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SpaceX se desploma un 11%: el mercado castiga su apuesta récord de 18.400 millones en IA

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SpaceX se desploma un 11%: el mercado castiga su apuesta récord de 18.400 millones en IA

Las acciones de SpaceX cayeron con fuerza tras conocerse que su gasto en infraestructura de IA se disparó a 18.400 millones de dólares en el trimestre, muy por encima de lo esperado. Pese a duplicar ingresos, los inversores dudan de la rentabilidad futura de esa inversión.

SpaceX vivió este miércoles su primer gran correctivo bursátil desde que salió a bolsa. Las acciones de la compañía de Elon Musk se dejaron un 11% en las operaciones previas a la apertura del mercado, ahondando una caída que ya alcanza el 49% desde los máximos de mediados de junio. El detonante no fue un mal trimestre en ingresos o pérdidas —de hecho, batió expectativas en ambos—, sino una cifra que heló a los inversores: 18.400 millones de dólares en gastos de capital (capex), de los cuales 15.800 millones se destinaron a infraestructura de inteligencia artificial. Esa cantidad superó en un 21% lo que esperaban los analistas y desató todas las alarmas.

La reacción del mercado tiene lógica si se mira la letra pequeña. SpaceX es un conglomerado singular: por un lado, su división Starlink (conectividad por satélite) es rentable y genera caja; por otro, sus unidades de lanzamiento de cohetes reutilizables y de inteligencia artificial siguen quemando dinero a buen ritmo. En el segundo trimestre, los ingresos totales se dispararon un 92% hasta los 7.810 millones de dólares, la pérdida neta se redujo un 46% y el beneficio operativo de Starlink alcanzó los 1.700 millones. Sin embargo, la división de IA perdió 1.300 millones y la aeroespacial otros 542 millones. El problema de fondo es que el gasto en IA crece mucho más rápido que la capacidad de generar retornos visibles.

Los inversores aplican desde hace meses un examen de cuatro preguntas a las empresas que invierten fuerte en IA: ¿hay demanda contratada o la capacidad está saturada? ¿Se acelera el ingreso relacionado con IA? ¿Se mantienen el beneficio operativo y la generación de caja? ¿Explica la dirección cómo ese capex se traducirá en retornos? SpaceX solo aprobó con holgura la segunda: sus ingresos por IA crecieron un 247%. En las otras tres, las respuestas no convencieron. La pérdida operativa de 1.300 millones y la falta de guías financieras formales dejaron un sabor amargo, sobre todo cuando Amazon acababa de demostrar con AWS que se puede aumentar ingresos más rápido que el capex y mantener márgenes del 39%.

Más allá de las cifras, hay señales que inquietan. Starlink, la joya rentable del grupo, vio cómo el ingreso medio por usuario bajaba de 99 a 66 dólares mensuales en apenas dos años, presionado por la competencia de Amazon Leo y otros. Mientras, Elon Musk mantiene su optimismo y promete 100.000 millones de ingresos para 2026, una meta que contrasta con los 38.500 millones que proyecta Bloomberg. Para añadir incertidumbre, algunos analistas fijan un precio objetivo de 62 dólares por acción —casi la mitad del valor actual— y se espera que los insiders puedan vender hasta 119 millones de títulos a partir del 6 de agosto.

En definitiva, el batacazo de SpaceX no es un simple susto trimestral. Refleja el escepticismo creciente hacia las compañías que apuestan cantidades colosales a la IA sin una hoja de ruta clara sobre cuándo y cómo recuperarán esa inversión. La pregunta ya no es si la IA es el futuro, sino quién logrará monetizarla antes de que el mercado pierda la paciencia.

El análisis de Salseo

  • El desplome no es por malos resultados, sino por un desfase entre la ambición inversora y la realidad financiera: el capex en IA se comió cualquier mejora operativa. Es la misma vara con la que el mercado midió a Meta, Amazon o Microsoft, y SpaceX suspendió en tres de los cuatro criterios clave.
  • La caída del ingreso medio por usuario en Starlink (de 99 a 66 dólares) es una señal de alerta que va más allá de la IA. Si la única unidad rentable empieza a sufrir presión competitiva, el colchón para financiar las divisiones deficitarias se estrecha, y eso cambia la tesis de inversión a medio plazo.
  • La falta de guías financieras y la posible venta masiva de acciones por parte de insiders añaden una capa extra de incertidumbre. Sin una hoja de ruta creíble que conecte el gasto en IA con beneficios futuros, el castigo puede prolongarse aunque los ingresos sigan creciendo a triple dígito.
  • Conviene matizar: el crecimiento del 247% en ingresos de IA demuestra que hay demanda real, y si SpaceX logra repetir la jugada de AWS —ingresos creciendo más rápido que el capex—, el panorama cambiaría radicalmente. La clave será vigilar si en próximos trimestres el ritmo de inversión se modera o aparecen contratos que respalden la capacidad instalada.

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Fuente: Forbes