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SpaceX y Rocket Lab despegan: IA en órbita y el mayor contrato de Electron

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SpaceX y Rocket Lab despegan: IA en órbita y el mayor contrato de Electron

SpaceX y Rocket Lab suben un 6% y un 7% impulsadas por dos catalizadores distintos: los planes de Musk de llevar hardware de Nvidia al espacio y el mayor contrato comercial de lanzamientos Electron firmado por Rocket Lab. Wall Street ve más de un 40% de potencial en ambas.

Las acciones de SpaceX (SPCX) y Rocket Lab (RKLB) han vivido una jornada de fuertes subidas, con avances en torno al 6% y el 7% respectivamente, después de que los inversores digirieran dos noticias muy distintas pero con un mismo telón de fondo: la carrera por llevar más actividad económica al espacio. En ambos casos, además, los analistas siguen viendo recorrido: de media calculan que las dos compañías pueden subir más de un 40% en los próximos doce meses.

El empujón de SpaceX viene de la mano de Elon Musk y Nvidia. El fundador de la compañía se mostró "cautamente optimista" sobre la posibilidad de que su versión del sistema Vera Rubin NVL72 de Nvidia pueda funcionar en satélites con una potencia media cercana a los 250 kilovatios. El proyecto, vinculado a los futuros satélites Starmind, llevaría capacidad de computación de alto rendimiento directamente a la órbita y abriría una fuente de ingresos adicional a los lanzamientos y a la red de comunicaciones Starlink. Esa idea se ha convertido en una parte importante del atractivo inversor de SpaceX, en un momento en el que la infraestructura de inteligencia artificial exige cada vez más electricidad y capacidad de cálculo. A esto se suma una semana intensa en lo operativo: el vuelo 14 de Starship alcanzó la órbita y desplegó 26 satélites Starlink V3, un paso relevante para convertir el cohete en una plataforma de transporte comercial, aunque un apagado de motor acortó parte del vuelo previsto. La compañía también lanzó con éxito la misión Crew-13 de la NASA.

Los analistas acompañan ese optimismo. Entre los 33 expertos que siguen a SPCX en los últimos tres meses, 27 recomiendan comprar, 4 mantener y solo 2 vender, lo que deja una recomendación de consenso de compra fuerte. Su precio objetivo medio a doce meses es de 235,10 dólares, lo que implicaría una subida de alrededor del 49% desde los niveles actuales.

En el caso de Rocket Lab, el catalizador es más tangible y comercial. La compañía ha firmado un acuerdo plurianual con el operador japonés de observación de la Tierra Synspective para 20 lanzamientos adicionales del cohete Electron, el mayor contrato comercial de este vehículo que ha conseguido hasta ahora. Las misiones están previstas entre 2028 y 2031, y elevan a 47 los vuelos contratados por Synspective con Rocket Lab. El acuerdo, además, empuja la cartera total de lanzamientos pendientes por encima de las 100 misiones, lo que da a los inversores más visibilidad sobre la demanda futura de sus servicios. Ayer mismo, el analista de Citi John Godyn inició la cobertura de RKLB con una recomendación de compra y un precio objetivo de 105 dólares, describiendo la empresa como una "posición básica para los alcistas del espacio" por su integración vertical y su papel entre los operadores que ofrecen acceso comercial regular a la órbita. El consenso lo respalda: 14 compras, 2 mantener y ninguna venta, con un objetivo medio de 110,07 dólares que supone cerca de un 45% de recorrido.

La lectura de fondo es que el sector espacial ha dejado de ser solo una historia de cohetes para convertirse en una historia de infraestructura: cómputo, datos y conectividad en órbita. Que eso se traduzca en dinero real depende de cosas mucho menos vistosas, como la fiabilidad de los lanzamientos, la potencia disponible a bordo y el cumplimiento de los calendarios contratados.

El análisis de Salseo

  • La IA en órbita no es un lanzamiento más: si de verdad se puede operar hardware tipo Nvidia con unos 250 kilovatios de potencia media en satélites, SpaceX añadiría una pata de negocio de computación al margen de los lanzamientos y Starlink. El propio Musk usa la palabra "cautamente optimista", señal de que el reto tecnológico (energía y refrigeración en el espacio) todavía no está resuelto y hoy no genera ingresos, solo expectativas.
  • El contrato de Rocket Lab con Synspective importa menos por las 20 misiones que por lo que dice de la cartera: al superar las 100 misiones pendientes, la compañía gana visibilidad de ingresos futuros. El riesgo es el de siempre en este negocio, el calendario: son vuelos entre 2028 y 2031, así que el mercado tardará años en ver esa facturación y cualquier retraso en Electron o en las fechas pactadas se notará en la acción.
  • El titular dice que Wall Street ve un 40% de subida, pero conviene fijarse en el detalle: esos precios objetivo (235,10 dólares para SPCX y 110,07 para RKLB) se calculan sobre precios que ya han subido con fuerza, y en el caso de SpaceX la parte de cómputo orbital aún no tiene ingresos demostrados. En otras palabras, el consenso está poniendo valor a proyectos que todavía tienen que demostrar que funcionan.
  • Dos señales concretas a vigilar: en SpaceX, el apagado de motor del vuelo 14 de Starship recuerda que el cohete aún no es una plataforma comercial fiable, y cada vuelo con incidencias retrasa el despliegue de satélites y las misiones de pago. En Rocket Lab, la prueba está en convertir el backlog en lanzamientos reales y en si la cobertura de analistas se amplía más allá de los 16 que hoy firman compra o mantener.

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Fuente: TipRanks