SpaceX lanza Starship para alcanzar la órbita por primera vez

SpaceX intenta este lunes el que sería el primer vuelo de su cohete Starship capaz de llegar a órbita, con 26 satélites Starlink V3 a bordo y la vista puesta en la Luna y en el negocio que de verdad le da dinero.
SpaceX tiene todo preparado para lanzar su enorme cohete Starship en la madrugada de este lunes. La ventana de lanzamiento dura 75 minutos y se abre a las 8:15 de la mañana, hora de la costa este de Estados Unidos (7:15 en horario local), desde Starbase, la localidad tejana construida alrededor de las instalaciones de la compañía. Se trata del decimocuarto vuelo de prueba del cohete y, sobre todo, del primero en el que Elon Musk y los suyos intentarán que la nave llegue realmente a la órbita y dé una vuelta completa al planeta.
El permiso para intentarlo ya está en la mano. La Administración Federal de Aviación (FAA) confirmó a CNBC por correo electrónico que el pasado 26 de septiembre emitió la autorización para el "lanzamiento y la reentrada" del vuelo 14 del Starship Super Heavy. Además de poner al cohete en órbita, SpaceX quiere aprovechar el viaje para soltar 26 de sus nuevos satélites Starlink V3. Es decir, la prueba no es solo un ejercicio de ingeniería: también es una oportunidad para engordar su constelación de internet.
Y ahí está la clave del negocio. Starlink, el segmento que la compañía agrupa bajo el paraguas de "Conectividad", fue su división más grande y la única rentable en el segundo trimestre del año. Hoy SpaceX opera alrededor de 11.000 satélites activos en órbita, una cifra que deja en pañales a los aproximadamente 650 de su competidor Eutelsat OneWeb. En la presentación de resultados de agosto, Musk fue muy explícito: "No es descabellado pensar que, en algún momento, Starlink distribuya la mayor parte del internet del mundo, al menos en los países donde tenemos permiso para operar, que son la gran mayoría". Conviene recordar que SpaceX salió a bolsa en junio, en la mayor colocación de la historia, y que ahora vale unos 2 billones de dólares.
Por eso Starship no es un juguete caro, sino la pieza que sostiene el plan. El cohete está diseñado para ser totalmente reutilizable y para subir más carga a órbita a un coste menor que cualquier nave anterior. De los 13 vuelos de prueba previos, ninguno tenía como objetivo llegar a la órbita; con el número 14, la empresa espera que la nave circunde el planeta. La compañía está preparando además un vuelo de prueba importante para la NASA el año que viene, con la intención de usar este cohete para devolver a astronautas estadounidenses a la superficie de la Luna. La directora de operaciones, Gwynne Shotwell, señaló este mes en el All-In Summit que también quieren llevar "supercomputación al espacio", lanzando "satélites de cómputo de IA" a la órbita en 2027. Los nuevos satélites V3, fabricados en las instalaciones de SpaceX en Redmond (Washington), incorporan paneles solares que generan el doble de energía que las generaciones anteriores, son más grandes y están pensados para transmitir datos más rápido a los clientes de Starlink.
El análisis de Salseo
- Lo que de verdad se juega SpaceX aquí no es el titular de "llegar a órbita", sino la capacidad de subir muchos satélites de golpe: 26 V3 en un solo vuelo. Como los V3 generan el doble de energía y transmiten más rápido, cada lanzamiento añade más capacidad por menos coste y ensancha la ventaja frente a rivales mucho más pequeños, como Eutelsat OneWeb, que anda por los 650 satélites frente a los 11.000 de Starlink.
- El examen de fondo es la reutilización. El cohete está diseñado para volver y volver a volar, y ahí es donde está el ahorro de costes que cambia las reglas del sector. Si el despegue sale bien pero la recuperación del propulsor falla, el titular será bonito pero la economía del proyecto no habrá avanzado lo que parece.
- Es también una fecha clave en el calendario de la NASA, que necesita Starship para una prueba importante el año que viene y para volver a pisar la Luna. Un fallo no cancela el programa, pero puede retrasar hitos y, con ellos, ingresos públicos y la confianza de un cliente que no es precisamente flexible con los plazos.
- Ojo al matiz que el titular no cuenta: una empresa valorada en unos 2 billones de dólares tras la mayor salida a bolsa de la historia ya lleva descontada mucha perfección. El mercado va a mirar más allá del éxito orbital: qué pasa con la reentrada, cuántos satélites se despliegan de verdad y qué se dice sobre los planes de 2027. Ahí es donde se decidirá si el optimismo tiene sustento.