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SpaceX contra Rocket Lab: los analistas ven más recorrido en la acción espacial

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SpaceX contra Rocket Lab: los analistas ven más recorrido en la acción espacial

Los analistas dan un potencial de subida del 61,4% a Rocket Lab y del 49,9% a SpaceX, dos de las compañías más seguidas del sector espacial. Rocket Lab financia su salto a las telecomunicaciones por satélite y SpaceX prepara su primer vuelo orbital de Starship.

El sector espacial se ha convertido en uno de los que más interés despierta entre los inversores, porque las compañías ya no se limitan a lanzar cohetes: se están metiendo en comunicaciones por satélite, inteligencia artificial y hasta centros de datos en el espacio. En ese contexto, SpaceX (SPCX) y Rocket Lab USA (RKLB) son las dos empresas más vigiladas. Según la herramienta de comparación de TipRanks, Rocket Lab cuenta con un consenso de "compra fuerte" entre los analistas, mientras que SpaceX se queda en un "compra moderada". Traducido a potencial de subida, el precio objetivo medio de los analistas otorga a Rocket Lab un recorrido del 61,4%, por delante del 49,9% que le conceden a SpaceX.

Rocket Lab ha dado un paso de calado para financiar su plan. El 15 de septiembre completó una emisión de acciones por 1.944 millones de dólares, con la que colocó unos 29,3 millones de títulos, y ese dinero irá destinado a su planificada compra de Iridium Communications (IRDM). Con esos fondos, más el préstamo a plazo de 1.775 millones de dólares que ya tiene Iridium, la compañía cubre las necesidades de efectivo de la operación, así que ha cancelado la línea de financiación puente de 3.600 millones que había preparado antes. La adquisición, que se espera cerrar a mediados de 2027, diversificaría a Rocket Lab más allá de los lanzamientos y los sistemas espaciales, añadiendo los ingresos recurrentes de las comunicaciones por satélite de Iridium.

Los analistas empiezan a valorar ese giro. Brian Gesuale, de Raymond James, ha iniciado la cobertura de RKLB con una calificación de compra y un precio objetivo de 80 dólares, y destaca que Rocket Lab es la única compañía espacial verticalmente integrada con un crecimiento sólido de ingresos y cartera de pedidos. Espera que la empresa pase a generar EBITDA y flujo de caja libre positivos en 2027-2028, pero también señala riesgos: el lanzamiento del cohete Neutron, la integración de Iridium y unas expectativas de márgenes muy exigentes.

En el lado de SpaceX, el foco está en el calendario. La compañía apunta al 28 de septiembre para el vuelo 14 de Starship, que sería su primera prueba orbital, siempre que la autoridad reguladora dé luz verde. La misión prevé desplegar los primeros satélites Starlink V3 y completar unas seis órbitas alrededor de la Tierra, un paso relevante para convertir Starship en un sistema de lanzamiento totalmente reutilizable. En paralelo, la NASA ha elegido a SpaceX para lanzar su misión StarBurst, un pequeño satélite que estudiará fusiones de estrellas de neutrones y estallidos cortos de rayos gamma, y que despegaría no antes de 2028 en un vuelo compartido de Falcon 9. Un contrato más de la agencia espacial estadounidense para su cartera.

A nivel de recomendaciones, Adam Jonas, de Morgan Stanley, ha reiterado su consejo de compra sobre SPCX con un precio objetivo de 300 dólares después de que SpaceX desvelara un nuevo acuerdo de infraestructura de inteligencia artificial por 1.100 millones de dólares al mes que arranca en diciembre. Jonas cree que esas oportunidades se ven parcialmente compensadas por precios más bajos en Starlink y por los retrasos en los lanzamientos de Starship. En su opinión, la combinación de infraestructura de IA, red Starlink y negocio de lanzamientos abre una vía de crecimiento importante, aunque el riesgo de ejecución sigue siendo elevado.

El análisis de Salseo

  • La emisión de 29,3 millones de acciones para pagar la compra de Iridium tiene un coste claro: diluye a los accionistas actuales de Rocket Lab. La empresa evita endeudarse más y cancela la línea puente de 3.600 millones, pero cambia deuda por acciones, así que la clave estará en si el negocio recurrente de Iridium compensa esa dilución. La señal a vigilar es si de verdad logra EBITDA y caja libre positivos en 2027-2028, como espera Raymond James.
  • La operación cambia por completo el perfil de Rocket Lab: pasa de ser un negocio de lanzamientos, irregular y muy intensivo en capital, a sumar ingresos recurrentes por comunicaciones por satélite. El riesgo no está en el anuncio, sino en la ejecución durante casi dos años hasta el cierre previsto en 2027, integrando una compañía mayor, más antigua y con deuda propia. Ese plazo largo deja margen a que aparezcan problemas antes de que se vea ningún resultado.
  • Para SpaceX, la verdadera prueba de fuego es el vuelo orbital de Starship del 28 de septiembre. Si sale bien, desbloquea el despliegue de los satélites Starlink V3 y acerca la reutilización total del cohete, de la que depende la economía de Starlink. Si vuelve a retrasarse, como ya apunta Morgan Stanley, se frena el motor de crecimiento más importante del grupo más allá del negocio de IA.
  • La diferencia de potencial (61,4% para Rocket Lab frente a 49,9% para SpaceX) refleja dos perfiles distintos más que una apuesta clara: Rocket Lab ofrece más recorrido pero depende de un único gran acuerdo y de que el cohete Neutron salga bien, mientras SpaceX está más diversificada entre Starlink, defensa, lanzamientos e infraestructura de IA. Esa última pata, con un contrato de 1.100 millones al mes desde diciembre, es la que conviene seguir de cerca para ver si se cumple el calendario anunciado.

Empresas mencionadas

Fuente: TipRanks