SpaceX se estanca: ¿por qué podría volver a marcar un máximo histórico pronto?

La acción de SpaceX lleva semanas sin rumbo claro, pero lanzamientos, Starlink e IA aceleran. El motivo para creer en el rebote y el gran riesgo: el gasto de capital.
La acción de SpaceX (SPCX) se ha quedado sin gasolina en las últimas semanas. Cotiza alrededor de 135 dólares, unos puntos por debajo del máximo de 150 que marcó este mes, aunque sigue cerca de un 30% por encima de su nivel más bajo del mes. La pregunta es si esta pausa es solo una digestión de la salida a bolsa y del vencimiento del bloqueo de acciones (lockup), o el inicio de algo peor.
Para valorar a SpaceX, conviene mirar el negocio por partes. Todas sus divisiones operan en mercados que la propia compañía calcula en más de 30 billones de dólares. El lanzamiento de satélites, con EE.UU. como principal cliente, ingresó más de 962 millones de dólares, frente a los 619 millones anteriores, y deja atrás los 234 millones de Rocket Lab. La conectividad, o sea Starlink, facturó 4.200 millones, frente a 3.200 millones del año pasado, con más de 12 millones de clientes. Y el negocio de inteligencia artificial pasó de 818 millones a 2.560 millones de ingresos, impulsado por Grok. A esto se suma una división de centros de datos que ya ha firmado acuerdos por más de 2.000 millones de dólares al mes con clientes como Google, Anthropic y Reflection AI.
El problema es que todo esto cuesta muchísimo dinero. El gasto de capital (capex) saltó a 18.000 millones de dólares en el segundo trimestre, frente a los 10.000 millones del mismo período del año anterior, y en el primer semestre ya suma 28.400 millones, sobre todo por la expansión de los centros de datos. A cambio, SpaceX terminó el trimestre con más de 100.000 millones de dólares en efectivo y valores negociables (93.500 millones en efectivo, 6.400 millones en valores) y 3.500 millones en cuentas por cobrar, con una deuda mínima y unos pasivos totales de 65.000 millones. Goldman Sachs cree que sus ingresos acabarán superando los 474.000 millones de dólares, y los analistas esperan 44.600 millones este año y 105.000 millones el próximo.
SpaceX ha caído con fuerza en los últimos meses desde el máximo de 225 dólares hasta los 135 actuales, a medida que se desvanecía el impulso posterior a su estreno bursátil y se ejecutaban los vencimientos de lockup. Pero eso no significa que el negocio esté roto: de hecho, todas sus divisiones aceleran. En el pasado, a gigantes como Meta les pasó algo parecido, al caer un 50% tras su estreno bursátil y convertirse años después en una empresa del billón de dólares. Eso no garantiza nada, pero explica por qué, a largo plazo, la acción podría volver a marcar máximos históricos.
El análisis de Salseo
- El estancamiento actual tiene más pinta de ajuste por la entrada de acciones procedentes de la salida a bolsa y los lockups que de deterioro del negocio: los ingresos aceleran en las tres patas (lanzamientos, Starlink y centros de datos). La señal clave es si las altas de clientes de Starlink siguen al mismo ritmo.
- El verdadero caballo de batalla es el capex, no el beneficio trimestral: el gasto de capital pasó de 10.000 a 18.000 millones de dólares en solo un año y seguirá subiendo. Si los ingresos no acompañan al mismo ritmo, la compañía ganará menos por cada dólar que venda y su valoración puede sufrir un ajuste, aunque la facturación crezca con fuerza.
- SpaceX ya no es solo un cohete: es un conglomerado que combina defensa y espacio, telecomunicaciones vía satélite e IA/centros de datos. Eso hace que su valoración sea una mezcla de argumentos de inversión muy distintos y con competidores diferentes (Rocket Lab, las telecos, CoreWeave o Nebius), de modo que un tropiezo en una pata puede lastrar a todo el conjunto.
- Comparar con Meta tiene truco: el precedente demuestra que una caída después del estreno en bolsa no impide máximos históricos años después, pero el caso de SpaceX es mucho más intensivo en capital. Que tenga más de 100.000 millones en caja y poca deuda reduce el riesgo de ampliaciones de capital que diluyan al accionista, pero no lo elimina si el capex sigue disparado.