SpaceX no es solo cohetes: la IA será el 66% de su negocio en 2030, según Goldman Sachs

La futura salida a bolsa de SpaceX se perfila como la mayor de la historia, pero el verdadero motor no serán los cohetes, sino la inteligencia artificial. Goldman Sachs proyecta que xAI representará más de dos tercios del negocio combinado para 2030, impulsando un gasto en infraestructura de 300.000 millones de dólares.
Cuando un inversor piensa en SpaceX, lo primero que le viene a la cabeza son cohetes, Elon Musk, Starlink y Marte. Quizá, en letra pequeña, aparezca xAI. Pero los números que maneja Goldman Sachs, el banco que liderará su salida a bolsa, dibujan un panorama muy distinto: para 2030, la inteligencia artificial representará más de dos tercios del negocio combinado de la compañía. Dicho de otra forma, la esperada IPO de SpaceX es una salida a bolsa de IA disfrazada de traje espacial.
Desde que ChatGPT irrumpió hace tres años y medio, ha quedado claro que la inteligencia artificial necesita cantidades ingentes de infraestructura física. Y SpaceX planea alimentar esa bestia con una inversión colosal. Goldman Sachs estima que la empresa pasará de facturar 18.700 millones de dólares en 2025 a 474.000 millones en 2030. Para lograrlo, prevé un gasto en capital (capex) de más de 300.000 millones de dólares hasta finales de la década.
¿A dónde irá a parar ese dinero? Buena parte se destinará a semiconductores y conectividad. Entrenar modelos de IA de vanguardia exige centros de datos mastodónticos, como el Colossus de xAI, que necesitan procesadores y arquitecturas de memoria de última generación. Aquí es donde entran en juego diseñadores de chips como Advanced Micro Devices y especialistas en interconexiones como Astera Labs. Pero la cosa no acaba con los chips: mover terabytes de datos dentro de un centro de datos sin que la señal se degrade requiere redes ópticas de nueva generación. Empresas como Credo Technology Group y Lumentum suministran precisamente esa infraestructura física.
Una vez construida la red, hay que protegerla. Operar una instalación del tamaño de Colossus mientras se enrutan datos en tiempo real desde una constelación de satélites crea millones de puntos de entrada para ciberataques. La seguridad debe ser autónoma y capaz de detectar amenazas a la misma velocidad a la que la IA maliciosa ataca. Por eso, parte de esos 300.000 millones irá a proveedores de ciberseguridad impulsados por IA, como CrowdStrike y Palo Alto Networks.
Pero no todo es IA. El negocio de cohetes sigue siendo el corazón de la misión de SpaceX: convertir a la humanidad en una civilización espacial. Para construir 1.000 cohetes al año y fabricar satélites Starlink sin parar, se necesita una automatización extrema. Aquí entran los robots industriales, los sistemas de visión artificial y el software de ingeniería. Empresas como ABB, Teradyne (con sus robots colaborativos), Hexagon (con su hardware de medición láser) y Siemens (con su software de ingeniería) son los socios silenciosos que hacen posible esta escala de fabricación. El índice ROBO Global Robotics and Automation agrupa a muchos de estos proveedores clave.
La gran pregunta es si la valoración actual de SpaceX está justificada. Pero, más allá de eso, la señal es clara: los 300.000 millones de dólares en capex proyectados implican una demanda masiva y sostenida de hardware de IA e infraestructura de fabricación. En lugar de apostar directamente por una sola acción, los inversores pueden exponerse a la cadena de suministro tecnológica de la que SpaceX depende para operar.
El análisis de Salseo
- El verdadero motor de SpaceX no son los cohetes, sino la IA: Goldman Sachs proyecta que xAI supondrá más del 66% del negocio en 2030. Esto cambia por completo el perfil de riesgo y crecimiento de la empresa, acercándolo más a un gigante tecnológico que a una firma aeroespacial tradicional.
- El plan de gasto de 300.000 millones de dólares en infraestructura es una señal de hacia dónde va el dinero en la próxima década. No se trata solo de una apuesta por SpaceX, sino de una oportunidad para invertir en los proveedores de chips, redes ópticas y ciberseguridad que se llevarán una parte de ese pastel.
- La automatización industrial es el ángulo menos obvio pero igual de potente. Para fabricar 1.000 cohetes al año y mantener la constelación Starlink, SpaceX necesita robots y software de precisión. Empresas como ABB, Teradyne y Siemens se benefician directamente de esta carrera, y son una forma más diversificada de jugar la temática espacial sin depender del éxito de un solo cohete.
- El riesgo está en la ejecución: pasar de 18.700 millones a 474.000 millones en ingresos en cinco años es un salto titánico. Cualquier retraso en el despliegue de Starlink, un fallo en los cohetes Starship o un enfriamiento del hype de la IA podrían descarrilar estas proyecciones. El inversor debe vigilar los hitos de lanzamiento y la adopción real de Grok como señales tempranas.