SpaceX, ¿la gran oportunidad tras el batacazo? Shulman la ve como una inversión para 20 años

Joel Shulman, de ERShares, asegura que SpaceX es su mayor apuesta y que la reciente caída es un punto de entrada ideal. Su tesis: inteligencia artificial y optimización energética dispararán el valor de la compañía a largo plazo.
Si hay una empresa que despierta pasiones en el mundo de la inversión, esa es SpaceX. La compañía aeroespacial liderada por Elon Musk no solo ha revolucionado el acceso al espacio con sus cohetes reutilizables, sino que ahora se encuentra en el centro de un debate: ¿es el momento de comprar tras el último tropezón en bolsa?
Joel Shulman, fundador de ERShares y gestor de un ETF centrado en empresas emprendedoras, no tiene dudas. En una entrevista reciente, reveló que SpaceX es la principal posición de su firma y que la reciente venta masiva en el mercado ha dejado el precio en un nivel que considera "una oportunidad de compra". Shulman no habla de un simple rebote técnico: su horizonte temporal es de dos décadas.
¿Qué ve Shulman en SpaceX que otros no? Su tesis va más allá de lanzar satélites o turistas al espacio. El gestor apunta a dos motores de crecimiento que, según él, están infravalorados: la inteligencia artificial y la optimización energética. En su opinión, la constelación Starlink no es solo un negocio de internet rural, sino la columna vertebral de una red global de datos que alimentará sistemas de IA en tiempo real. Y la tecnología de cohetes, con su eficiencia sin precedentes, podría transformar la logística energética en la Tierra.
Por supuesto, no todo es color de rosa. SpaceX es una empresa que quema efectivo a un ritmo que asustaría a cualquier inversor conservador. Los proyectos de Musk siempre han coqueteado con el abismo financiero antes de alcanzar la rentabilidad. Pero Shulman parece confiar en que la visión a largo plazo —y la capacidad de ejecución del equipo— justifican el riesgo. Al fin y al cabo, hablamos de la empresa que ha puesto en órbita más satélites que ningún otro operador y que tiene a la NASA como cliente recurrente.
La pregunta para el inversor particular es si tiene el estómago para aguantar la volatilidad que sin duda vendrá. SpaceX no es un valor para corazones débiles. Pero si Shulman está en lo cierto, aquellos que aprovechen el actual bache podrían estar subiéndose a un cohete con destino a las estrellas... y a una rentabilidad de otro planeta.
El análisis de Salseo
- La tesis de Shulman no es solo sobre cohetes: vincula SpaceX con la IA y la energía, dos sectores que mueven montañas de capital. Si Starlink se convierte en la infraestructura de comunicaciones preferida para modelos de IA distribuida, el valor del negocio de conectividad podría multiplicarse, y eso no está en las cuentas actuales.
- El horizonte de 20 años es clave. SpaceX aún no ha demostrado que pueda generar beneficios consistentes con Starlink o con los lanzamientos, y la competencia (Project Kuiper de Amazon, OneWeb) aprieta. El verdadero riesgo es que el mercado pierda la paciencia si los hitos no se cumplen en los próximos 3-5 años.
- La caída reciente que menciona Shulman probablemente refleja dudas sobre la capacidad de ejecución de Musk (distraído con X/Twitter, Tesla, etc.) o sobre la valoración. Si el gestor tiene razón, este puede ser un punto de entrada atractivo, pero el inversor debe vigilar de cerca los próximos resultados de Starlink y los contratos de lanzamiento para confirmar que la tesis sigue en pie.
- Una lectura contraria: el 'efecto Musk' puede inflar las expectativas. Si la empresa no logra avances tangibles en IA o energía en los próximos años, el precio podría sufrir una corrección severa. La clave será separar el ruido mediático de los fundamentales reales del negocio espacial.