SpaceX busca 40.000 millones para chips de Nvidia y un analista ve un 25% más de recorrido

Las acciones de SpaceX cayeron cerca de un 2% fuera de hora tras conocerse que la compañía de Elon Musk busca 40.000 millones de financiación para comprar chips de Nvidia, justo después de una semana en la que ha subido un 18%. El analista Daniel Ives estrena cobertura con recomendación de compra y un precio objetivo de 225 dólares.
Las acciones de SpaceX, que cotiza bajo el ticker SPCX, se dejaron alrededor de un 2% en las operaciones posteriores al cierre del martes. El motivo: varios informes apuntan a que la compañía de Elon Musk busca 40.000 millones de dólares de financiación para comprar chips de Nvidia. El paquete incluiría unos 10.000 millones en préstamos bancarios y otros 30.000 millones en deuda de grado de inversión, y su cierre se esperaría a lo largo de 2027. La noticia llega justo después de un rally del 18% desde el lunes de la semana pasada, así que los inversores tienen un elemento más que digerir.
Ese tirón reciente venía de una batería de hitos operativos. El vuelo 14 de Starship alcanzó la órbita y desplegó 26 satélites Starlink V3 de nueva generación, un paso más para demostrar de lo que puede ser capaz el megacohete de Musk. Además, la compañía completó tres lanzamientos en unas 13 horas, entre ellos la misión Crew-13 de la NASA, el Transporter-18 y el NROL-97. En paralelo, Musk se mostró "cautamente optimista" sobre la posibilidad de que SpaceX haga funcionar su versión del sistema Vera Rubin de Nvidia a unos 250 kilovatios de potencia media a bordo de los satélites Starmind que tiene previstos. El empresario calificó la idea de "asunto importante" y atribuyó el mérito a la estrecha colaboración de ingeniería con Nvidia.
Sobre esa base, el analista Daniel Ives, uno de los nombres más conocidos de Wall Street, ha iniciado la cobertura de SpaceX con una recomendación de compra (Outperform) y un precio objetivo de 225 dólares. Su argumento no se centra solo en los cohetes: sostiene que hay que mirar cómo encajan varias piezas del imperio de Musk. "Pocos competidores pueden igualar la capacidad de SpaceX de financiar Starship, una red global de comunicaciones y una infraestructura de inteligencia artificial a gran escala desde un único balance, usando cada plataforma para reforzar la economía de las demás", afirma. En la práctica, lanzamientos más baratos permiten poner más satélites en órbita; Starlink genera demanda interna de misiones y caja para seguir creciendo; y la inteligencia artificial añade un motor adicional dentro de un ecosistema tecnológico que ya es enorme.
Los últimos resultados trimestrales dan cierto respaldo a esa tesis. Los ingresos del segundo trimestre crecieron un 92% interanual hasta 7.810 millones de dólares, mientras que el EBITDA ajustado se disparó un 191% hasta 3.540 millones. Starlink alcanzó los 12 millones de suscriptores, el doble que un año antes, y las ventas de conectividad para empresas y administraciones públicas subieron un 108% hasta 1.810 millones, impulsadas por acuerdos con aerolíneas, pactos móviles y contratos plurianuales de Starshield. La inteligencia artificial también ha dejado de ser solo una inversión de futuro: sus ventas aumentaron un 247% interanual hasta 2.560 millones y su EBITDA ajustado pasó a ser positivo, 1.150 millones frente a las pérdidas de 276 millones del año anterior. La compañía firmó además 14.100 millones en ventas de nube contratadas y elevó su capacidad de cómputo a 1,4 gigavatios. Eso sí, sostener varias plataformas costosas a la vez exige muchísimo dinero: la inversión en capital del trimestre llegó a 18.370 millones, de los cuales 15.830 fueron a parar a infraestructura de IA, aunque la empresa cuenta con unos 100.000 millones en caja y valores negociables.
Wall Street comparte en gran medida el optimismo de Ives. De los 32 analistas que siguen a SPCX, 26 recomiendan comprar, 4 se mantienen al margen y 2 aconsejan vender. Eso da una recomendación de consenso de compra fuerte, con un precio objetivo medio de 215,29 dólares que implica un potencial de subida del 25% respecto al cierre del martes. La pelota, ahora, está en el tejado de la propia compañía: demostrar que el dinero que levanta se convierte en crecimiento rentable y no solo en más gasto.
El análisis de Salseo
- El dinero que busca SpaceX no es para cohetes, es para chips: los 40.000 millones van destinados a comprar procesadores de Nvidia, es decir, a financiar la pata de inteligencia artificial. Que se estructure como deuda de grado de inversión (10.000 millones en préstamos bancarios y 30.000 en deuda) indica que el mercado la considera una empresa solvente, pero también confirma que la factura de la IA es tan grande que no se cubre solo con la caja generada. La clave a vigilar: si el coste de esa deuda se encarece o si el calendario se estira más allá de 2027.
- El dato que de verdad cambia el relato es el giro de la división de IA: ha pasado de perder 276 millones de EBITDA ajustado a ganar 1.150 millones en un año, con unas ventas que crecen un 247%. Eso significa que la IA deja de ser una apuesta a futuro y empieza a ser un negocio que aporta dinero. La prueba de fuego, sin embargo, es la inversión en capital: 15.830 millones de los 18.370 totales se fueron a infraestructura de IA en un solo trimestre, así que habrá que ver cuánto tarda ese EBITDA en cubrir semejante desembolso.
- Starlink es el motor que paga todo lo demás: 12 millones de suscriptores (el doble que hace un año) y un 108% más de ventas a empresas y gobiernos. Ese es el círculo virtuoso que describe Ives: lanzar más barato permite poner más satélites, más satélites traen más clientes y caja, y esa caja financia Starship y la nube. El reverso es que todo cuelga de un único balance: si una pata se atasca (por ejemplo, si el crecimiento de suscriptores se frena o la competencia en internet satelital aprieta los precios), las demás lo notan.
- Cuidado con el entusiasmo: 26 de los 32 analistas ya recomiendan comprar y solo 2 venden. El precio objetivo de Ives (225 dólares) está apenas un 4,5% por encima de la media del consenso (215,29), así que su mensaje de que "hay más de lo que parece" no se traduce en un objetivo mucho más ambicioso que el del resto. Con la acción subiendo un 18% en una semana, la lectura contraria es clara: cuando todo el mundo es alcista, las buenas noticias ya suelen estar en el precio, y la caída del 2% al conocerse la financiación sugiere que ampliar capital ya no se recibe como una señal de crecimiento sin más.