es decir, que un móvil normal pueda conectarse al satélite sin necesidad de una antena o un equipo especial. La autorización no se queda solo en el permiso de despliegue: el regulador también ha eximido a la empresa de una norma que le obligaba a alcanzar un acuerdo de alquiler con uno o varios operadores de telefonía terrestres, lo que le permite usar su propio espectro para prestar el servicio.
En su orden, publicada el lunes, la FCC justificó la decisión señalando que los despliegues previstos por SpaceX "reformarán la conectividad basada en espectro mejorando la competencia" y permitiendo a más consumidores tener más opciones en más lugares, en línea con el objetivo del organismo de "conectar a todo el mundo, en todas partes, a servicios de comunicaciones modernos". El espectro es el recurso por el que se pelean todas las telecos: son las frecuencias por las que viajan las señales, y quien controla más tiene más margen para crecer sin depender de nadie.
El movimiento mete de lleno a Starlink en el terreno de los grandes operadores móviles estadounidenses, Verizon, AT&T y T-Mobile, que hasta ahora dominaban la cobertura del país. La clave está en esa exención regulatoria: sin la obligación de alquilar red a una teleco terrestre, SpaceX deja de necesitar a los operadores como intermediarios para llegar al cliente final, algo que hasta ahora era el principal freno para que un servicio satelital compitiera de tú a tú con la telefonía tradicional.
Aun así, las compañías a las que quiere disputar el negocio no dan muestras de nerviosismo. "No hemos visto ningún impacto apreciable en nuestro crecimiento de banda ancha por parte de ningún proveedor de satélites en órbita baja, incluido Starlink", afirmó Dan Schulman, consejero delegado de Verizon, en una conferencia de Goldman Sachs el mes pasado. Schulman añadió que no considera el satélite un "competidor viable a medio ni siquiera a largo plazo".
Conviene separar la aprobación de la realidad: un permiso regulatorio no pone ni un solo satélite en órbita. Para llegar a esos 15.000 aparatos hay que fabricarlos y lanzarlos, y eso exige años de ritmo de lanzamiento sostenido y una capacidad de producción que aún no está demostrada a esa escala. SpaceX es una empresa privada y no cotiza en bolsa, de modo que un inversor particular no puede comprar sus acciones directamente: el impacto de esta noticia para una cartera llega de forma indirecta, a través de los operadores de telecomunicaciones, los fabricantes de satélites y toda la cadena de proveedores aeroespaciales que sí están en el mercado.
El análisis de Salseo
- Lo verdaderamente relevante no son los 15.000 satélites, sino la exención de la norma que obligaba a alquilar red a una teleco terrestre. Eso convierte a SpaceX en dueño de toda la cadena (espectro, satélite y cliente final) y le quita a Verizon y compañía el papel de portero al que cobraban peaje por cada conexión.
- El cuello de botella es la ejecución, no el papel. La FCC puede autorizar 15.000 aparatos, pero hay que fabricarlos y ponerlos en órbita uno a uno, y ahí mandan la capacidad de lanzamiento y los costes. La señal concreta que hay que seguir es el ritmo real de lanzamientos y cuántos de esos 15.000 están operativos al año que viene.
- El desmentido de Verizon tiene dos lecturas: puede que el satélite todavía no apriete de verdad en banda ancha, o puede ser la respuesta defensiva obligada de quien ve llegar al competidor. El dato que lo aclarará será el día que Starlink venda conexión directa al móvil de forma masiva y a qué precio lo hace, porque ahí se verá si rasca cuota o se queda en un nicho rural.
- Ojo con el riesgo que el titular no cuenta: multiplicar por varios la flota en órbita dispara las probabilidades de colisión y la basura espacial, un asunto que ya genera tensiones internacionales y que puede acabar traduciéndose en nuevas reglas. Y para el inversor particular, recordar que SpaceX no cotiza: la vía de exposición es indirecta, vía telecos y cadena de proveedores aeroespaciales.