SpaceX: un negocio espectacular a un precio que este inversor no quiere pagar

El inversor Lawrence Nga reconoce que SpaceX va como un cohete —ingresos un 92% mayores y Starlink disparando—, pero cree que su valoración de 2 billones de dólares obliga a esperar un punto de entrada mejor.
SpaceX, que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker SPCX, se ha convertido en una de esas compañías que parecen jugar en otra liga. Starlink ha transformado su red de satélites en un negocio de internet global y su división de cohetes ha cambiado las reglas del juego a la hora de poner satélites en órbita. A eso se suma su empuje en inteligencia artificial y el desarrollo de Starship, el cohete con el que aspira a recortar todavía más los costes de lanzamiento si termina funcionando a escala comercial. El inversor Lawrence Nga, colaborador de The Motley Fool, lo resume así: "son cifras que no se ven en una empresa aeroespacial corriente".
Los números del último trimestre respaldan ese entusiasmo. La compañía facturó unos 7.800 millones de dólares en el segundo trimestre, un 92% más que un año antes. Starlink aportó 4.300 millones de esa cifra, con unos 1.700 millones de beneficio operativo y una base de aproximadamente 12 millones de suscriptores. La parte ligada a la inteligencia artificial fue otro motor de peso: sus ingresos se dispararon un 247%, hasta unos 2.600 millones. En total, la compañía está generando un negocio anualizado de unos 31.200 millones de dólares, según su último dato trimestral. Nga cree que la oportunidad por delante puede ser incluso mayor en cada uno de estos negocios y que SpaceX está bien posicionada para crecer a largo plazo.
El problema, sin embargo, no está en la empresa, sino en el precio que se paga por ella. SpaceX está valorada en torno a 2 billones de dólares, una cifra descomunal si se compara con esos 31.200 millones de ingresos anualizados, y más aún teniendo en cuenta que la compañía todavía no es rentable. La advertencia del inversor es clara: quien compra a estos niveles está pagando por adelantado buena parte del éxito futuro. Está apostando a que Starlink siga creciendo, a que la inteligencia artificial se convierta en un negocio grande y rentable, y a que Starship demuestre su potencial comercial. Si todo eso ocurre, SpaceX podría ser una compañía extraordinaria, pero eso no garantiza por sí solo que la acción vaya a dar buenas rentabilidades desde la valoración actual.
Por eso Nga prefiere esperar a que la relación entre crecimiento y valoración sea más atractiva, y apunta varias vías para que eso ocurra. Una es que la empresa siga expandiéndose con fuerza mientras su valoración se mantiene más o menos plana. Otra es que las dudas sobre su enorme gasto —llegó a los 18.400 millones de dólares en un solo trimestre— presionen la cotización. También un retraso en Starship o una ralentización temporal de Starlink podrían abrir un punto de entrada mejor sin dañar necesariamente la historia a largo plazo. "El mejor momento para comprar un gran negocio no es cuando todo el mundo coincide en que es genial, sino cuando el mercado duda temporalmente de lo genial que puede llegar a ser", resume.
Su consejo final es aguantar y no entrar hasta que la valoración ofrezca ese "mejor punto de entrada". No es, ni de lejos, la opinión mayoritaria en el mercado: seis analistas se mantienen al margen, pero hay 26 recomendaciones de compra frente a solo 2 de venta, lo que arroja un consenso de "compra moderada". El precio objetivo medio se sitúa en 232,07 dólares, lo que implicaría una subida del 62% en los próximos meses según esas estimaciones.
El análisis de Salseo
- La cuenta clave no son los ingresos, es el múltiplo: 2 billones de valoración sobre unos 31.200 millones de facturación anualizada equivale a pagar más de 60 veces las ventas del último año. Para una empresa que aún pierde dinero, eso significa que el mercado ya ha puesto en el precio el éxito de Starlink, la IA y Starship antes de que ocurra; cualquier tropiezo se traduce en corrección, porque no hay colchón de valoración que lo amortigüe.
- La tensión de fondo es el gasto: 18.400 millones de dólares en un solo trimestre. Una empresa que invierte a ese ritmo necesita que cada euro acabe volviendo en forma de ingresos recurrentes, y hoy la mayor parte de ese retorno depende de Starlink. Si la inversión se acelera más rápido que los ingresos, el mercado empezará a preguntar cuándo llega la rentabilidad y la acción lo notará aunque el negocio funcione.
- Starlink es hoy el sostén real de la tesis: 4.300 millones de ingresos y 1.700 millones de beneficio operativo con unos 12 millones de suscriptores. Lo llamativo es que la sorpresa llega por otro lado, la IA, que crece un 247% hasta 2.600 millones y coloca a SpaceX en una liga que no es la aeroespacial. El riesgo es de concentración: si Starlink se ralentiza a la vez que Starship se retrasa, los dos catalizadores que sostienen la valoración se caen al mismo tiempo.
- Ojo a la lectura contraria: el inversor que pide esperar va contra el consenso de la calle, donde hay 26 compras frente a 2 ventas y un precio objetivo medio de 232,07 dólares (un 62% de potencial). Eso significa que el debate no es si SpaceX es buena empresa, sino si el precio ya lo descuenta. La señal concreta a vigilar son los próximos resultados y, sobre todo, si el capex se modera o vuelve a dispararse.