SpaceX prepara el primer vuelo orbital de Starship: ¿qué se juega la acción SPCX?

SpaceX afronta el vuelo 14 de Starship, el primero que llegará a órbita y el primero que desplegará 26 satélites Starlink V3. La acción cotiza por encima de su salida a bolsa, pero muy lejos del máximo de junio, y los analistas miran más allá del lanzamiento: les importa la reutilización del cohete.
SpaceX (SPCX) tiene la vista puesta en el que será el decimocuarto vuelo de su cohete Starship, previsto para el próximo lunes 28 de septiembre. No es una prueba más: será el primer lanzamiento orbital de la nave y la primera vez que el vehículo despliegue 26 satélites Starlink V3, la última versión de los aparatos que dan servicio a su red de internet satelital. La compañía completó el jueves un ensayo general en rampa (conocido como wet dress rehearsal), en el que los equipos de tierra repasaron todos los pasos importantes del día del lanzamiento, incluida la carga de combustible, sin llegar a encender el motor.
El contexto de mercado no es el más cómodo. Las acciones de SpaceX se han dejado alrededor de un 3% en las últimas cinco sesiones, arrastradas por la presión general del mercado y por las dudas sobre el elevado ritmo de inversión (capex) y la valoración de la compañía. El título cotiza por encima de los 135 dólares de su salida a bolsa, pero sigue bastante por debajo del máximo de 225,64 dólares que marcó en junio. Es decir: el mercado sigue creyendo en el proyecto, pero ha rebajado el entusiasmo desde los máximos.
Antes del lanzamiento, los analistas se muestran prudentemente optimistas. El analista de Mizuho Brett Linzey ha reiterado su recomendación de compra con un precio objetivo de 200 dólares. Señala que los movimientos de precios de terceros refuerzan su idea de que SpaceX puede mantener precios premium por su capacidad de cómputo según va entrando en servicio nueva capacidad, y recuerda que en una reciente conferencia del sector la dirección reafirmó un marco de precios de entre 30 y 50 dólares por vatio para 2027, con los precios actuales cerca del extremo alto de esa horquilla. Además, la compañía ha comunicado un nuevo acuerdo de hosting (alojamiento de capacidad) que arranca el 1 de diciembre y que, en el extremo alto del rango, generaría unos 1.110 millones de dólares al mes. Para Linzey, este contrato da más visibilidad a la demanda de capacidad de cómputo de la empresa, aunque avisa de que los precios de lista no reflejan necesariamente las tarifas negociadas que consiguen los grandes clientes.
Por su parte, el analista de Bernstein Douglas Harned también mantiene la compra, con un precio objetivo de 248 dólares, y pone el foco en otra cosa: cree que la valoración de SpaceX depende sobre todo de conseguir que Starship sea reutilizable, porque eso es lo que haría posibles los centros de datos orbitales que la empresa planea. Según Harned, la compañía espera demostrar la reutilización de la segunda etapa en el cuarto trimestre de 2026, un hito que considera clave —aunque menos que otros— para sostener las constelaciones de Starlink y Starlink Mobile a partir de 2027. Sus cálculos apuntan a que el negocio de conectividad podría generar más de 100.000 millones de dólares de EBITDA en 2031, y ve recorrido adicional si la conexión directa a dispositivos (el llamado D2D) sale adelante, algo que, a su juicio, exigiría una solución sólida de operador móvil virtual (MVNO).
En conjunto, Wall Street mantiene un consenso de compra moderada sobre SpaceX: 26 recomendaciones de compra, cinco de mantener y dos de vender, con un precio objetivo medio de 232,07 dólares, lo que implica un potencial alcista del 56,1% desde los niveles actuales. Pese a las preocupaciones por las fuertes inversiones y una valoración exigente, la mayoría de los analistas se apoya en el crecimiento esperado de Starship, Starlink y su negocio de infraestructura de inteligencia artificial.
El análisis de Salseo
- El vuelo 14 no es una prueba cualquiera: es la primera vez que Starship llega a órbita y la primera que suelta 26 satélites Starlink V3. Si sale bien, SpaceX demuestra que puede poner carga en órbita con su propio cohete, algo que abarata y asegura el crecimiento de su red de internet satelital; si falla, el calendario se retrasa y la acción lo nota, porque es un acontecimiento de todo o nada.
- La clave de fondo, según los propios analistas, no es este lanzamiento sino la reutilización del cohete: hasta que la segunda etapa pueda volver y volver a usarse, los planes de centros de datos en órbita y de lanzamientos más baratos se quedan en el aire. La fecha concreta que hay que vigilar es el cuarto trimestre de 2026, cuando la compañía dice que lo demostrará.
- El contraste entre los 135 dólares de la salida a bolsa y el máximo de 225,64 de junio cuenta la historia: el mercado ya había puesto en el precio un futuro impecable y ahora pide hechos. Con 26 compras, 5 mantenimientos y 2 ventas, el consenso es optimista, pero muy dependiente de que los hitos técnicos se cumplan uno a uno.
- Debajo del ruido del cohete, SpaceX se está valorando cada vez más como proveedor de infraestructura y capacidad de cómputo, de ahí los contratos de hosting y el precio por vatio que repiten los analistas. Eso le abre un negocio nuevo, pero también la expone a competidores de computación en la nube y a un riesgo de precios que hoy se da por hecho: merece la pena vigilar si los contratos firmados acaban pareciéndose a los precios de lista o si, como avisa Mizuho, los grandes clientes negocian tarifas bastante mejores.