SpaceX prepara su segundo desbloqueo de acciones con un nuevo rival en el horizonte

SpaceX libera otro tramo de acciones el 20 de agosto, tras un primer desbloqueo que impulsó la cotización un 19%. Mientras tanto, la startup Stoke Space busca 1.000 millones para desafiar su dominio en cohetes reutilizables.
SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, se prepara para un momento clave en su corta vida bursátil: el próximo 20 de agosto liberará un segundo bloque de acciones para su negociación en el mercado. Será el segundo desbloqueo desde que la empresa comenzó a cotizar hace apenas dos meses. El primero, la semana pasada, no provocó el temido aluvión de ventas; al contrario, las acciones subieron alrededor de un 19% en los días posteriores, una señal de que el apetito por el valor sigue fuerte.
La noticia llega en un momento en el que la competencia en el sector de los cohetes reutilizables empieza a moverse. Según un informe de Bloomberg, la startup Stoke Space está en plena ronda de financiación para levantar 1.000 millones de dólares. Su objetivo es acelerar el desarrollo de un sistema de lanzamiento totalmente reutilizable, un desafío directo al liderazgo de SpaceX. Stoke, fundada en 2019 por antiguos ingenieros de Blue Origin, trabaja en su cohete Nova, diseñado para ser reutilizado por completo, algo que ni siquiera el Falcon 9 de SpaceX consigue hoy en día.
SpaceX sigue dominando con puño de hierro el mercado de lanzamiento de satélites pequeños, con más del 90% de cuota gracias a su fiabilidad. Un contraste notable con los recientes tropiezos de sus rivales: el cohete New Glenn de Blue Origin ha sufrido problemas de motor y una explosión durante una prueba estática este mismo año. Stoke, por su parte, apuesta por una tecnología diferencial: un escudo térmico refrigerado por líquido que permitiría recuperar todo el cohete tras cada vuelo, con un mantenimiento mínimo entre misiones. Esa es la gran promesa de la reutilización total, un hito que nadie ha logrado todavía.
Mientras tanto, los inversores de SpaceX miran de reojo el efecto de este nuevo desbloqueo de acciones. El primero no generó la presión vendedora que muchos anticipaban, pero cada liberación de títulos supone un test para la demanda. Además, las últimas presentaciones regulatorias han revelado que Elon Musk mantiene una participación del 48,4% en la compañía, valorada en casi 907.000 millones de dólares al cierre del jueves. Un recordatorio de quién sigue al mando.
En cuanto a las expectativas de Wall Street, el consenso de analistas es moderadamente optimista: 24 recomiendan comprar, cinco mantener y dos vender. El precio objetivo promedio se sitúa en 232,35 dólares, lo que implicaría un potencial alcista de más del 66% desde los niveles actuales. Pero como siempre en el espacio, la distancia entre el objetivo y la realidad puede ser tan grande como la que separa la Tierra de Marte.
El análisis de Salseo
- El primer desbloqueo de acciones no hundió el precio, sino que lo impulsó un 19%. Eso sugiere que la demanda institucional y minorista es lo bastante profunda como para absorber la nueva oferta, al menos por ahora. El segundo desbloqueo será una prueba más real: si el precio aguanta, la tesis de escasez de títulos en circulación pierde fuerza y el valor se consolida.
- La entrada de Stoke Space con 1.000 millones de dólares es una amenaza a largo plazo, no un peligro inmediato. SpaceX controla más del 90% del mercado de satélites pequeños y su Falcon 9 es el estándar de fiabilidad. Pero el dinero fresco de Stoke demuestra que los inversores creen que la reutilización total es el futuro, y ahí SpaceX aún no ha llegado con Starship.
- El dato clave a vigilar no es el desbloqueo en sí, sino el progreso de Starship. Si SpaceX consigue recuperar el vehículo completo antes que Stoke o cualquier otro rival, la ventaja competitiva se ampliará. Si Stoke logra su primer lanzamiento con éxito y demuestra su escudo térmico, la narrativa de 'SpaceX imbatible' podría empezar a agrietarse.
- La valoración de Musk (48,4% de la empresa, casi un billón de dólares) es un arma de doble filo. Por un lado, alinea sus intereses con los del resto de accionistas. Por otro, cualquier venta futura de su parte, aunque sea pequeña, podría generar titulares y presión bajista. Es un factor de riesgo latente que el mercado aún no ha tenido que digerir.