SpaceX quiere 40.000 millones de deuda para comprar chips de IA a Nvidia

SpaceX prepara una financiación de 40.000 millones de dólares para comprar chips de inteligencia artificial a Nvidia, una operación que le permitiría construir capacidad de cómputo sin volver a vender acciones en bolsa. Apollo lideraría la colocación y el cierre no se espera hasta 2027.
SpaceX, la compañía de cohetes y satélites que cotiza en bolsa, estaría preparando una emisión de deuda de unos 40.000 millones de dólares con un objetivo muy concreto: comprar chips de inteligencia artificial a Nvidia. Según recoge el analista Dan Ives, de la firma Yorkville Ives, la operación se repartiría en unos 10.000 millones en préstamos bancarios y otros 30.000 millones en deuda de grado de inversión (es decir, deuda que las agencias consideran de calidad y que por tanto se coloca entre inversores conservadores). Ives califica el movimiento de "jugada estratégica inteligente".
Según el Financial Times, la gestora Apollo Global Management encabezaría la financiación y se encargaría de colocar la deuda entre inversores, mientras que el gestor de bonos Pimco estaría entre los prestamistas que ya han mantenido conversaciones para participar. La transacción no se cerraría hasta 2027. Para ponerlo en perspectiva, 40.000 millones es una cifra casi idéntica a los ingresos que se prevén para SpaceX en 2026, en torno a 44.500 millones de dólares: no es una compra cualquiera, es una apuesta del tamaño de un año entero de facturación.
El motivo de peso es que SpaceX quiere ser también protagonista de la fiebre de la inteligencia artificial y, para ello, necesita músculo de cálculo. La idea que defiende Ives es que la compañía puede conectar ese negocio de IA con Starlink, su red de satélites, y con su actividad de lanzamientos: más capacidad de cómputo permitiría ofrecer servicios de IA, mientras que el resto del grupo aporta la infraestructura y los clientes para que esos servicios crezcan. El principal obstáculo, apunta, es justamente conseguir suficiente capacidad de computación para atender los contratos de IA que espera servir, y ahí los chips de Nvidia son la pieza clave.
De ahí el interés por financiarse con deuda en lugar de volver al mercado a vender más acciones apenas unos meses después de su salida a bolsa de junio. Endeudarse evita diluir a los accionistas que acaban de entrar y permite cerrar ahora el suministro de chips de Nvidia, para empezar a generar ingresos cuando esa capacidad esté operativa. Además, parte de la capacidad se está contratando antes incluso de recibirla, lo que significa que SpaceX podría tener clientes apalabrados antes de que la infraestructura funcione.
El movimiento tiene dos caras. Para Nvidia, supone un pedido potencialmente gigantesco que alimenta su ya enorme demanda de chips de IA, pero también refuerza su dependencia de unos pocos clientes de gran tamaño. Para SpaceX, es la vía para financiar su pata de inteligencia artificial sin pedir más dinero a los accionistas, aunque a cambio asume una carga de deuda relevante y todo depende de que la operación se cierre finalmente en 2027 y de que los mercados de crédito sigan abiertos y receptivos hasta entonces.
El análisis de Salseo
- La clave es cómo se paga: SpaceX elige deuda y no una ampliación de capital, así que no diluye a los accionistas que compraron en su salida a bolsa de junio. Es una señal de que la compañía prefiere apalancarse antes que repartir más trozos de sí misma, aunque eso le obligue a pagar intereses durante años.
- La escala es la noticia: 40.000 millones equivalen casi a toda la facturación prevista para 2026 (unos 44.500 millones). Colocar una deuda así solo funciona si los inversores compran el relato de que SpaceX será un actor relevante de la IA, y de eso depende que Apollo y Pimco encuentren suficientes compradores para los bonos.
- Ojo con el calendario y la letra pequeña: el cierre no se espera hasta 2027, de modo que hoy no hay un pedido en firme ni a Nvidia ni a los bancos. Lo que hay que vigilar es si la financiación se confirma, quién acaba entrando y si el precio de esa deuda sale razonable; si los mercados de crédito se tensan, el plan puede retrasarse o encarecerse.
- El punto que no cuenta el titular: parte de la capacidad de cómputo se está contratando antes de estar lista, lo que reduce el riesgo de construir infraestructura vacía, pero no lo elimina. SpaceX es un negocio muy intensivo en capital y añadir una pata de IA con decenas de miles de millones de deuda aumenta la presión si los contratos esperados tardan en llegar.