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SpaceX sube un 5% tras poner fecha al próximo lanzamiento del Starship

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SpaceX sube un 5% tras poner fecha al próximo lanzamiento del Starship

SpaceX ha puesto fecha al decimocuarto vuelo de prueba de su megacohete Starship y la acción responde con una subida de más del 5%. El mercado se agarra al hito operativo mientras sigue digiriendo el fuerte aumento de gasto en inteligencia artificial de la compañía.

Las acciones de SpaceX subieron más de un 5% este miércoles después de que la compañía de Elon Musk haya anunciado una nueva fecha para el lanzamiento del Starship, su enorme cohete totalmente reutilizable y una de las piezas centrales de sus planes de negocio. La prueba número 14 está programada para la mañana del próximo martes, 22 de septiembre. Si todo sale según lo previsto, el vehículo completará seis órbitas en una misión de diez horas y desplegará satélites Starlink V3. Sería la primera vez que la etapa superior del cohete alcanza una órbita terrestre estable, un paso que la empresa persigue desde hace tiempo.

El precedente invita al optimismo: en el decimotercer ensayo, celebrado en julio, la etapa superior logró desplegar 20 satélites Starlink V3, volvió a encender un motor en pleno espacio y terminó amerizando en el océano Índico, mientras la etapa propulsora aterrizaba en una plataforma marítima en el golfo de México. La compañía acumula así una secuencia de pruebas exitosas que ha ido elevando la confianza de los inversores en el programa.

La reacción en bolsa llevó el precio de la acción hasta los 150,67 dólares, por encima de los 135 dólares a los que salió a cotizar en su histórica salida a bolsa de junio. Eso sí, el valor llegó a superar los 200 dólares por título poco después del debut y después se desinfló durante las semanas siguientes. El episodio más reciente de esa montaña rusa fue a principios de agosto, cuando la acción cayó tras revelar un fuerte incremento en el gasto destinado a inteligencia artificial, lo que inquietó a unos inversores que temen que la compañía esté gastando de más en una tecnología que puede no acabar compensando. También sobrevuela la duda de si su valoración, de unos 2 billones de dólares, es demasiado elevada.

¿Por qué es tan importante el Starship? Hablamos del cohete más grande del mundo: supera los 400 pies de altura (unos 122 metros) y puede transportar 100 toneladas de carga. Está diseñado para poner en órbita satélites Starlink más avanzados, la base del negocio de banda ancha por satélite, que ya suma más de 12 millones de suscriptores y que es, en la práctica, la principal fuente de ingresos del ecosistema de Musk. Además, la compañía quiere que sirva de plataforma para su negocio de inteligencia artificial: SpaceX es propietaria de xAI, la desarrolladora del sistema de chatbots Grok, y su plan a largo plazo pasa por construir una constelación de ordenadores en órbita capaces de alimentar sistemas de IA más potentes. La empresa defiende que usar el sol para dar energía a esos equipos abaratará costes frente a las tecnológicas que dependen de centros de datos en la Tierra, y que al ser totalmente reutilizable, el Starship también ayudará a contener el gasto. Algunos críticos, en cambio, consideran esa idea de la IA en el espacio poco menos que una quimera.

El contexto de fondo es el mismo que afecta a todo el sector tecnológico: la preocupación por una posible burbuja de la inteligencia artificial, comparable a la burbuja de las puntocom de principios de los 2000. SpaceX, como otras grandes tecnológicas, intenta convencer al mercado de que su apuesta por la IA está justificada y de que el dinero invertido terminará dando frutos.

El análisis de Salseo

  • Lo relevante de esta fecha no es el lanzamiento en sí, sino lo que persigue: que la etapa superior del Starship entre por primera vez en una órbita terrestre estable y despliegue satélites Starlink V3. Ese paso convertiría al cohete en un vehículo operativo para su negocio de banda ancha, que con más de 12 millones de suscriptores es hoy la principal fuente de ingresos real del grupo.
  • La acción sigue en 150 dólares, por encima de los 135 de su salida a bolsa de junio, pero muy lejos del pico de más de 200 que tocó tras el debut. Traducción: el mercado premia los hitos operativos con subidas puntuales, pero lo que de verdad mueve el precio —y lo que provocó el batacazo de agosto— es la factura del gasto en inteligencia artificial y la duda sobre si una valoración de 2 billones de dólares está justificada.
  • La clave económica del Starship es la reutilización total: es lo que abarata cada kilo que se pone en órbita y lo que sostiene a la vez el despliegue de satélites y el proyecto, mucho más especulativo, de montar centros de datos en el espacio. Si el programa se retrasa o falla, no se retrasa solo un cohete: se retrasa toda la estrategia de crecimiento que hay detrás.
  • Señales concretas a vigilar: el resultado del vuelo del 22 de septiembre (despliegue de satélites V3 y reencendido del motor en el espacio) y la próxima actualización de cifras sobre inversión en IA. Si el ensayo sale bien y el gasto se modera, la narrativa cambia; si ocurre lo contrario, el mercado volverá a preguntarse por qué paga semejante valoración.

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