SpaceX: ¿ruptura al alza o caída? Un inversor top da su veredicto

Tras una montaña rusa desde su salida a bolsa en junio, SpaceX cotiza casi donde empezó. Un analista de élite ve argumentos para el optimismo y el pesimismo, pero su conclusión es clara: no compraría a estos precios.
Han sido diez semanas de infarto para los inversores de SpaceX (NASDAQ:SPCX). Quienes compraron cerca del máximo de junio han sentido cada giro del mercado. La compañía de Elon Musk salió a bolsa el 12 de junio con un precio récord de 135 dólares por acción, y en cuestión de días se disparó por encima de los 225 dólares. Pero la euforia duró poco: a principios de agosto, las acciones llegaron a caer hasta unos 105 dólares. Las dudas sobre una valoración demasiado optimista, el elevado gasto de la compañía y la inminente expiración de los periodos de bloqueo (lockups) empujaron a muchos a vender, mientras los vendedores en corto aprovechaban para apostar contra el título.
Sin embargo, el guion cambió. La primera gran expiración de lockups, el 6 de agosto, liberó unos 912 millones de acciones para su venta, pero el impacto fue mucho menor de lo temido y la acción incluso rebotó en las sesiones siguientes. La semana pasada llegó otra prueba: unos 319 millones de acciones adicionales quedaron liberadas el 20 de agosto. Aun así, SpaceX cerró el viernes en 136,97 dólares, apenas un 2% a la baja en la semana. Es decir, el valor ha vuelto prácticamente al punto de partida de su andadura bursátil.
Ante este panorama, el inversor Geoffrey Seiler, que se encuentra entre el 2% de los mejores expertos en acciones de TipRanks y colabora con The Motley Fool, ve argumentos creíbles para ambas direcciones. El caso alcista se apoya en algo más grande que los ingresos por lanzamientos o el internet satelital: comprar SpaceX es apostar por la capacidad de Musk para convertir ideas futuristas en negocios comerciales rentables. "SpaceX es una apuesta por el futuro y la visión de Elon Musk", afirma Seiler. Los cohetes reutilizables son una base, y Starship podría hacer posibles los centros de datos orbitales, un mercado potencialmente enorme. La energía solar casi constante reduciría uno de los mayores costes de las instalaciones de computación de IA, y los enlaces láser por satélite ofrecerían otra vía para transmitir información entre regiones.
Starlink refuerza el argumento alcista, ya que el internet satelital genera ingresos recurrentes y sigue ampliando su base de clientes. Seiler lo califica como "una joya", pero cree que el mayor atractivo de SpaceX reside en la multitud de oportunidades de negocio que tiene y en las industrias que podría alterar. No obstante, llegar a ese futuro exige resolver problemas de ingeniería muy complejos y gastar enormes cantidades de dinero por el camino. Starship debe ser reutilizable de forma fiable, y la computación orbital requiere soluciones para la refrigeración, chips resistentes a la radiación y el ensamblaje de grandes infraestructuras en el espacio. "Aunque Musk es sin duda un visionario, su historial con predicciones puntuales es, como mucho, irregular", advierte Seiler, sugiriendo cautela a la hora de asignar plazos a proyectos que aún están a años de alcanzar escala comercial.
La valoración es otro gran problema, especialmente cuando el precio actual ya descuenta expectativas sustanciales para proyectos que aún enfrentan obstáculos tecnológicos y financieros. Por eso, el veredicto final de Seiler se inclina al lado cauto, pese a ver un potencial considerable a largo plazo: "Dada su valoración, su ya masiva capitalización de mercado y la naturaleza de sus proyectos, intensivos en capital, no es una acción que compraría a estos niveles". Wall Street, sin embargo, tiene otra opinión: SpaceX tiene una calificación consensuada de Compra Moderada, con 24 compras, 6 mantenimientos y 3 ventas en los últimos tres meses. El precio objetivo medio a 12 meses es de 228,59 dólares, lo que implica un potencial de subida de aproximadamente el 67% desde los niveles actuales.
El análisis de Salseo
- La resistencia de la acción ante los lockups es la señal más relevante: si los grandes bloques de acciones liberados no provocan una caída, el mercado está absorbiendo la oferta con solvencia. Eso reduce el miedo a una sobreoferta inminente y puede sentar las bases para un rebote, pero también significa que los vendedores podrían estar esperando precios más altos para salir.
- El debate real no es si SpaceX tiene futuro, sino a qué precio se paga ese futuro. Con una capitalización ya masiva y proyectos como los centros de datos orbitales aún en fase embrionaria, la valoración actual exige que Musk cumpla plazos y logros muy ambiciosos. Cualquier retraso en Starship o en la reutilización completa podría golpear la acción con dureza.
- La divergencia entre el inversor particular (Seiler, cauto) y el consenso de Wall Street (precio objetivo un 67% superior) es enorme. Esa brecha sugiere que el mercado está descontando escenarios muy distintos: o los analistas ven algo que el mercado no, o el precio objetivo medio está anclado en expectativas demasiado optimistas. La próxima catalizador será cualquier noticia concreta sobre la reutilización de Starship o la expansión de Starlink.
- El corto plazo sigue dominado por el calendario de lockups: quedan más expiraciones por delante. Si las próximas liberaciones de acciones se digieren igual de bien, el soporte de los 105-110 dólares podría confirmarse como suelo; si no, la presión vendedora podría reanudarse. Vigilar el volumen en esas fechas dará pistas sobre la dirección real.