SpaceX cierra un contrato de 1.100 millones al mes con un cliente misterioso

SpaceX ha firmado un nuevo acuerdo para alquilar capacidad de sus centros de datos de IA por unos 1.110 millones de dólares al mes, aunque no ha desvelado quién es el cliente. El CFO de la compañía lo usa como argumento para su meta de 100.000 millones de ingresos recurrentes anuales.
SpaceX ha vuelto a moverse en el negocio que ahora mismo está dando de comer a medio sector tecnológico. Su director financiero, Bret Johnsen, contó este jueves en una conferencia organizada por Goldman Sachs que la compañía ha cerrado otro gran acuerdo para alquilar capacidad de centros de datos por más de 1.000 millones de dólares al mes. La cifra exacta, según sus palabras: unos 1.110 millones mensuales que empezarán a contarse a partir del próximo 1 de diciembre. Lo llamativo es que Johnsen no quiso decir quién es el cliente, que queda oficialmente en el anonimato.
El directivo sí señaló que este contrato le da "aún más convicción" de que SpaceX alcanzará su objetivo de 100.000 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales antes de que acabe el año. El nuevo acuerdo se suma a los que la compañía ya había anunciado con Google y con Anthropic para alquilar espacio en sus enormes centros de datos Colossus, situados en los estados de Misisipi y Tennessee. Anthropic se comprometió a pagar 1.250 millones al mes hasta mayo de 2029, en plena pelea por cubrir la demanda de su modelo de IA Claude, mientras que el acuerdo con Google —que además es un accionista relevante de SpaceX— se firmó en junio y ronda los 920 millones mensuales.
El contexto explica por qué se pagan estas cantidades. Conseguir capacidad de cálculo para entrenar y ejecutar los modelos de IA más potentes se ha convertido en un cuello de botella enorme, y gigantes como OpenAI y Meta están metidos en rondas de construcción de centros de datos de miles de millones, decisiones que además están generando un rechazo público creciente por su consumo de energía y suelo. SpaceX se coló en este negocio casi de rebote: cuando se fusionó en febrero con la startup de IA de Elon Musk, xAI, absorbió una cantidad importante de capacidad de centros de datos que estaba sin usar. En los resultados del segundo trimestre, Johnsen ya dijo a los inversores que la compañía había firmado 6.700 millones en servicios en la nube en las primeras semanas del tercer trimestre. Eso sí, el gasto es igual de descomunal: 16.000 millones de dólares en infraestructura de IA solo en el segundo trimestre de 2026, con la advertencia de que el ritmo será similar en lo que queda de año.
Y el plan a largo plazo sigue siendo el mismo que viene repitiendo Musk: si todo sale según lo previsto, buena parte de esa infraestructura acabará en el espacio. Su apuesta es que la solución al rechazo social y al problema energético que sufren los centros de datos en la Tierra pasa por construir una red de satélites de IA, y SpaceX tiene previsto lanzar sus primeros centros de datos orbitales a finales del año que viene. Entre tanto, la compañía se sostiene con una paradoja interesante: la empresa que empezó lanzando cohetes está ganando dinero, sobre todo, alquilando enchufes y servidores.
El análisis de Salseo
- Hagamos la cuenta simple: con los tres contratos conocidos (Google, Anthropic y este cliente sin nombre), SpaceX tendría comprometidos alrededor de 3.280 millones de dólares al mes, es decir, unos 39.000 millones al año. Es una porción enorme de su objetivo de 100.000 millones, pero concentrada en solo tres clientes: si uno se cae o renegocia, el objetivo se tambalea.
- El caso de Google es el más curioso de todos: es accionista relevante de SpaceX y a la vez le paga unos 920 millones al mes por alquilar su capacidad de cálculo. Para Google es una línea de coste de más de 11.000 millones al año, y el hecho de que acepte pagarla a una empresa en la que participa dice mucho de lo escasa que está la capacidad de IA hoy en día.
- Falta un dato clave que nadie ha dado: cuánto dura el contrato del cliente misterioso. Del de Anthropic sabemos que llega hasta mayo de 2029, pero de este nuevo acuerdo solo conocemos el importe y la fecha de inicio. Sin saber el plazo ni quién firma, no se puede evaluar el riesgo de impago, y en un sector donde se firman contratos gigantescos con startups de IA, eso importa.
- La fecha a vigilar es finales del año que viene, cuando SpaceX quiere poner en órbita sus primeros centros de datos. Si ese lanzamiento se retrasa, se retrasa también la respuesta al gran problema del negocio: la factura energética y el rechazo social que generan los centros de datos en tierra. Mientras tanto, la compañía se juega su valoración a que el ciclo de gasto en IA no se enfríe.