SpaceX cierra la puerta del Falcon 9 a nuevos satélites más allá de 2028

SpaceX ya rechaza reservas para el Falcon 9 a partir de 2028, según Bloomberg, señal de que quiere centrar su negocio de lanzamientos en la nave Starship.
SpaceX está dando calabazas a los operadores de satélites que quieren asegurarse un hueco en su cohete Falcon 9 más allá de 2028. Según ha adelantado Bloomberg, la compañía de Elon Musk ya está rechazando nuevas reservas para ese año en adelante, un movimiento que deja claro que el futuro de sus lanzamientos comerciales pasa por otro lado.
El Falcon 9 ha sido el caballo de batalla de SpaceX durante años, con una cadencia de lanzamientos que parece un reloj suizo. Pero la empresa lleva tiempo hablando de jubilarlo gradualmente en favor de Starship, el cohete gigante totalmente reutilizable que promete costes mucho más bajos y una capacidad de carga muy superior. Este goteo de rechazos a clientes es la primera señal tangible de que ese plan ya está en marcha.
¿Qué significa esto para los operadores de satélites? Que tendrán que buscarse otro medio de transporte si quieren poner sus cacharros en órbita a finales de esta década. Y no hay tantas alternativas fiables: el Ariane 6 europeo apenas empieza, el New Glenn de Blue Origin aún no ha demostrado una cadencia comercial, y los cohetes rusos están fuera del mercado para muchos clientes occidentales. La decisión de SpaceX aprieta aún más un mercado de lanzamientos que ya iba justo de oferta.
Para SpaceX, la jugada tiene todo el sentido. Starship no solo es más barato de operar a largo plazo, sino que es la pieza clave para sus proyectos más ambiciosos, como Starlink y la colonización de Marte. Al forzar la migración de clientes hacia Starship, la empresa acelera la amortización de su desarrollo y consolida su dominio con una plataforma que puede dejar obsoletos a todos los demás cohetes medianos y pesados.
Habrá que ver cómo reaccionan los clientes. Algunos podrían esperar a que Starship demuestre ser tan fiable como el Falcon 9 antes de subirse al carro, pero con el calendario de lanzamientos cerrándose, puede que no les quede otra que reservar en lo que haya disponible, aunque sea un cohete todavía en fase de pruebas. Mientras tanto, los competidores se frotan las manos ante la posibilidad de captar a esos clientes que SpaceX deja tirados.
El análisis de Salseo
- El rechazo de reservas para el Falcon 9 más allá de 2028 es la señal más clara hasta ahora de que SpaceX quiere retirar su cohete estrella y migrar todo el negocio a Starship. No es un rumor: ya están diciendo 'no' a clientes reales.
- Para los operadores de satélites, esto supone un problema serio de planificación. Si no pueden reservar en Falcon 9, dependen de que Starship esté listo y sea fiable a tiempo, o de alternativas como Ariane 6 o New Glenn, que aún no han demostrado una cadencia comercial sólida.
- SpaceX está forzando al mercado a aceptar Starship antes de que esté completamente probado. Es una apuesta arriesgada: si Starship sufre retrasos o fallos, la empresa podría perder clientes frente a competidores que sí ofrezcan capacidad en cohetes más convencionales.
- A largo plazo, esta estrategia refuerza el dominio de SpaceX si Starship cumple lo prometido. Pero el inversor debe vigilar dos cosas: la evolución de las pruebas de Starship (cada explosión o aterrizaje fallido cuenta) y si competidores como Blue Origin logran robar contratos a clientes que necesitan lanzar antes de 2030.