SpaceX sube: Reino Unido gasta casi 40 millones en sus servicios de satélite

El Reino Unido confirma que ha gastado cerca de 40 millones de dólares en terminales y minutos de satélite de SpaceX, convirtiéndose en el primer país fuera de Estados Unidos que reconoce abiertamente usar Starshield para comunicaciones militares y de inteligencia.
Las acciones de SpaceX (SPCX) suben después de que el Gobierno británico haya desvelado cuánto dinero dedica a los servicios de satélite de la compañía. En total, Reino Unido ha gastado cerca de 40 millones de dólares: unos 13 millones de libras (17,6 millones de dólares) en terminales y minutos de conexión de Starshield, más otros 16,5 millones de libras en Starlink. El detalle importante es que se convierte en el primer país fuera de Estados Unidos que confirma públicamente que utiliza Starshield para sus comunicaciones militares y de inteligencia, lo que enseña a los inversores una pata del negocio mucho menos conocida que Starlink.
¿Y qué diferencia hay entre Starlink y Starshield? Ambos usan la misma constelación de satélites, pero Starshield funciona con terminales dedicados y pasarelas de red en tierra separadas. El Ministerio de Defensa británico opera alrededor de 1.000 terminales de Starshield y 500 de Starlink. El país empezó usando Starlink en 2022 y después trasladó sus comunicaciones militares operativas a Starshield, porque este servicio ofrece un cifrado más potente, condiciones de uso pensadas para uso militar, más prioridad de red y mayor cobertura.
La diferencia de precio es enorme y ahí está la miga del asunto. Según los datos publicados, en Reino Unido un plan de Starshield de cinco terabytes cuesta 5.500 libras al mes, y el servicio ilimitado se va hasta las 25.000 libras mensuales. Para comparar, un plan de empresa de Starlink con dos terabytes de datos globales cuesta 1.830 libras al mes. Cada terminal de Starshield, además, cuesta entre 4.000 y 7.000 libras, según Reuters. Mismo satélite, factura muy distinta.
El potencial de Starshield va más allá de un solo cliente. El Gobierno de Estados Unidos ya ha adjudicado a SpaceX más de 6.000 millones de dólares en contratos plurianuales por este servicio, buena parte ligada a dos programas de la Fuerza Espacial estadounidense para constelaciones en órbita baja. Nueva Zelanda también está probando Starshield con fines militares y, si el resultado convence, se abriría otro mercado gubernamental. Para SpaceX, el caso británico demuestra que su negocio de satélites gana tracción más allá de Starlink y que los contratos públicos pueden pesar cada vez más en sus cuentas.
Ahora bien, no todo es viento a favor. Reino Unido tiene su propia red militar de satélites, Skynet, y posee una participación en Eutelsat, mientras que Europa desarrolla su propio sistema de comunicaciones seguras, IRIS², cuyos lanzamientos de satélites deberían empezar en 2029. Es decir, hay una ventana comercial clara hasta finales de la década, pero no es infinita: si los gobiernos europeos apuestan por sus propios sistemas, SpaceX tendría que competir por un pastel que hoy tiene casi para sí sola fuera de Estados Unidos.
El análisis de Salseo
- El negocio interesante aquí no es el volumen, es el precio. Starshield usa los mismos satélites que Starlink, pero se factura muy por encima: 5.500 libras al mes por un plan de cinco terabytes y 25.000 por el ilimitado, frente a 1.830 libras de un Starlink de empresa. Con costes de red compartidos y tarifas varias veces superiores, cada contrato militar deja mucho más margen por cliente que el negocio residencial.
- Los 40 millones son casi anecdóticos frente a los más de 6.000 millones que ya ha firmado el Gobierno de Estados Unidos, así que lo relevante es la validación: Reino Unido es el primer país fuera de EEUU que admite usar Starshield para comunicaciones militares y de inteligencia. Eso funciona como escaparate para otros gobiernos y convierte cada confirmación pública en un aval comercial; Nueva Zelanda ya está en fase de pruebas.
- La señal concreta a vigilar es la competencia europea. El Reino Unido mantiene su red Skynet y una participación en Eutelsat, y la UE desarrolla IRIS² con lanzamientos previstos desde 2029. Si esos proyectos avanzan, SpaceX tiene una ventana cómoda hasta finales de la década, pero el riesgo de que Europa priorice su propio sistema y cierre la puerta a proveedores externos es real y a medio plazo.
- El titular se salta un detalle incómodo: la acción sube el mismo día en que cerca de 59 millones de títulos quedan liberados del periodo de bloqueo posterior a la salida a bolsa (el llamado lockup). Cuando se libera papel de golpe suele aparecer presión vendedora, así que el hecho de que el precio aguante sin despeinarse es en sí mismo una señal de que hay demanda dispuesta a absorber esas acciones.