SpaceX se desploma un 25% desde su salida a bolsa: las dudas sobre su deuda y su negocio queman a los inversores

Las acciones de SpaceX han perdido un cuarto de su valor desde el pico posterior a su histórica OPV, mientras el mercado digiere un conglomerado que mezcla una vaca lechera en declive con dos devoradores de efectivo.
SpaceX ha pasado de ser la salida a bolsa más esperada del año a protagonizar un serio correctivo. Desde que tocara máximos el 16 de junio, justo después de su debut en el Nasdaq, las acciones de la compañía aeroespacial y de comunicaciones se han dejado un 25%. El optimismo inicial, que llegó a valorar la empresa en 1,8 billones de dólares, se ha topado de bruces con una realidad financiera que asusta a los tenedores de deuda y ha sembrado dudas incluso entre los accionistas más fieles a Elon Musk.
El problema de fondo es que SpaceX opera como un conglomerado de negocios muy dispares. Por un lado, su división de conectividad, Starlink, es rentable: en 2025 ingresó 11.387 millones de dólares y generó un beneficio operativo de 4.423 millones. Sin embargo, su ingreso medio por usuario se ha desplomado un tercio en tres años —de 99 a 66 dólares mensuales— al expandirse a mercados más sensibles al precio, y la competencia con Amazon Leo amenaza con agravar esa presión.
Los otros dos pilares del grupo son auténticos quemaderos de caja. La división espacial, que incluye lanzamientos y el proyecto Starship, facturó 4.100 millones en 2025 pero registró pérdidas operativas de 657 millones, a lo que se suman 3.000 millones en I+D para Starship. La unidad de inteligencia artificial, que agrupa xAI, Grok y la red social X, es aún más voraz: perdió 6.355 millones en 2025 y solo en el primer trimestre de 2026 se gastó 7.700 millones en inversiones de capital, un ritmo anualizado de 30.000 millones que convierte a la empresa en fuertemente deficitaria.
La caída en bolsa también tiene raíces en la propia estructura de la OPV. Solo se colocó un 5% del capital a un precio que implicaba un múltiplo de 94 veces ventas, una cifra que el profesor Aswath Damodaran calificó de “alucinación” y que situaba la valoración un 27% por encima de su análisis de flujos de caja descontados. A ese exceso inicial se sumaron movimientos corporativos que inquietaron al mercado, como una adquisición de 60.000 millones de dólares y una emisión de bonos por 25.000 millones que cotiza como deuda basura, a pesar de que las agencias de calificación le otorgan grado de inversión.
Con la compañía abocada a un flujo de caja libre negativo al menos hasta 2029, según S&P, las opiniones de los analistas están muy divididas. Mientras CFRA prevé una caída adicional del 23% por el riesgo de que Starship, los centros de datos en el espacio y el chatbot xAI no cumplan expectativas, Raymond James dibuja un mercado potencial de 30 billones de dólares y un potencial de revalorización del 433%. La clave para el inversor está en si SpaceX logra demostrar que sus negocios deficitarios tienen un camino claro hacia la rentabilidad antes de que se agote la paciencia del mercado.
El análisis de Salseo
- La estructura de conglomerado es un arma de doble filo: Starlink genera caja pero su rentabilidad se erosiona, mientras que las divisiones espacial y de IA queman efectivo a un ritmo que lastra las cuentas consolidadas. El inversor debe vigilar si el flujo de caja de Starlink basta para financiar las ambiciones de Musk sin tener que recurrir a más deuda o ampliaciones de capital.
- La emisión de bonos por 25.000 millones que cotiza como 'high yield' pese a tener grado de inversión es una señal de alarma. Indica que los inversores en renta fija ven un riesgo de crédito real, lo que puede encarecer la financiación futura y presionar aún más unas cuentas ya de por sí tensionadas.
- El múltiplo al que salió a bolsa —94 veces ventas— era insostenible sin un crecimiento explosivo e inmediato de los negocios deficitarios. La corrección del 25% puede ser solo el principio si la empresa no presenta hitos concretos en Starship o en la monetización de xAI en los próximos trimestres. La referencia clave serán los avances en ingresos por publicidad en X y los contratos de lanzamiento de Starship.
- Existe una lectura contraria: si el mercado total direccionable de 30 billones que proyecta Raymond James se acerca a la realidad, la caída actual podría ser una oportunidad. Pero ese escenario exige que Musk ejecute a la perfección en varios frentes complejos a la vez, algo que ni siquiera el propio CEO ha logrado siempre en Tesla.