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SpaceX duplica su peso en el Nasdaq 100 y desata hasta 22.000 millones en compras

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SpaceX duplica su peso en el Nasdaq 100 y desata hasta 22.000 millones en compras

SpaceX sube en el premercado tras doblar su peso en el Nasdaq 100, un ajuste que obliga a los fondos indexados a comprar entre 15.500 y 22.000 millones de dólares en acciones. La compañía suma además un contrato de la NASA y prepara el vuelo 14 de Starship.

Las acciones de SpaceX (SPCX) subían un 1,13% en la sesión previa a la apertura de este lunes, 21 de septiembre, después de que su peso dentro del índice Nasdaq 100 haya pasado del 1,28% al 2,82%. El cambio es efectivo hoy y forma parte del reajuste trimestral del índice, pero tiene una consecuencia muy concreta: todos los fondos que replican el Nasdaq 100 están obligados a comprar más acciones de la compañía para no desviarse de su índice de referencia. Los cálculos que maneja el mercado apuntan a que ese ajuste podría generar entre 15.500 y 22.000 millones de dólares en compras pasivas.

La clave está en el llamado capital flotante, es decir, cuántas acciones están realmente disponibles para comprar y vender en el mercado. SpaceX entró en el Nasdaq 100 en julio, pero entonces buena parte de sus títulos seguían sujetos a periodos de bloqueo: tras una salida a bolsa, los accionistas iniciales se comprometen a no vender durante un tiempo para evitar desplomes. Eso limitaba el número de acciones en circulación y hacía que su peso en el índice (1,28%) quedara muy por debajo de lo que le correspondería por tamaño. SpaceX es hoy la séptima mayor compañía del Nasdaq 100 por valor de mercado, con más de 2 billones de dólares, pero con ese 1,28% ni siquiera figuraba entre las veinte mayores posiciones del índice. A medida que esos bloqueos vencen y salen más acciones al mercado, el Nasdaq reconoce su verdadera envergadura y su peso se duplica.

Mientras tanto, la compañía acumula novedades operativas. La NASA le ha adjudicado un contrato de 946 millones de dólares para tres misiones adicionales de astronautas a la Estación Espacial Internacional, lo que refuerza su papel como socio de referencia de la agencia estadounidense. Y en el plano de los lanzamientos, el vuelo número 14 de Starship se ha reprogramado del 22 al 28 de septiembre. No es un vuelo cualquiera: será el primer intento de alcanzar la órbita y de desplegar 26 satélites Starlink V3, un paso que, si sale bien, acerca la expansión de la red de internet por satélite.

En cuanto a los analistas, el consenso de Wall Street sobre el valor es mayoritariamente favorable: 18 recomendaciones positivas, cuatro neutrales y dos negativas. Figuras como Adam Jonas (Morgan Stanley) y Douglas Harned (Bernstein) consideran que el negocio de computación orbital y los futuros centros de datos en el espacio no están todavía reflejados en el precio de la acción, y ven ahí un motor de crecimiento que se sumaría al de Starlink. De media, el recorrido que otorgan al valor ronda el 55% desde los niveles actuales. Es decir, el mercado no está premiando solo los cohetes, sino una historia mucho más ambiciosa.

Conviene separar las dos cosas que están pasando. Por un lado, el empujón del índice es puramente mecánico: los fondos compran porque su norma les obliga, no porque hayan mejorado los fundamentales de SpaceX. Por otro, las compras pasivas son un flujo que ocurre una vez y no se repite, mientras que la fecha del 28 de septiembre sí es un acontecimiento con resultado binario: sale bien o sale mal.

El análisis de Salseo

  • El peso en el índice no mide la calidad del negocio, mide cuántas acciones pueden comprarse. SpaceX vale por tamaño como la séptima del Nasdaq 100, pero su peso estaba artificialmente recortado por los bloqueos de acciones. Ahora que se liberan títulos, el índice corrige esa distorsión: el motor de la subida es técnico, no un mejor resultado operativo.
  • El detalle incómodo del mismo fenómeno: los bloqueos que expiran son los mismos que permiten al índice comprar más acciones, pero también los que permiten vender a los accionistas iniciales. Es decir, el mismo vencimiento que trae compradores obligados trae potenciales vendedores. Ahí está la tensión real de los próximos meses y conviene vigilar cuántas acciones nuevas entran de verdad al mercado.
  • Los entre 15.500 y 22.000 millones de compras pasivas son un empujón de una sola vez: los fondos compran porque su regla les obliga, no porque quieran, y una vez completado el ajuste ese colchón desaparece. Si la acción se sostiene después del reajuste, será por los fundamentales; si se desinfla, quedará claro que buena parte del movimiento era flujo forzado.
  • El 28 de septiembre es el verdadero examen: Starship intentará por primera vez alcanzar la órbita y desplegar 26 satélites Starlink V3. Un éxito valida la expansión de la red de internet y presiona a la baja los costes de lanzamiento; un fallo retrasa el calendario y devuelve el foco a la parte más especulativa del relato, la computación orbital que los analistas ya descuentan pero que todavía no genera ingresos.

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Fuente: TipRanks