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Starship, el cohete gigante de SpaceX, se prepara para su gran prueba orbital

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Starship, el cohete gigante de SpaceX, se prepara para su gran prueba orbital

SpaceX quiere que Starship complete seis órbitas alrededor de la Tierra en un vuelo de casi 10 horas la próxima semana. Es el tipo de ensayo del que depende buena parte del futuro del lanzamiento espacial.

SpaceX se prepara para dar uno de los pasos más ambiciosos de su historia. La compañía tiene previsto que su cohete Starship complete seis órbitas alrededor de la Tierra durante un vuelo que se prolongará casi 10 horas, según adelanta Market Watch. La maniobra está programada para la próxima semana y consiste, ni más ni menos, en demostrar que el vehículo es capaz de dar varias vueltas al planeta y permanecer en el espacio durante toda una jornada de trabajo, el hito que marcaría su entrada definitiva en la categoría de cohetes capaces de operar en órbita terrestre.

Starship es el vehículo más grande y más potente que ha desarrollado SpaceX, y su razón de ser es la reutilización: la idea es que tanto la nave como la etapa que la impulsa puedan volver a usarse una y otra vez en lugar de tirarse al mar tras cada despegue. Ahí está la clave de todo el negocio, porque lanzar es caro sobre todo por el hardware que se destruye en cada misión. Si ese ciclo de ida y vuelta funciona, el coste de poner cosas en el espacio debería caer de forma drástica y abriría la puerta a proyectos que hoy no salen a cuenta: constelaciones de satélites mucho más grandes, estaciones, misiones tripuladas y, más adelante, viajes a la Luna y a Marte, programas para los que este tipo de vehículo pesado se considera pieza imprescindible.

Por eso el titular no exagera cuando dice que hay mucho en juego. No es solo una prueba técnica de SpaceX: es también un test para toda la industria que depende de que existan lanzadores enormes y baratos. Operadores de satélites, programas de defensa que quieren poner sus propios aparatos en órbita y agencias espaciales de medio mundo están mirando el calendario de Starship, porque sus planes van enganchados al ritmo que marque este cohete. Conviene recordar que SpaceX no cotiza en bolsa, así que el inversor particular no puede comprar sus acciones directamente: la exposición a esta historia llega de forma indirecta, a través de operadores de satélites, compañías de defensa y aeroespacial y fabricantes de componentes.

Dicho esto, el vuelo es un ensayo, no un servicio comercial. Que el vehículo complete seis órbitas y aguante casi 10 horas en el espacio sería una señal muy potente, pero lo que de verdad mide si el modelo funciona es la vuelta: si la nave resiste la reentrada en la atmósfera y consigue posarse o amerizar de forma controlada. Ahí está el ahorro que sostiene todo el discurso de la reutilización. Habrá que ver también si el ensayo se traduce después en pedidos y contratos concretos, y si los competidores de lanzamiento tradicionales aceleran sus propios planes al ver que el terreno de juego puede cambiarles bajo los pies.

El análisis de Salseo

  • No es una noticia de bolsa, pero llega por la puerta de atrás: Starship no cotiza, así que no mueve caja de ninguna empresa de la que se pueda comprar acciones hoy. Lo que sí hace, si funciona, es reventar el listón de coste por lanzamiento con el que trabajan los operadores de satélites y los lanzadores tradicionales, porque su modelo se basa en reutilizar el cohete en vez de destruirlo en cada misión.
  • La señal que hay que vigilar no son las seis órbitas, sino la vuelta: cualquier vehículo puede quedarse dando vueltas, lo que decide si el negocio es viable es que aguante la reentrada y se recupere de forma controlada. Si esa parte falla, el ahorro que justifica todo el proyecto se queda en el aire y los plazos de los clientes que esperan a Starship se estiran otra vez.
  • El 'hay mucho en juego' del titular apunta sobre todo a calendarios ajenos: constelaciones de satélites, planes de defensa y programas lunares que necesitan lanzadores pesados disponibles. Un éxito acelera esos proyectos; un nuevo retraso da aire a los operadores que ya están volando y a los competidores que aún lanzan con cohetes más pequeños pero probados.
  • Cuidado con el hype de corto plazo: los ensayos de cohetes suelen animar al sector espacial durante unos días y desinflarse después, porque no cambian los resultados de ninguna cotizada el mismo día del lanzamiento. Para el inversor particular esto es lectura de industria y medio plazo, no un catalizador de cartera.

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Fuente: Market Watch