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SpaceX vs. NVIDIA: más recorrido potencial para SpaceX, pero la confianza se la lleva NVIDIA

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SpaceX vs. NVIDIA: más recorrido potencial para SpaceX, pero la confianza se la lleva NVIDIA

Wall Street compara a las dos grandes estrellas del parqué: NVIDIA se lleva el aval unánime de los analistas, mientras SpaceX ofrece más recorrido teórico... sobre un valor que ya ha vivido fuertes bandazos desde su salida a bolsa.

Pocas veces tiene sentido meter en la misma frase a una empresa de cohetes y a un fabricante de chips, pero SpaceX y NVIDIA han acabado compartiendo comparación. El motivo es la inteligencia artificial: a medida que Elon Musk amplía su infraestructura de IA, SpaceXAI se ha convertido en un cliente intensivo del hardware de computación de NVIDIA. Es decir, parte del negocio que engorda las cuentas del fabricante de chips sale directamente de una de las compañías con las que ahora se le compara.

NVIDIA llega a este duelo como la potencia consolidada. En su segundo trimestre fiscal facturó 96.200 millones de dólares, un 106% más que un año antes, y las ventas de su división de centros de datos (los sistemas que se usan para entrenar y ejecutar inteligencia artificial) subieron un 117%, hasta 89.000 millones. La compañía ya trabaja en el siguiente ciclo de producto: su plataforma Vera Rubin está en plena producción, con los clientes preparando nuevos despliegues. En bolsa, el respaldo de los inversores es difícil de discutir: la acción acumula una subida del 422% en los últimos tres años y ha sumado otro 21% en lo que va de 2026.

SpaceX, por su parte, mete en un solo paquete un abanico de negocios mucho más amplio: lanzamientos, conectividad por satélite con Starlink, el desarrollo de Starship, satélites e inteligencia artificial. Sus ingresos del segundo trimestre alcanzaron los 7.800 millones de dólares tras crecer un 92% interanual, mientras que los suscriptores de Starlink se duplicaron hasta los 12 millones. De cara al futuro, la empresa ve a Starship jugando un papel en instalaciones de datos en órbita, con la idea de llevar parte de la infraestructura de computación fuera de la Tierra.

El calendario también aprieta: este lunes Starship afronta su vuelo número 14, una misión en la que intentará su primer lanzamiento orbital y desplegará 26 satélites Starlink V3. Es una prueba clave porque toca tecnología central en los planes a largo plazo de la compañía. Su andadura bursátil, desde la salida a bolsa de junio, está siendo casi tan movida como sus cohetes: ahora cotiza alrededor de un 10% por encima del precio de colocación, pero quien compró cerca del máximo posterior al debut ha comprobado que la gravedad también se aplica a las acciones espaciales, ya que los títulos están un 30% por debajo de ese pico.

Sobre el papel, los analistas ven margen para subir en ambos casos, aunque el aval es claramente distinto. Los 31 expertos que siguen a NVIDIA en los últimos tres meses recomiendan comprar, lo que da una valoración de consenso de compra fuerte, con un precio objetivo medio a doce meses de 324,32 dólares, que implicaría un recorrido del 44% desde el cierre del viernes. SpaceX logra un consenso más tibio: de 33 analistas, 26 dicen comprar, 5 mantener y 2 vender. Aun así, se lleva la palma en potencial de revalorización, porque su precio objetivo medio de 232,07 dólares apunta a una subida de alrededor del 56% en el próximo año. Resumiendo: la confianza máxima es para NVIDIA, pero el recorrido teórico es mayor para SpaceX.

El análisis de Salseo

  • NVIDIA y SpaceX ya no son dos historias independientes: SpaceXAI consume hardware de NVIDIA, así que parte de la facturación del fabricante de chips depende de la propia empresa con la que se le compara. Es una relación de doble filo: concentración de cliente de un lado y dependencia tecnológica del otro.
  • El 31 de 31 analistas recomendando comprar NVIDIA es un dato de doble lectura: confirma la calidad del negocio, pero también significa que casi nadie espera sorpresas malas. Cuando el consenso es tan unánime, la acción ya descuenta gran parte de lo bueno y el margen para sorprender al alza se estrecha; cualquier tropiezo en la transición hacia Vera Rubin o en los pedidos de centros de datos se paga caro.
  • El punto débil del argumento de SpaceX está en su propia cotización: sube un 10% sobre el precio de salida a bolsa de junio pero cae un 30% desde máximos. Ese 56% de potencial que le atribuyen los analistas se calcula sobre un precio ya muy castigado, con una base de analistas (33) todavía corta y sin mucho historial. Es la típica acción donde el recorrido teórico es alto porque también lo es el riesgo.
  • El verdadero catalizador de la semana no es la comparación, sino el vuelo 14 de Starship del lunes: primer intento de lanzamiento orbital y despliegue de 26 satélites Starlink V3. Si sale bien, refuerza la tesis de ingresos recurrentes de Starlink y la opción de futuro de los centros de datos en órbita; si falla, el castigo bursátil será rápido. Señal concreta a vigilar: cuántos satélites quedan operativos y en qué estado vuelve la nave.

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Fuente: TipRanks