SpaceX sube un 6%: Musk apunta a 250 kW para la IA de Nvidia

SpaceX se anota un 6% en bolsa después de que Elon Musk asegure que ve cerca correr el hardware de IA de Nvidia a 250 kilovatios de potencia media. La compañía refuerza así su pata de infraestructura de inteligencia artificial, con contratos millonarios con Google y Anthropic sobre la mesa.
Las acciones de SpaceX subieron un 6% el viernes después de que su consejero delegado, Elon Musk, apuntara a un hito relevante en el terreno de la inteligencia artificial. En un mensaje en X, Musk se mostró "cautamente optimista" sobre la posibilidad de que la compañía haga funcionar su versión del sistema VR72 de Nvidia cerca de los 250 kilovatios de potencia media, con picos que podrían situarse alrededor de un 10% por encima de esa cifra. El directivo calificó el avance de "gran noticia" si finalmente se consigue y añadió que también podría aplicarse a los sistemas terrestres de la empresa. Según Musk, el mérito estaría en la estrecha colaboración con el equipo de ingeniería de Nvidia, con un trabajo de co-diseño que considera clave para alcanzar esos niveles de potencia.
El asunto no es menor, aunque suene muy técnico. Hablamos de cuánta energía puede tragar y, sobre todo, cuánto calor puede disipar un sistema de computación pensado para entrenar y ejecutar modelos de IA. Si SpaceX logra mantener ese consumo elevado de forma sostenida, podrá tener sus máquinas funcionando a pleno rendimiento mucho más tiempo, que es justo lo que convierte el hardware en dinero. Aaron Burnett, fundador y consejero delegado de la firma de análisis e inversión centrada en el espacio Mach33, señaló en X que 250 kilovatios de potencia media podrían traducirse en picos de unos 275 kilovatios apoyados en baterías, entre un 10% y un 25% por encima de las medias que suelen reportar terceros para los sistemas VR72. Burnett añadió que el equipo StarMind de SpaceX necesitaría —o quizá ya tendría— un sistema capaz de retirar de forma continua el calor generado por una carga sostenida de 250 kilovatios, y se mostró partidario de que los equipos conjuntos de Nvidia y SpaceX puedan alcanzar el objetivo. Musk no concretó qué cargas de trabajo de IA soportaría el sistema.
El episodio deja claro que la infraestructura de IA pesa cada vez más en el negocio de SpaceX, más allá de los cohetes. La compañía ha desvelado acuerdos de computación de gran calado con hardware de Nvidia. Google pagaría a SpaceX 920 millones de dólares al mes entre octubre de 2026 y junio de 2029 por acceso a 110.000 GPUs de Nvidia, además de CPUs, memoria y equipamiento asociado. SpaceX también ha detallado un acuerdo con Anthropic por el que la empresa de IA abonaría 1.250 millones de dólares mensuales hasta mayo de 2029 a cambio de la producción de su centro de datos Colossus 1, situado cerca de Memphis. Ese contrato incluye cláusulas que permiten a cualquiera de las dos partes darlo por terminado.
Los analistas ya intentan poner cifras a esa pata del negocio. UBS calcula que SpaceX podría generar 7.600 millones de dólares de ingresos de IA en el tercer trimestre, apoyados en el arranque de Anthropic y en una contribución temprana de Google. La firma estima unos ingresos totales de 13.800 millones en ese periodo y un beneficio bruto de explotación ajustado (EBITDA) de 7.500 millones, por encima de los 12.900 millones y 6.900 millones que espera el consenso del mercado. Eso sí, UBS también calcula una inversión de capital de 19.300 millones en el trimestre y una quema de caja de 13.200 millones.
Todo esto llega en una semana cargada de hitos para la compañía. El lunes, el vuelo 14 de Starship alcanzó la órbita por primera vez y desplegó 26 satélites Starlink V3, su primera carga útil en órbita; Musk afirmó después que los 26 satélites se habían desplegado y funcionaban con normalidad. La misión terminó antes de lo previsto tras apagarse uno de los tres motores Raptor después de la separación del Super Heavy, y duró unas tres horas en lugar de las diez planeadas, lo que deja el vuelo 15 y el camino hacia la recuperación y reutilización del vehículo como próximas pruebas relevantes. El jueves, además, SpaceX realizó tres lanzamientos orbitales: un Falcon 9 con la misión Crew-13 de la NASA a bordo de la Dragon Grace, la misión compartida Transporter-18 con unos 130 satélites y la misión de seguridad nacional NROL-97 con Falcon Heavy. En paralelo, Evercore ISI reiteró su recomendación de rendimiento superior sobre SpaceX y destacó Grok como una parte poco valorada de la historia de IA de la compañía, recordando que llegó antes que Muse, de Meta, y Dots, de OpenAI.
El análisis de Salseo
- El verdadero reto técnico no es el pico de potencia, sino el calor sostenido. Correr hardware de Nvidia a 250 kilovatios de media obliga a refrigerar sin pausa, y de ahí que el foco esté en el equipo StarMind: si eso falla, la máquina baja revoluciones y se pierden horas de cómputo que, en este negocio, son facturación directa.
- Los contratos con Google (920 millones al mes desde octubre de 2026) y Anthropic (1.250 millones al mes hasta mayo de 2029) convierten a SpaceX en proveedor de infraestructura de IA, no solo en lanzador de cohetes. El matiz que el titular no cuenta: el acuerdo con Anthropic incluye cláusulas de terminación para ambas partes, así que ese maná de ingresos no está garantizado al 100%. Vigilar si se firman contratos similares con más clientes para no depender de dos nombres.
- La letra pequeña que contradice el entusiasmo: UBS estima 7.600 millones de ingresos de IA en el trimestre, pero también una inversión de 19.300 millones y una quema de caja de 13.200 millones. Traducido: cada dólar de IA exige hoy muchísimo gasto por delante. La señal a seguir es si el ritmo de nuevos acuerdos crece lo bastante rápido como para tapar ese agujero.
- Starship alcanzó órbita y desplegó 26 satélites Starlink V3, sí, pero la misión se acortó a unas tres horas por el apagado de un motor Raptor. El hito real que abarataría los costes —recuperar y reutilizar el vehículo— sigue pendiente y se jugará en el vuelo 15. Quien mire solo la subida del 6% se pierde que la prueba de fuego aún no ha llegado.