SpaceX sube más del 7% y supera los 2 billones: «Es momento de tener miedo»

Las acciones de SpaceX (SPCX) subieron más del 7% tras las palabras de Elon Musk sobre su sistema de cómputo para IA y después de completar tres misiones en trece horas. Un inversor lo tiene claro: la historia es buena, pero el precio ya descuenta un futuro muy lejano.
Las acciones de SpaceX (SPCX) se anotaron una subida superior al 7% el viernes después de que Elon Musk diera a los inversores un nuevo motivo para apostar por su expansión en computación para inteligencia artificial. El directivo se mostró «cautamente optimista» sobre la posibilidad de que su versión del sistema VR72 de Nvidia funcione con una potencia media cercana a los 250 kW, lo que permitiría exprimir más capacidad de cálculo de su infraestructura. El rally dejó la valoración de la compañía por encima de los 2 billones de dólares, lo que convierte el precio que se paga hoy en un asunto especialmente relevante.
La jornada también trajo una demostración operativa: la compañía completó tres misiones en apenas trece horas. Envió astronautas hacia la Estación Espacial Internacional, lanzó 130 cargas útiles en la misión Transporter-18 y puso en órbita una carga clasificada de inteligencia de Estados Unidos a bordo de un Falcon Heavy. Es decir, la parte más clásica del negocio —lanzamientos y operaciones espaciales— sigue funcionando a pleno ritmo mientras el mercado mira cada vez más hacia la pata de inteligencia artificial.
Aun así, no todo el mundo está dispuesto a pagar el precio actual. El inversor Kenio Fontes reconoce que le gusta buena parte de lo que Musk está construyendo —Grok Bot, la computación para IA, la conectividad y las operaciones espaciales—, pero ese entusiasmo no se traslada a la acción a los precios de ahora, por lo que asigna una recomendación de venta. Su argumento se entiende al ver qué resultados harían falta para justificar la cotización: modela un escenario de 315.000 millones de dólares de ingresos y 162.000 millones de beneficio bruto ajustado (EBITDA, una medida de beneficio antes de intereses, impuestos y amortizaciones) en la próxima década, cifra que incluso eleva hasta los 200.000 millones para 2035 contando con agentes de IA, servicios empresariales y otras fuentes de negocio.
El problema, señala, es que quien compra SPCX hoy está pagando por unos resultados que pueden tardar muchos años en llegar y apenas tiene protección si la ejecución falla en algún punto del camino. El múltiplo aparentemente atractivo se sostiene sobre un EBITDA que quizá se alcance hacia 2035, no sobre los beneficios de los próximos ejercicios. Para llegar ahí haría falta un gasto de capital enorme, mientras que la retribución en acciones podría diluir a los accionistas actuales con el tiempo. A eso se suman otros frentes: el encarecimiento de componentes que presiona los márgenes, una demanda de IA más floja de lo esperado que frenaría los ingresos, un gasto en investigación al alza por los sucesivos ciclos de desarrollo, la regulación, la competencia y las necesidades de infraestructura.
Wall Street, en cambio, prefiere mirar hacia otro lado en el debate sobre la valoración. De los 33 analistas que cubren SPCX, 27 recomiendan comprar, 4 se quedan al margen y solo 2 dicen vender, lo que arroja un consenso de compra fuerte. El precio objetivo medio, de 235,10 dólares, se sitúa alrededor de un 48% por encima del precio actual. Fontes lo resume así: «Incluso siendo un poco más optimista en las hipótesis, no estoy dispuesto a pagar esta valoración».
Pese a su visión bajista sobre el precio, el inversor sigue destacando varias piezas del negocio: ve en la interfaz accesible de Grok Bot una ventaja, cree que X aporta una audiencia enorme que puede monetizarse con suscripciones, publicidad, comercio y servicios empresariales, y considera que ampliar la capacidad de cómputo es otra fuente de crecimiento junto a Starlink, la conectividad y los avances en operaciones espaciales.
El análisis de Salseo
- La noticia real no es el 7% de un día, sino que la acción cotiza sobre una hipótesis a 2035: el múltiplo que parece barato se calcula con el EBITDA que quizá se logre dentro de una década, no con los beneficios de los próximos años. Traducción: si la ejecución se tuerce por el camino, no hay colchón que amortigüe. Señal concreta a vigilar: el gasto de capital y la retribución en acciones, que son las dos vías por las que el dinero se va antes de llegar al accionista.
- El dato de los 250 kW de potencia media suena muy técnico, pero es la palanca del negocio: más potencia por sistema significa más capacidad de cálculo con la misma infraestructura, y ahí es donde el mercado está poniendo el dinero. La clave está en comprobar si ese «cautamente optimista» se convierte en pedidos, contratos o ingresos concretos, o si se queda en un titular que solo sostiene el precio un viernes.
- Llama la atención la divergencia: un analista bajista con argumentos sólidos frente a 33 analistas, de los que 27 compran, y un precio objetivo medio un 48% por encima de la cotización. Cuando el consenso es tan optimista y la valoración ya es de 2 billones de dólares, el margen de error se estrecha y los pocos que venden suelen señalar justo el punto débil: el precio, no la tecnología.
- SpaceX ya no es «solo» una empresa de cohetes: la tesis se ha ampliado a la IA (Grok Bot y cómputo), a X como audiencia monetizable, a la conectividad tipo Starlink y a las operaciones espaciales. Más patas significan más opcionalidad y más razones para pagar, pero también más frentes donde fallar y una necesidad de inversión simultánea en todos ellos. Es el clásico intercambio entre diversificación de ingresos y dispersión del capital.