SpaceX sube un 35% en agosto, pero este inversor recomienda no comprar

Las acciones de SpaceX se han disparado un 35% en agosto, pero el inversor Bears of Wall Street advierte de graves riesgos financieros y de valoración. ¿Estamos ante una oportunidad o una trampa para el inversor?
Las acciones de SpaceX (SPCX) han vivido un mes de agosto de infarto, con una subida acumulada del 35% que las ha llevado de nuevo por encima de su precio de salida a bolsa de 135 dólares. El rally se aceleró el lunes con un avance del 4%, impulsado por la publicación de registros regulatorios que revelaban que gigantes como Alphabet (más de 550 millones de acciones) y Nvidia (casi 123 millones) mantienen posiciones relevantes en la compañía de Elon Musk.
El rebote supone un giro radical respecto a hace solo dos semanas, cuando las acciones se desplomaron tras la presentación de los resultados del segundo trimestre. El mercado castigó entonces las fuertes inversiones en inteligencia artificial, a pesar de que los ingresos y beneficios superaron las expectativas. La confianza regresó al comprobarse que el primer gran vencimiento de restricciones a la venta de acciones no provocó una oleada de ventas por parte de los insiders. Sin embargo, esta semana llega otro test: unos 319 millones de títulos adicionales quedarán liberados para su venta.
A pesar del optimismo reinante, el inversor conocido como Bears of Wall Street (BWS) lanza una advertencia clara: “No comprar”. BWS señala que el agresivo plan de expansión de SpaceX requiere un nivel de gasto de capital insostenible. En el segundo trimestre, los capex alcanzaron los 18.370 millones de dólares, de los cuales 15.830 millones se destinaron a infraestructura de IA, casi duplicando los 10.110 millones del trimestre anterior. El inversor proyecta un flujo de caja libre negativo de 61.000 millones este año y de 95.000 millones en 2027, lo que podría obligar a la empresa a buscar nuevas fuentes de financiación, ya sea deuda o una ampliación de capital.
Más allá de las finanzas, BWS identifica riesgos operativos: los ingresos medios por suscriptor de Starlink han caído un 22% interanual, hasta 66 dólares, justo cuando Amazon se prepara para lanzar su servicio de internet por satélite Leo. Además, la división espacial registró unas pérdidas operativas de 542 millones de dólares en el segundo trimestre debido al desarrollo de Starship. Todo ello lleva a BWS a calcular un valor intrínseco de 53,59 dólares por acción, un 60% por debajo del precio actual de 146,21 dólares, y a emitir una recomendación de venta.
Frente a esta visión, la mayoría de Wall Street es mucho más optimista: de 31 analistas que cubren SPCX, 24 recomiendan comprar, 5 mantener y solo 2 vender. El precio objetivo medio a 12 meses es de 232,35 dólares, lo que implicaría un potencial de subida del 59% desde el cierre del lunes. La pregunta clave para el inversor es si merece la pena asumir los riesgos señalados por BWS a cambio de esa posible revalorización.
El análisis de Salseo
- La subida de agosto se ha apoyado en el alivio por el primer vencimiento de restricciones a la venta de acciones, pero el segundo bloque –de hasta 319 millones de títulos– que se libera esta semana podría generar presión vendedora si los insiders deciden monetizar posiciones.
- El gasto de capital descomunal en IA (15.830 millones de dólares solo en el segundo trimestre) y las proyecciones de flujo de caja libre muy negativo ponen en duda la capacidad de SpaceX para financiar su crecimiento sin recurrir a nuevas emisiones de acciones o deuda, lo que diluiría a los accionistas actuales.
- La caída del 22% en el ARPU de Starlink, combinada con la inminente competencia de Amazon, sugiere que el negocio satelital podría enfrentarse a una guerra de precios que comprimiría aún más los márgenes si SpaceX quiere mantener su cuota de mercado.
- El enorme abismo entre la valoración del inversor bajista (53,59 dólares) y el consenso de los analistas (232,35 dólares) refleja una división extrema sobre el riesgo y el potencial de la compañía. El inversor particular debe sopesar si confía más en la paciencia de Musk o en la disciplina de los números.