SpaceX: por qué los analistas ven más recorrido en bolsa a cinco años

La acción de SpaceX (SPCX) cae hasta los 143,50 dólares por el ruido sobre seguridad en inteligencia artificial, pero el mercado mira más lejos: previsiones de ingresos disparadas, contratos milmillonarios de IA y el lanzamiento de Starship del 22 de septiembre.
La acción de SpaceX (SPCX) ha empezado la semana con caídas. El martes se fue hasta los 143,50 dólares, unos cuantos por debajo del máximo de 154 que marcó este mismo mes. El motivo de este bache no está en sus resultados ni en su negocio de cohetes, sino en el nerviosismo general que rodea a la seguridad de la inteligencia artificial. Con ese telón de fondo, el mercado se está preguntando dónde estará el valor dentro de cinco años, y ahí es donde entran en juego los argumentos de fondo.
El principal motor que sostiene el optimismo es el crecimiento de los ingresos. En su último informe trimestral, SpaceX facturó 7.200 millones de dólares en el segundo trimestre, un 92% más que un año antes, con sus tres segmentos de negocio creciendo con fuerza. Gran parte del empujón viene del negocio de inteligencia artificial: la compañía anunció un acuerdo por el que un cliente le pagará 1.000 millones de dólares al mes a partir de finales de este año, y tiene firmados otros contratos con Anthropic (1.250 millones al mes), Google (950 millones) y Reflection AI (150 millones). Con esas cifras sobre la mesa, los analistas que recoge Yahoo Finance estiman que facturará 44.760 millones este año —frente a los 18.000 millones del año pasado— y 109.000 millones el próximo. Goldman Sachs va más allá y calcula más de 474.000 millones para 2030, mientras que Morgan Stanley habla de entre 3,4 y 3,5 billones de dólares para 2040. Ambas entidades fueron los bancos colocadores de su salida a bolsa.
El respaldo de las casas de análisis también juega a favor. William Blair ha reiterado su recomendación de batir al mercado, mientras que Pivotal Research ha iniciado la cobertura con una opinión de compra y un precio objetivo de 220 dólares. Timothy Horan, de Oppenheimer, se coloca en 280 dólares, y Bernstein, Morgan Stanley, Oppenheimer y Wolfe Research han repetido sus apuestas positivas. La estimación media del consenso sitúa el precio en torno a los 221 dólares, muy por encima de los 143 actuales. A más largo plazo, el propio artículo apunta a que la acción podría superar los 500 dólares en cinco años, aunque esa cifra es una proyección, no un hecho.
En el calendario, la cita más inmediata es el lanzamiento del megacohete Starship previsto para el 22 de septiembre. La compañía quiere poner en órbita el primer lote de satélites Starlink de tercera generación, con 26 unidades V3 en el vuelo de prueba. Será el segundo lanzamiento desde que la empresa empezó a cotizar en bolsa en junio y, si sale bien, supondrá el primer gran hito en el camino de jubilar los cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy.
El gran riesgo que señala el texto es el ritmo de inversión. El capex (el dinero que destina a construir infraestructura) se disparó hasta los 18.360 millones de dólares en el segundo trimestre, frente a los 10.000 millones del mismo periodo del año anterior, y la mayor parte se fue al negocio de IA, con 15.000 millones. Ese gasto seguirá creciendo mientras despliega sus centros de datos y levanta su planta Terafabs. La buena noticia es que tiene más de 100.000 millones de dólares en caja para afrontarlo, y la idea es que esta fase de gasto intenso acabe por normalizarse y convierta a la compañía en un negocio muy rentable. Como referencia histórica, el artículo recuerda que muchas acciones caen después de salir a bolsa y luego rebotan con el tiempo, algo que ocurrió con Meta, Alphabet y Netflix.
El análisis de Salseo
- Hay una brecha que explica casi todo el debate: SpaceX gasta 18.360 millones en un trimestre y factura 7.200 millones. Es decir, crece quemando mucha caja y financiándose con los más de 100.000 millones que tiene guardados. La pregunta clave para los próximos años no es cuánto ingresa, sino en qué momento el gasto en centros de datos y en la planta Terafabs empieza a frenar y el beneficio aparece de verdad.
- Los contratos de IA están firmados como pagos mensuales recurrentes (1.000, 1.250 y 950 millones al mes), no como ventas puntuales. Eso da visibilidad a los ingresos, pero también concentra el negocio en muy pocos clientes. El riesgo a vigilar es doble: si alguno recorta su compromiso, el golpe a las cuentas sería inmediato; y si dependen de un puñado de nombres, la compañía es más frágil de lo que sugiere el tamaño de los contratos.
- La caída de esta semana no tiene nada que ver con sus resultados: viene del miedo general a la seguridad de la IA. Eso revela cómo cotiza el mercado a SpaceX, en parte como valor tecnológico de IA y no solo como empresa espacial. La consecuencia práctica es que titulares ajenos a sus cohetes pueden mover el precio, y conviene distinguir entre lo que daña su negocio y lo que solo daña su etiqueta bursátil.
- El catalizador inmediato es el Starship del 22 de septiembre con los primeros 26 satélites V3. Un éxito validaría el plan de retirar paulatinamente los Falcon 9 y Falcon Heavy y reforzaría el relato de crecimiento; un fallo devolvería las dudas sobre plazos y costes. En paralelo, ojo a la enorme dispersión de precios objetivo entre analistas (de 220 a 280 dólares): es la señal de que nadie tiene claro cuánto vale el negocio todavía.