SpaceX frena el ritmo de construcción de sus centros de datos de IA

La compañía de Elon Musk cambia la forma de levantar sus centros de datos de inteligencia artificial: prioriza copias de seguridad y refrigeración antes de encenderlos. El mercado se pregunta si eso retrasará sus ingresos.
SpaceX, que cotiza bajo el ticker SPCX, ha estado en el punto de mira este 10 de septiembre después de que varios informes apunten a que la compañía tiene intención de ralentizar el crecimiento de sus centros de datos de inteligencia artificial. El cambio no está en cuántos quiere construir, sino en cómo los construye: hasta ahora añadía los sistemas de respaldo y de refrigeración cuando las instalaciones ya estaban funcionando a pleno rendimiento, y ahora la idea es incorporarlos antes, además de someter cada centro a pruebas exhaustivas antes de ponerlo en marcha. Según esas mismas informaciones, la empresa también se plantea rediseñar partes de los centros que ya tiene en funcionamiento para ganar eficiencia.
El movimiento llega después de unos meses movidos en esta área. La compañía dirigida por Elon Musk reorganizó recientemente al equipo responsable de sus centros de datos de IA y colocó al frente a directivos procedentes de su negocio de satélites Starlink, tras una serie de dudas técnicas y problemas de fiabilidad. A principios de septiembre sufrió una caída en uno de sus centros, y el propio Musk aseguró que estaban tomando "medidas correctoras para que no vuelva a ocurrir". En la actualidad SpaceX opera los centros de datos Colossus, situados en Tennessee y Misisipi: el primero abrió en julio de 2024 y el segundo empezó a construirse en marzo de 2025. La empresa también estaría buscando ampliar su presencia en Texas y Musk sigue hablando de llevar centros de datos de IA al espacio exterior.
¿Por qué le importa esto al inversor? Porque la velocidad a la que se levantan estas instalaciones está directamente ligada a cuándo empiezan a generar ingresos. Varios analistas de Wall Street se apresuraron a cuestionar cualquier frenazo en este plan, señalando que podría recortar el crecimiento de la facturación de la compañía. Goldman Sachs, por ejemplo, dijo en el momento de la salida a bolsa de la empresa en junio que esperaba un fuerte aumento de los ingresos procedentes de los centros de datos en los próximos años. Para poner en contexto el tamaño de la apuesta: en 2025 los ingresos anuales de SpaceX alcanzaron los 18.700 millones de dólares, y la mayor parte de esa cifra llegó de su servicio de internet por satélite Starlink.
En cuanto a cómo lo ve el mercado, SpaceX cuenta con una recomendación media de "compra moderada" entre 31 analistas de Wall Street, según los datos recogidos por TipRanks. Ese consenso se apoya en 24 recomendaciones de compra, cinco de mantener y dos de venta emitidas en los últimos tres meses. El precio objetivo medio de la acción se sitúa en 232,35 dólares, lo que implicaría un potencial de subida del 62% desde los niveles actuales. Con esas expectativas tan optimistas sobre la mesa, cualquier señal de que los planes de expansión se toman con más calma se convierte en un tema sensible para el valor.
El análisis de Salseo
- El frenazo no es por falta de dinero ni de demanda, sino por fiabilidad: el apagón de septiembre y los problemas de ingeniería han empujado a construir con más calma. El mecanismo importa: si las pruebas y los sistemas de refrigeración y respaldo se hacen antes de encender, cada centro tarda más en operar y, por tanto, en facturar. Ese desfase temporal es exactamente lo que preocupa a los analistas que hablan de menor crecimiento de ingresos.
- La reorganización con directivos llegados de Starlink dice mucho del momento de la compañía: el negocio que ya factura (los 18.700 millones de dólares anuales, en su mayoría internet por satélite) se está usando como cantera de gestión para la apuesta de futuro, la IA. Es una señal de que dentro de la empresa el centro de datos se percibe todavía como algo que hay que aprender a ejecutar bien, no como una máquina de dinero ya engrasada.
- La tensión de fondo es de manual: gastar muchísimo en infraestructura de IA mientras el negocio que sostiene las cuentas es otro. Si el ritmo de construcción se modera, el mercado tendrá que recalibrar las expectativas que se generaron en la salida a bolsa de junio, cuando Goldman Sachs anticipaba un fuerte salto de los ingresos por centros de datos. La señal concreta a vigilar: el avance de Colossus 2 en Misisipi y la expansión anunciada en Texas.
- La lectura contraria también tiene sentido: construir más despacio y probando mejor puede ser mejor negocio a largo plazo, con menos sobrecostes y menos sustos operativos. El problema es que la acción cotiza expectativas de crecimiento rápido, y con 31 analistas cubriéndola y un precio objetivo medio que implica un 62% de subida, cualquier retraso se paga en el precio mucho antes de que se note en las cuentas.
- Ojo con el relato de los centros de datos en el espacio: suena a ciencia ficción, pero forma parte del argumentario con el que Musk vende el futuro de la compañía. Si la parte terrenal del plan se atasca, ese tipo de anuncios gana peso como reclamo... y como recordatorio de que el negocio de la IA en la órbita todavía no genera ingresos.