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SpaceX gana más con IA en Tierra que en el espacio, y así seguirá una década

·NeutralImpacto medio
SpaceX gana más con IA en Tierra que en el espacio, y así seguirá una década

Los contratos de computación terrestre de SpaceX con empresas de IA ya generan más ingresos que sus cohetes o Starlink. Los analistas ven el negocio orbital como una apuesta a largo plazo.

Cuando Elon Musk habla de inteligencia artificial en el espacio, la imaginación se dispara. Pero los números cuentan otra historia: el verdadero filón de SpaceX con la IA está firmemente anclado en la Tierra. Los analistas de Wall Street coinciden en que los centros de datos terrestres de la compañía —esos enormes complejos que alimentan el boom de la inteligencia artificial— son los que están llenando las arcas ahora y lo seguirán haciendo durante el resto de la década.

SpaceX ha cerrado acuerdos con pesos pesados como Anthropic, Google (de Alphabet) y Reflection AI para usar sus supercomputadoras Colossus. Según los documentos analizados por Reuters, estos contratos podrían generar más de 28.000 millones de dólares al año. Una cifra que deja pequeñas las ventas de su negocio de lanzamientos espaciales o de conectividad Starlink por separado. En 2025, la facturación por IA fue de unos 3.200 millones, así que el salto es bestial.

Para ponerlo en perspectiva, SpaceX invirtió el año pasado cerca de 18.000 millones en infraestructura y desarrollo de IA. De ellos, 12.700 millones fueron en gasto de capital (capex) y 5.100 millones en investigación. Sus dos centros Colossus ya suman cerca de un gigavatio de capacidad de cómputo, lo que los sitúa entre los mayores del mundo. Y J.P. Morgan espera que la capacidad terrestre se multiplique hasta los 9 gigavatios en 2029, el equivalente a cuatro veces la potencia de la presa Hoover.

¿Y el sueño orbital? La mayoría de las firmas que cubren SpaceX tras su salida a bolsa lo ven como una oportunidad real, pero a largo plazo. Para que los centros de datos en órbita sean viables, hace falta que el cohete Starship logre una reutilización rápida, que los costes de lanzamiento se desplomen y que la ingeniería de satélites avance lo suficiente. Bank of America lo resume con claridad: la viabilidad a largo plazo de los centros de datos orbitales no está probada y depende de hitos tecnológicos que aún no se han alcanzado.

Mientras tanto, la compañía no se queda quieta en tierra. La compra de Cursor, una startup de programación con IA, por 60.000 millones de dólares muestra que SpaceX quiere ir más allá de la infraestructura y meterse de lleno en el software empresarial. Así monetiza tanto las aplicaciones de IA como la capacidad de cómputo que hay detrás. El debate ya no es si SpaceX puede construir y rentabilizar infraestructura de IA, sino cuándo logrará llevar ese negocio más allá de la atmósfera.

El análisis de Salseo

  • La noticia aterriza las expectativas: el valor real de SpaceX en IA está en sus centros de datos terrestres, no en el espacio. Los contratos con Anthropic y Google ya generan más de 28.000 millones de dólares anuales, eclipsando sus otras líneas de negocio. Esto significa que, a corto plazo, la acción se moverá más por los resultados de su división de infraestructura que por los cohetes.
  • El gasto masivo en capex (12.700 millones en 2025) muestra una apuesta agresiva por dominar el cómputo terrestre. Pero los analistas advierten que los contratos tienen cláusulas de rescisión: no son ingresos recurrentes garantizados. Si la demanda de IA se enfría o aparecen competidores, esos ingresos podrían esfumarse.
  • El sueño orbital es una opción a diez años vista, atada a que Starship funcione y abarate los lanzamientos. Hasta entonces, el crecimiento de SpaceX depende de seguir ampliando sus centros de datos en Tierra. La compra de Cursor sugiere que también quieren vender software de IA, no solo alquilar servidores, lo que diversifica el riesgo.

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Fuente: Reuters