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SpaceX paga unos 8.000 millones por espectro: Roth reparte ganadores y perdedores

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SpaceX paga unos 8.000 millones por espectro: Roth reparte ganadores y perdedores

SpaceX compra espectro de banda baja a Grain Management por unos 8.000 millones de dólares y Roth Capital ya ha señalado a quién beneficia y a quién aprieta: telecos, AST SpaceMobile, Anterix, Gogo o Aviat Networks entran en la ecuación.

SpaceX ha vuelto a mover ficha en el tablero de las telecomunicaciones. La compañía ha comprado espectro de banda baja a Grain Management en una operación valorada en unos 8.000 millones de dólares, según las cifras que maneja el mercado. El espectro de banda baja son las frecuencias de radio que viajan más lejos y atraviesan mejor los edificios, lo que las hace perfectas para dar cobertura móvil amplia; son un recurso limitado y caro, y quien las acumula gana músculo de cara al futuro. Tras conocerse la operación, la firma de análisis Roth Capital ha publicado una nota en la que reparte ganadores y perdedores, y ahí es donde empieza el salseo.

El primer efecto que señala Roth es más competencia. Con este espectro en su mochila, SpaceX no solo refuerza su negocio de satélites: también se planta como rival directo de las operadoras de telefonía móvil tradicionales y de otros servicios que conectan dispositivos directamente con satélites, un nicho en el que compiten AST SpaceMobile y el proyecto de satélites de Amazon. Dicho en cristiano: si antes SpaceX era un socio o un proveedor para las telecos, ahora empieza a parecerse a un competidor que juega en su mismo terreno.

Paradójicamente, Roth cree que esto puede ser bueno para AST SpaceMobile. Su tesis es que, ante un SpaceX que cada vez se parece más a una operadora, Verizon, AT&T y T-Mobile preferirán tener a alguien neutral al lado, y ese papel lo encajaría AST. En la nota se apunta a que la operación "debería empujar a una relación más cercana" entre la compañía y las grandes telecos, hasta el punto de convertirla en el socio satelital preferido para la conexión directa entre móviles y satélites. De confirmarse, sería un respaldo comercial relevante para una empresa que aún está construyendo su constelación.

La otra gran pata del informe es el precio del espectro. Si SpaceX ha pagado lo que se dice por esas frecuencias, el valor de mercado de este tipo de licencias sube para todos los que ya tienen algo parecido en cartera. Roth lo ve positivo para Anterix, NextNav y Gogo, y hace un cálculo llamativo con esta última: aplicando un valor por megahercio similar al que habría pagado SpaceX, solo su espectro valdría unos 2.300 millones de dólares, frente a un valor de empresa actual de unos 1.000 millones. Es decir, el mercado estaría pagando mucho menos por el activo de lo que marcaría esa referencia.

Por último, la firma ve oportunidades indirectas para los fabricantes de equipos de red Aviat Networks y Ceragon Networks. El motivo es que, si SpaceX monta su propia infraestructura terrestre o si las telecos deciden invertir para defenderse, ambas compañías podrían colocar más equipos de transporte y acceso de datos en esa carrera. La lectura de fondo es clara: cuando alguien tan grande compra espectro a golpe de talonario, el movimiento empuja a todos los demás a posicionarse, y eso abre negocio en toda la cadena.

El análisis de Salseo

  • SpaceX ya no solo compite por lanzar satélites, sino por acumular el recurso escaso de la telefonía móvil: las frecuencias de banda baja. Con este movimiento se convierte en rival directo de las operadoras en su propio negocio, lo que explica por qué Roth dedica la nota tanto a telecos como a empresas satelitales.
  • Para AST SpaceMobile la noticia tiene una lectura inversa a la obvia: cuanto más se parece SpaceX a una operadora, más valor tiene un socio neutral en el que Verizon, AT&T y T-Mobile puedan confiar. La señal a vigilar es si esa supuesta mejora de relación se traduce en acuerdos comerciales concretos y no solo en un cambio de tono.
  • Si el precio pagado se confirma, se convierte en referencia para todo el sector: activos de espectro que cotizaban con descuento pasan a estar infravalorados sobre el papel. En el caso de Gogo, Roth calcula que solo sus licencias valdrían más del doble de lo que vale hoy la compañía entera, lo que abre la puerta a que alguien las monetice o entre a comprar.
  • Hay un efecto colateral que el titular no cuenta: el espectro más caro también es una barrera de entrada. Los que aún necesiten frecuencias tendrán que pagar más, mientras que quien monta red propia o quien defiende su posición genera negocio para proveedores de equipos como Aviat Networks y Ceragon. Y ojo, la cifra de 8.000 millones es la reportada, no necesariamente la oficial.

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Fuente: TheFly