Starship de SpaceX alcanza la órbita por primera vez: los analistas ven un 58% de potencial

El cohete Starship completa su primer vuelo orbital con 26 satélites Starlink a bordo, aunque SPCX cae más del 1% en bolsa. Los analistas mantienen su apuesta por el despegue de Starlink y el nuevo negocio de inteligencia artificial.
Starship, el cohete gigante de SpaceX, ha alcanzado la órbita por primera vez. El lanzamiento se produjo el lunes desde Starbase, en Texas, con un cohete de unos 124 metros (407 pies) de altura que transportaba 26 satélites Starlink. Durante la misión, uno de los motores se apagó antes de lo previsto, pero el fallo no impidió que alcanzara la órbita ni que continuara con su recorrido. Lo llamativo es que, pese al éxito, la acción de SPCX (Space Exploration Technologies Corp., que cotiza en bolsa) cayó más del 1% en la sesión del lunes.
El vuelo supone un paso importante para la compañía porque despeja el camino hacia su doble objetivo: usar Starship para lanzar satélites mucho más grandes y servir a las misiones lunares Artemis de la NASA. Además, SpaceX quiere que las dos etapas del cohete sean reutilizables, algo que, si sale bien, podría abaratar bastante el coste de los futuros lanzamientos. En esa línea, los expertos subrayan que la nueva versión V3 del cohete aumenta de forma notable la capacidad que se puede poner en órbita en cada despegue, lo que convierte a Starship en una pieza cada vez más clave para el crecimiento de Starlink.
Los analistas han reaccionado al hito reforzando sus tesis. Brian Dobson, de Clear Street, repite recomendación de compra y un precio objetivo de 217 dólares por acción (un 47% de recorrido potencial), y destaca que la prueba orbital es un paso decisivo para la siguiente fase de crecimiento de Starlink, aunque recuerda que el amerizaje sigue siendo un hito pendiente. Louis DiPalma, de William Blair, mantiene su visión favorable y calcula que cada lanzamiento de Starship aportará aproximadamente 20 veces la capacidad de un lanzamiento de Falcon 9; también señala el negocio de inteligencia artificial de la empresa, que según él planea terminar 2026 con más de 2 gigavatios de capacidad de cómputo. Por su parte, Douglas Harned, de Bernstein, repite una visión positiva con un objetivo de 248 dólares (un 67% de potencial) y espera que el negocio de banda ancha para particulares y pequeñas empresas de Starlink genere unos 64.000 millones de dólares de ingresos en 2031, después de haber duplicado su base de abonados en cada uno de los últimos cuatro años y con la previsión de volver a duplicarla este año.
En conjunto, el consenso de Wall Street sobre SPCX se sitúa en una recomendación moderada de compra: 26 analistas aconsejan comprar, cinco mantener y dos vender. El precio objetivo medio que calculan ronda los 234,21 dólares, lo que implicaría alrededor de un 58% de subida respecto al precio actual. Conviene tomarlo como lo que es, una estimación de los analistas y no una promesa: de hecho, que el mercado recibiera el primer vuelo orbital con una caída demuestra que buena parte del éxito ya estaba descontado en el precio.
El análisis de Salseo
- La paradoja del día es la clave: hito histórico y acción en rojo. Cuando un éxito técnico no mueve el precio al alza, suele significar que el mercado ya lo daba por hecho. A partir de ahora lo que de verdad mueve la cotización no es llegar a órbita, sino la cadencia de lanzamientos y, sobre todo, que SpaceX consiga recuperar y reutilizar las dos etapas del cohete.
- Starlink es el motor económico real de la historia. Si cada lanzamiento de Starship multiplica por unas 20 veces la capacidad de un Falcon 9, la empresa puede poner muchos más satélites en órbita sin multiplicar sus costes, y de ahí salen proyecciones como los 64.000 millones de dólares de ingresos de banda ancha en 2031. El riesgo: todo eso depende de que el coste por kilo lanzado baje de verdad a gran escala, algo que todavía no está demostrado.
- Hay una pata que casi nadie mira y puede ser la sorpresa: el negocio de inteligencia artificial. La idea de cerrar 2026 con más de 2 gigavatios de capacidad de cómputo mete a SpaceX a competir por energía, chips y centros de datos con los grandes tecnológicos. Merece la pena vigilar los anuncios de nueva capacidad y los posibles acuerdos con socios: ahí puede estar el próximo catalizador, más que en los lanzamientos.
- El matiz que no cuenta el titular es el fallo del motor. No impidió alcanzar la órbita, pero en cohetes la fiabilidad lo es todo: de ella dependen los contratos de la NASA y de clientes comerciales con cargas valiosas. Un apagado prematuro en un vuelo de prueba es anecdótico; el mismo problema en una misión tripulada o de carga crítica sería una historia muy distinta y el mercado no lo perdonaría.