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SpaceX sube pese al retraso de Starship y casi duplica su peso en el Nasdaq-100

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SpaceX sube pese al retraso de Starship y casi duplica su peso en el Nasdaq-100

SpaceX retrasa el decimocuarto vuelo de Starship al 28 de septiembre, pero la acción aguanta al alza porque su peso dentro del Nasdaq-100 pasa del 1,28% al 2,82% y eso obliga a muchos fondos indexados a comprar más acciones.

SpaceX (SPCX) ha movido ficha en el calendario: el decimocuarto vuelo de prueba de Starship, que estaba previsto para el 22 de septiembre, se va finalmente al 28 de septiembre. La acción reaccionó con subidas moderadas, un 0,64% en el premercado del lunes, después de dejarse cerca de un 1,4% el viernes. ¿El motivo de que el retraso no haya pasado factura? Que la compañía ha ganado peso dentro del índice Nasdaq-100, pasando de representar alrededor de un 1,28% a un 2,82%. Traducido: los grandes fondos y los ETF que replican ese índice están obligados a comprar más acciones de SpaceX para no desviarse de su referencia, y ese flujo mecánico de dinero suele pesar más a corto plazo que cualquier noticia sobre un lanzamiento.

Y no es un vuelo cualquiera. La prueba, pendiente todavía del visto bueno de los reguladores, está diseñada para durar unas 10 horas y será la primera vez que Starship se envía a orbitar alrededor de la Tierra. La empresa asegura que ha introducido numerosas modificaciones de hardware y software para corregir los problemas detectados en el vuelo anterior. Además, será el estreno del despliegue de satélites Starlink V3: el vuelo llevará 26 de estos satélites a la órbita, lo que reforzará de forma notable la capacidad de la red y la velocidad que reciben los usuarios, con 26 Tbps (terabits por segundo) adicionales de capacidad total.

El éxito de esta misión es importante por una razón de fondo: sirve para medir la capacidad de ejecución de SpaceX en un momento delicado. La compañía presentó unos resultados del segundo trimestre mejores de lo esperado, pero los inversores se llevaron un susto con el fuerte aumento del gasto de inversión (capex), que se disparó más de un 550% hasta los 18.370 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. Es decir, SpaceX está gastando como una empresa que construye infraestructura a lo grande, y el mercado está dispuesto a tolerarlo mientras Starship avance y el negocio de conectividad vaya generando caja.

En esa línea se sitúa Bernstein, que la semana pasada reiteró su recomendación de compra sobre SpaceX con un precio objetivo de 248 dólares. Su analista, Douglas Harned, resume la tesis con una frase: lo más importante para la valoración de SpaceX sigue siendo conseguir que Starship sea reutilizable, porque eso es lo que abriría la puerta a los centros de datos en órbita. La compañía espera demostrar la reutilización de la segunda etapa en el cuarto trimestre, algo que, aunque secundario frente a otros motores del negocio, sostendrá las constelaciones de banda ancha y de telefonía móvil de Starlink a partir de 2027. Harned calcula que el negocio de conectividad podría generar más de 100.000 millones de dólares de EBITDA en 2031, con margen extra si triunfa la conexión directa al dispositivo (D2D), para lo cual cree que hará falta una buena solución de operador móvil virtual (MVNO).

De cara al conjunto del mercado, Wall Street mantiene una recomendación media de compra moderada sobre SpaceX, con 26 compras, seis mantenimientos y dos ventas, y un precio objetivo medio de 232,07 dólares, lo que implicaría un potencial de subida de alrededor del 52%. Con todo, la película de esta semana es más de calendario que de resultados: primero, la aprobación regulatoria que permita el despegue el 28 de septiembre; después, que las modificaciones introducidas se traduzcan en un vuelo orbital limpio y en los 26 satélites Starlink V3 funcionando como se espera.

El análisis de Salseo

  • Hay que separar las dos cosas que van juntas en este titular: el retraso de Starship es un contratiempo operativo menor, mientras que la subida del peso en el Nasdaq-100 del 1,28% al 2,82% es dinero real. Los fondos indexados no opinan ni analizan, simplemente tienen que comprar más acciones para replicar el índice, así que parte del comportamiento reciente de la acción responde a esa presión de compra y no a una mejoría del negocio.
  • El vuelo 14 no es una prueba más: es el primer envío a órbita terrestre y el primer despliegue de satélites Starlink V3, con 26 unidades y 26 Tbps extra de capacidad. Eso conecta directamente con los ingresos del negocio de conectividad, porque más capacidad y más velocidad se traducen en mejor servicio y capacidad de captar clientes. Si la misión sale bien, la empresa gana credibilidad de ejecución justo cuando más la necesita.
  • La tensión de fondo es el gasto: resultados del segundo trimestre por encima de lo esperado, pero un capex que sube más del 550% hasta 18.370 millones de dólares. El mercado tolera ese nivel de inversión mientras la narrativa avance, pero si Starship se retrasa de forma repetida o Starlink no acelera, esa factura empieza a mirarse con lupa. Esa es la verdadera línea roja, no el precio del día.
  • La señal concreta que vigilar es doble: la aprobación regulatoria para el despegue del 28 de septiembre y, sobre todo, la demostración de reutilización de la segunda etapa prevista para el cuarto trimestre, que es la llave de los proyectos de centros de datos orbitales según Bernstein. Y en el otro frente, la conexión directa al dispositivo necesitará una solución sólida de operador móvil virtual: ahí SpaceX competirá con las telecos tradicionales.

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Fuente: TipRanks