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SpaceX lanzará al espacio los chips de IA de Google para probar centros de datos orbitales

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SpaceX lanzará al espacio los chips de IA de Google para probar centros de datos orbitales

Alphabet pone en órbita un prototipo con sus chips TPU en un cohete Falcon 9 de SpaceX, el primer test real del Project Suncatcher para ver si la IA se puede entrenar en el espacio.

Alphabet se dispone a enviar sus propios chips de inteligencia artificial al espacio. Este jueves, un cohete Falcon 9 de SpaceX tiene previsto despegar desde la base de Vandenberg, en el condado californiano de Santa Bárbara, a las 11:15 de la mañana (hora del Pacífico), y a bordo viajarán satélites de Planet Labs, entre ellos un prototipo alimentado por energía solar y equipado con los TPU (tensor processing units), los chips de IA que diseña la propia Google.

La misión, bautizada Transporter-18, será el primer ensayo en órbita del Project Suncatcher, una de esas apuestas «moonshot» que Alphabet desveló en noviembre de 2025 y con la que pretende comprobar si el espacio puede albergar algún día infraestructura de aprendizaje automático a gran escala. La idea de fondo es sencilla de explicar: en la órbita baja terrestre los satélites reciben luz solar casi constante y pueden generar hasta ocho veces más energía solar que en la superficie, según la compañía. Con el tiempo, Alphabet espera poder enlazar varias constelaciones de satélites para gestionar cargas de trabajo de IA cada vez mayores ahí arriba. Google ya ha probado sus TPU ejecutando tareas de IA en unas instalaciones de la Universidad de California en Davis, pero todavía no sabe cómo se comportarán sus chips en las duras condiciones del espacio.

El movimiento se apoya en una relación muy estrecha entre ambas empresas. Alphabet es un inversor relevante en SpaceX —su participación está valorada en más de 82.000 millones de dólares—, firma que salió a bolsa en junio con una de las mayores colocaciones de la historia, y las dos compañías colaboran de cerca aunque sus divisiones de IA compitan entre sí. SpaceX, dirigida por Elon Musk, también ha anunciado que quiere construir y lanzar sus propios centros de datos orbitales: enjambres de satélites desarrollados en Redmond (Washington), equipados con GPUs y paneles solares que planea fabricar junto a Tesla, la automovilística del propio Musk. Musk llegó a decir este año que los centros de datos en el espacio serán la forma más barata de entrenar IA «y eso será verdad en dos años, como mucho tres», mientras que la consejera delegada de SpaceX, Gwynne Shotwell, situó en 2027 el despliegue de «supercomputación en el espacio».

Los expertos del sector, sin embargo, avisan de que los centros de datos espaciales son hoy una misión muy lejana, si es que llegan a ser viables. Los lanzamientos siguen siendo caros y con capacidad limitada, y unas instalaciones en órbita necesitarían sistemas de refrigeración, chips capaces de soportar temperaturas extremas y protección frente a la radiación, además de lidiar con la basura orbital que ya rodea el planeta. La jornada del jueves será doblemente intensa para SpaceX: el mismo día tiene previsto lanzar también desde la costa de Florida una misión de la NASA que llevará astronautas a la Estación Espacial Internacional para una estancia de seis meses.

El análisis de Salseo

  • El motivo real de subir chips al espacio no es la ciencia ficción, es la cuenta de la luz: en órbita hay sol casi permanente y hasta ocho veces más energía solar disponible que en tierra. Si eso se traduce en electricidad barata y sin permisos ni vecinos enfadados, ataca justo el mayor cuello de botella que tiene hoy la IA: la energía y el suelo que consumen los centros de datos.
  • Cuidado con el tamaño del titular: esto es un prototipo de prueba, no un negocio. Nadie sabe todavía si los TPU de Google funcionan bien con radiación, cambios brutales de temperatura y sin mantenimiento físico, y lanzar cosas al espacio sigue siendo caro y con poca capacidad disponible. El impacto en las cuentas de Alphabet hoy es prácticamente nulo: lo que se compra aquí es opcionalidad a largo plazo, no ingresos.
  • Alphabet es juez y parte y eso tiene doble filo: tiene más de 82.000 millones de dólares invertidos en SpaceX y depende de su cohete para el test, pero SpaceX también quiere montar sus propios centros de datos orbitales con GPUs y paneles solares fabricados junto a Tesla. Es decir, Google estaría usando la infraestructura de un competidor en IA para explorar su propia vía; si Suncatcher sale bien, el acceso preferente al lanzador dominante se convierte en una ventaja difícil de replicar.
  • La señal concreta que hay que vigilar es el resultado de este primer vuelo: si el prototipo sobrevive, se comunica y procesa datos en órbita, el siguiente hito sería enlazar varias constelaciones de satélites, que es donde el modelo empieza a tener sentido económico. La otra fecha en el calendario es la promesa de SpaceX de desplegar supercomputación espacial en 2027: si eso se retrasa, se retrasa también todo el relato del sector.

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Fuente: CNBC