SpaceX estudia comprar datos de startups en apuros para entrenar su IA

La compañía aeroespacial ha mantenido conversaciones internas para hacerse con datos de clientes y operativos de empresas emergentes fracasadas y usarlos como materia prima barata para sus modelos de inteligencia artificial.
SpaceX ha mantenido conversaciones internas para comprar datos de clientes y datos operativos a startups que atraviesan dificultades o que ya han cerrado, según ha publicado Bloomberg. La idea es conseguir una fuente de información barata con la que alimentar y mejorar sus modelos de inteligencia artificial. Las conversaciones se han producido dentro de los equipos de su unidad de IA, bautizada SpaceXAI, y por ahora son informales: pueden quedar en nada y no convertirse en un acuerdo real.
No es un terreno nuevo para la compañía. SpaceX ya ha tirado antes de los datos de X, la red social de su consejero delegado, Elon Musk, y también de especialistas internos conocidos como "tutores de IA", personas que ayudan a entrenar y refinar el software. Según un informe de Bloomberg de junio, la empresa ha pausado la contratación de esos tutores, aunque sigue empleándolos para que sus ingenieros construyan mejores sistemas. Lo que busca ahora son conjuntos de datos operativos, información de clientes y otros materiales con los que entrenar a Grok.
El precedente más cercano lo puso Google (Alphabet). La tecnológica compró datos de negocio de Spirit Airlines después de que la aerolínea cesara su actividad, con una oferta de 10 millones de dólares que levantó dudas sobre la privacidad de los datos. Es exactamente el tipo de debate que podría repetirse si SpaceX acaba comprando información de clientes de compañías quebradas: los datos personales de usuarios de empresas que echan el cierre son un filón, pero también un terreno legalmente delicado.
Mientras tanto, SpaceX sigue metiendo dinero a manos llenas en su negocio de inteligencia artificial. En el segundo trimestre destinó 15.800 millones de dólares a inversiones relacionadas con la IA (lo que se conoce como capex, el dinero que se destina a infraestructura y equipos). Esa división generó ingresos de 2.560 millones de dólares en el mismo periodo, pero registró unas pérdidas operativas de 1.260 millones. En paralelo, la NASA ha seleccionado a la compañía para prestar servicios de lanzamiento en su misión StarBurst, un anuncio que impulsó al valor alrededor de un 0,70% en el premercado del viernes.
En cuanto a la valoración, Wall Street mantiene una recomendación de consenso de "compra moderada" sobre SpaceX: 26 analistas aconsejan comprar, seis mantener y dos vender. El precio objetivo medio se sitúa en 232,07 dólares, lo que implicaría un potencial alcista cercano al 50%. La acción cotiza por encima de su precio de salida a bolsa, fijado en 135 dólares, pero bastante por debajo del máximo de 225,64 dólares que marcó en junio.
El análisis de Salseo
- El movimiento tiene una lógica de costes muy concreta: entrenar IA con datos comprados a empresas que se hunden suele salir mucho más barato que pagar a ejércitos de tutores humanos. La pausa en la contratación de esos tutores apunta a que SpaceX quiere escalar su IA sin que la factura de personal se le descontrole, justo cuando su unidad tecnológica pierde 1.260 millones de dólares al trimestre.
- El verdadero riesgo no es tecnológico, sino legal. El caso de Google y Spirit Airlines demuestra que los datos de clientes de compañías cerradas acaban en los tribunales o en los titulares por privacidad. Si SpaceX compra información de usuarios de empresas quebradas, hereda ese escrutinio, y su condición de firma muy vigilada por ser proveedora de la NASA y del Pentágono lo hace aún más incómodo.
- Conviene separar las dos noticias que van en el mismo paquete: la acción sube un 0,70% por el contrato de lanzamiento de la NASA, no por la compra de datos. El negocio que de verdad sostiene la valoración hoy son los cohetes y los contratos públicos; la IA es todavía una promesa cara, con ingresos de 2.560 millones frente a un desembolso trimestral de 15.800 millones.
- Señal concreta a vigilar: si esas conversaciones informales se transforman en un acuerdo anunciado, y con qué condiciones sobre privacidad. Mientras eso no ocurra, estamos ante una especulación sin cifras encima de la mesa. El otro dato a seguir es la brecha entre el precio actual y el máximo de 225,64 dólares de junio, que sugiere que el mercado ya ha empezado a enfriar el entusiasmo por la pata de inteligencia artificial.