SpaceX lanza a cuatro astronautas hacia la ISS tras tres semanas de retraso

Un Falcon 9 despega desde Cabo Cañaveral con la misión Crew-13 rumbo a la Estación Espacial Internacional, la número 13 de SpaceX para la NASA, tras arreglar una fuga de combustible en la cápsula.
SpaceX ha puesto en órbita este jueves a cuatro astronautas rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS) a bordo de un cohete Falcon 9 y una cápsula Dragon, en un lanzamiento que se produjo desde la base de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, en Florida. El despegue llegó con tres semanas de retraso sobre el plan inicial, el tiempo que se ha necesitado para reparar una fuga en el sistema de combustible de la cápsula. Durante toda la mañana las nubes amenazaron con echar abajo la cuenta atrás, pero el cielo terminó abriéndose lo suficiente para garantizar un lanzamiento seguro.
La comandante de la misión es Jessica Watkins, geóloga que hace una década trabajó con el rover Curiosity de la NASA en Marte y que regresa a la estación por segunda vez tras una larga estancia en 2022. Con este vuelo se convierte en la primera mujer negra en liderar una tripulación hasta la órbita. "Gracias por un viaje increíble", dijo por radio nada más alcanzar el espacio. Los otros tres ocupantes son novatos: Luke Delaney, marine retirado de la NASA; Joshua Kutryk, coronel de la Real Fuerza Aérea canadiense; y el ruso Sergey Teteryatnikov, exsubmarinista. Los cuatro relevarán a los astronautas que llevan en el laboratorio orbital desde febrero.
El trayecto, además, promete ser el más rápido hasta la fecha para la compañía de Elon Musk: apenas ocho horas de tránsito, con llegada a la estación antes de la hora de dormir. La estancia, en cambio, será larga: seis meses. Ese es el plazo que Kutryk pasará lejos de casa, ya que su mujer, Heather, dará a luz a su tercer hijo a finales de noviembre. Será el cuarto hombre en convertirse en padre mientras orbita la Tierra. La Agencia Espacial Canadiense ha prometido apoyo a la familia durante el parto y la NASA asegura que hará todo lo posible por mantener al astronauta conectado con los suyos. No es la primera vez: en 2004 la agencia enlazó por radio al astronauta Mike Fincke con la habitación donde su mujer daba a luz, y cinco años después Randy Bresnik, comandante de la próxima misión Artemis III, llamó desde la órbita al hospital. Al austriaco Franz Viehböck, en cambio, la noticia le llegó más despacio: su hija nació pocas horas después de que él despegara hacia la estación Mir en 1991 y no se lo comunicaron hasta el día siguiente.
Se trata de la decimotercera tripulación que SpaceX lanza para la NASA, sin contar el vuelo de prueba de 2020. Los cuatro astronautas abrazan esa designación, Crew-13, y han querido rendir homenaje en su parche a la misión Apolo 13, aquel angustioso viaje de 1970 que terminó con los astronautas de vuelta a salvo en casa. "Queríamos honrar su legado, su resiliencia y su determinación, y llevar un poco de eso con nosotros", explicó Watkins. Ella y sus compañeros llegaron a la plataforma de lanzamiento en Teslas negras con matrículas que rezaban "Lucky 13".
La noticia vuelve a poner el foco en el papel central de SpaceX en el transporte de personas al espacio para la NASA, pero también en la dependencia de la agencia estadounidense de un único socio tecnológico para una tarea crítica como es la rotación de tripulaciones. Un fallo en un sistema de combustible obligó a esperar tres semanas, lo que demuestra hasta qué punto un detalle técnico puede alterar todo el calendario de la estación espacial.
El análisis de Salseo
- SpaceX es una empresa privada y no cotiza en bolsa, así que el inversor particular no puede comprarla directamente. Buena parte del atractivo del sector espacial se concentra aquí, pero solo se accede a él de forma indirecta, a través de proveedores, fabricantes de componentes y fondos especializados del sector aeroespacial.
- El retraso de tres semanas por una fuga en el sistema de combustible de la cápsula es la letra pequeña del titular: la NASA depende de un solo proveedor para subir y bajar tripulaciones. Cuando ese proveedor se para, toda la rotación de la estación se para con él. Es riesgo de concentración en estado puro, y explica por qué la agencia quiere tener más de una opción.
- Que sea ya la decimotercera tripulación de SpaceX para la NASA (sin contar el vuelo de prueba de 2020) confirma que el negocio no es un golpe de efecto aislado, sino un contrato recurrente y predecible. Esa cadencia constante es lo que da valor a una empresa espacial, más que un lanzamiento espectacular suelto.
- La señal a vigilar es el calendario: cada misión que se retrasa empuja las siguientes y aprieta las ventanas de lanzamiento, que dependen del tiempo y de la disponibilidad de la estación. Si los retrasos técnicos se repiten, el coste reputacional para SpaceX sube justo cuando compite por más contratos públicos y privados.