SpaceX pone fecha al primer vuelo orbital de Starship: 22 de septiembre

SpaceX fija para el 22 de septiembre el decimocuarto vuelo de Starship, el primero que entrará en órbita y soltará 26 satélites Starlink V3. Las pruebas dejan de ser un simple ensayo y pasan a ser un test de negocio.
SpaceX ya tiene fecha para el que puede ser su gran salto técnico del año. Según ha anunciado la compañía, el decimocuarto vuelo de Starship está programado para el 22 de septiembre y será el primero en el que el cohete entre de verdad en órbita alrededor de la Tierra y despliegue carga. La reacción del mercado fue suave pero positiva: las acciones subían un 0,46% en la negociación previa a la apertura del miércoles. El valor cotiza por encima de su precio de salida a bolsa de 135 dólares, aunque todavía por debajo del máximo de 225,64 dólares que marcó en junio.
Hasta ahora, todos los vuelos de prueba habían seguido trayectorias suborbitales: el cohete despegaba, hacía su recorrido y volvía a caer sin dar una vuelta completa al planeta. La propia empresa explica que eran trayectorias diseñadas para ser "pasivamente seguras", es decir, para garantizar la seguridad de los que están en tierra y no dejar chatarra dando vueltas en el espacio, a la vez que se aprendía lo máximo posible. El vuelo número 13, celebrado en julio, siguió ese mismo patrón y regresó sin completar una órbita. El salto del número 14 es, por tanto, de otra categoría: el vehículo volará mucho más tiempo, unos 10 horas, se elevará hasta unos 275 kilómetros de altura, completará alrededor de seis órbitas y terminará amerizando en el océano Pacífico, frente a las costas de Chile. Todo ello, eso sí, pendiente de la aprobación de los reguladores.
El otro gran protagonista de la misión son los satélites. Será la primera vez que Starship ponga en órbita los nuevos Starlink V3, y lo hará con 26 unidades de golpe. Cada uno aporta 1 terabit por segundo de capacidad, de modo que el vuelo añadirá unos 26 tbps a la red, una cifra que se traduce en más usuarios conectados a la vez y velocidades más altas para los que ya lo están. Es la parte que convierte la prueba en algo más que un hito de ingeniería: Starlink es la pata del negocio que genera ingresos recurrentes y que, en buena medida, financia los cohetes. La compañía asegura además haber introducido numerosos cambios de hardware y software para corregir los problemas detectados en el vuelo anterior.
¿Por qué importa tanto que salga bien? Porque un vuelo orbital exitoso reforzaría la confianza de los inversores en la capacidad de ejecución de SpaceX justo después de unos resultados del segundo trimestre mejores de lo esperado. Pero aquí está el contrapunto que sobrevuela la historia: el gasto en inversión (capex) se disparó más de un 550%, hasta 18.370 millones de dólares, por el dinero destinado a infraestructura de inteligencia artificial. Es decir, el mercado aplaude los hitos técnicos, pero vigila de reojo que la factura de invertir no crezca más rápido que los ingresos.
El análisis de Salseo
- Pasar de suborbital a orbital no es un matiz: es cambiar de demostrador a vehículo operativo. Hasta ahora Starship volvía a caer sin dar la vuelta al planeta, lo que permitía probar sin arriesgar carga ni dejar desechos en órbita. Si esta vez completa seis órbitas y suelta satélites, la empresa demuestra que la nave puede hacer el trabajo real para el que se diseñó.
- El detalle que se suele escapar es que el cliente de la misión es la propia SpaceX. Los 26 satélites Starlink V3 (1 tbps cada uno, 26 tbps en total) dan a Starship carga que lanzar aunque no haya contratos externos. Es una forma de rodar el cohete con negocio propio: cuanto más lanza, más capacidad gana su red de internet, y más ingresos recurrentes tiene para seguir pagando el programa.
- La letra pequeña del anuncio es el calendario y el riesgo. La misión depende de la aprobación regulatoria y son 10 horas de vuelo con reentrada y amerizaje en el Pacífico: es un guion mucho más ambicioso que el anterior, así que conviene reservar margen para un éxito parcial. El mercado tiende a reaccionar al titular del lanzamiento, pero la señal de verdad llega después, con lo que pase en órbita.
- El verdadero termómetro no es el cohete, sino el gasto. Los resultados del trimestre fueron mejores de lo esperado, pero el capex se multiplicó más de un 550% hasta 18.370 millones por la inversión en infraestructura de IA. Un vuelo exitoso sube la moral, pero la pregunta que decidirá la tesis es si los ingresos de Starlink y los lanzamientos crecen lo bastante rápido para que esa factura no se coma el margen.