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SpaceX, en 'zona de peligro': un inversor ve caro el precio y dice vender

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SpaceX, en 'zona de peligro': un inversor ve caro el precio y dice vender

Las acciones de SpaceX suben con fuerza tras el entusiasmo por Starship y la IA, pero el inversor Alaric Pow cree que una valoración de 2,2 billones de dólares ya descuenta un futuro perfecto.

SpaceX (SPCX) vuelve a estar en el punto de mira. Sus acciones subieron casi un 8% el lunes y siguen avanzando en la sesión del martes, prolongando un rally que ha llevado el precio muy por encima de los mínimos que marcó a principios de agosto. El impulso viene de varios frentes a la vez: comentarios alcistas en Wall Street, la expectación por el próximo lanzamiento de Starship y un creciente entusiasmo por las ambiciones de la compañía en inteligencia artificial y computación.

Ese subidón ha devuelto el foco a un asunto incómodo: el precio. Con una valoración en torno a los 2,2 billones de dólares, SpaceX ya cotiza dando por hecho que todos sus negocios van a crecer de forma extraordinaria. El inversor Alaric Pow no lo tiene tan claro y cree que a estos niveles queda muy poco margen para las decepciones. Pow reconoce que SpaceX ya no es solo una empresa de cohetes: Starlink se ha convertido en un negocio de comunicaciones de tamaño considerable, mientras la compañía destina cantidades enormes de dinero a infraestructura de inteligencia artificial y a Starship, su cohete reutilizable de nueva generación diseñado para llevar personas y carga a la órbita. Los ingresos crecen rápido, sí, pero también lo hacen las necesidades de capital, así que la pregunta ya no es si SpaceX puede seguir expandiéndose, sino si el precio actual lo justifica.

El inversor insiste en que hay que mirar los tres negocios juntos: conectividad, espacio e inteligencia artificial. Starlink es hoy la fuente de beneficios más asentada: la división de conectividad facturó 4.290 millones de dólares en el segundo trimestre y generó 1.660 millones de beneficio operativo, con una demanda empresarial y gubernamental que crece con rapidez. Pero Pow señala una tendencia menos halagüeña: el ingreso medio por suscriptor ha bajado a medida que SpaceX entra en nuevos mercados y lanza planes más baratos. Hasta ahora, la llegada de más clientes ha compensado esa caída, aunque nada garantiza que eso vaya a seguir ocurriendo indefinidamente.

El negocio de inteligencia artificial es donde la valoración de 2,2 billones se vuelve más difícil de defender. Esta división ingresó 2.560 millones en el segundo trimestre y aportó unos 1.150 millones de EBITDA ajustado, además de contar con 14.100 millones en ventas de nube ya contratadas. El problema es lo que cuesta construir todo eso: la inversión en capital alcanzó aproximadamente 28.500 millones en el primer semestre de 2026, de los que unos 23.600 millones fueron para IA, mientras que la caja generada por las operaciones se quedó en apenas 3.500 millones. Esa brecha es el núcleo del argumento de Pow. SpaceX tiene efectivo suficiente para financiar la expansión por ahora, pero llegará un momento en que esas inversiones tendrán que producir una cantidad relevante de caja libre.

A todo esto se suma Starship, otra capa de incertidumbre. Su primera misión orbital capaz de generar ingresos fue un paso importante, pero la fiabilidad y la capacidad de reutilización rápida siguen sin estar demostradas. Si el programa funciona, el beneficio económico puede ser enorme, pero los inversores están pagando hoy por resultados que todavía no se han visto del todo. «Mi conclusión sobre la acción es algo contraintuitiva», resume Pow: «Soy muy optimista con SpaceX como negocio, pero bastante menos con SpaceX al precio actual». Por eso su calificación es de venta. En Wall Street, otros dos analistas se suman a ese lado bajista, aunque con 27 compras y 4 mantener el consenso es de compra fuerte: el precio objetivo medio está en 235,45 dólares, lo que implicaría una revalorización del 35% en doce meses.

El análisis de Salseo

  • El debate real no es si SpaceX crece, sino si el precio ya lo ha dado todo por hecho. A 2,2 billones de dólares, la acción cotiza como si Starlink, la IA y Starship fueran a ejecutarse sin un solo tropiezo: buena empresa y buena inversión no son lo mismo, y aquí es donde se separan.
  • La brecha entre lo que se invierte y lo que se ingresa es el dato clave: 28.500 millones de inversión en el primer semestre (23.600 para IA) frente a solo 3.500 millones de caja operativa. Es decir, la expansión se financia hoy con el colchón de caja de la compañía; la señal a vigilar es cuándo los 14.100 millones ya contratados en servicios de nube empiezan a convertirse en caja libre de verdad y no solo en ingresos contables.
  • Starlink es la pata sólida (4.290 millones de ingresos y 1.660 de beneficio operativo en el trimestre), pero el ingreso medio por cliente cae conforme la compañía entra en mercados más baratos y lanza planes low cost. El crecimiento depende de captar suscriptores más rápido de lo que se deteriora el precio que paga cada uno: si ese equilibrio se rompe, el negocio más seguro de los tres deja de sostener el relato.
  • La lectura contraria también importa: el consenso de analistas es de compra fuerte (27 compras frente a un puñado de voces bajistas) con un objetivo medio de 235,45 dólares y un potencial del 35%. Cuando casi todo el mercado está alineado, el margen de error se estrecha: cualquier retraso de Starship o cualquier trimestre flojo de la IA se paga más caro porque no hay margen para sorpresas negativas.

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Fuente: TipRanks