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Starbase se llena de estatuas de Elon Musk: homenajes y burlas a partes iguales

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Starbase se llena de estatuas de Elon Musk: homenajes y burlas a partes iguales

La ciudad tejana creada alrededor de la base de SpaceX se ha convertido en un imán para monumentos dedicados a Elon Musk: desde un Prometeo de 15 metros hasta una estatua financiada por Cards Against Humanity para 'trolear' al magnate.

Starbase, la enorme instalación de lanzamiento y desarrollo de cohetes de SpaceX situada al norte de la frontera entre Estados Unidos y México, cerca de Brownsville (Texas), se ha convertido en un lugar de peregrinación para admiradores y detractores de Elon Musk. La zona, que en 2025 se incorporó oficialmente como la Ciudad de Starbase con más de 500 residentes, está viendo cómo se multiplican los monumentos dedicados al CEO de la compañía espacial, aunque no todos son halagadores.

El proyecto más ambicioso es el de Atelier Missor, una fundición francesa que ha compartido en redes sociales el avance de una estatua de Prometeo de unos 15 metros de altura. La figura mitológica griega, conocida por robar el fuego a Zeus para entregárselo a la humanidad, sostendrá una antorcha y se erigirá cerca del complejo de SpaceX. El grupo ya había expresado el año pasado su deseo de regalar una 'colosal estatua de titanio de Prometeo a Starbase', argumentando que 'SpaceX hace soñar a la humanidad'. Aunque no está claro si Musk respondió directamente a la propuesta, sí ha interactuado antes con publicaciones de Atelier Missor en X.

En el extremo opuesto, la compañía de juegos de cartas Cards Against Humanity ha lanzado una campaña de recaudación de fondos para erigir un monumento destinado a 'joder a Elon Musk'. La empresa, conocida por su humor irreverente, compró en 2017 un terreno cerca de Starbase para frenar el plan del primer gobierno de Trump de construir un muro en la frontera. Según un portavoz, las actividades de SpaceX dañaron la parcela, que quedó cubierta de equipos y escombros. Tras una disputa legal que se resolvió con un acuerdo confidencial en 2025, SpaceX retiró sus equipos, pero la zona sigue rodeada de lo que Cards Against Humanity describe como un 'páramo corporativo lleno de cohetes rotos y mansiones feas'.

La campaña, bautizada como 'Comité Oficial de Diseño del Monumento a Elon Musk es un Pequeño Idiota Triste sin Amigos', pide una contribución de 10 dólares a cada participante. Según la compañía, más de 12.000 personas se habían apuntado hasta el jueves por la noche, recaudando alrededor de 150.000 dólares. El portavoz resumió lo que Musk representa para ellos: 'el tipo de humanidad contra la que estamos'.

No es el primer monumento polémico en la zona. Hace dos años, un grupo de criptomonedas llamado ElonRWA encargó un busto del CEO basado en un meme viral mal dibujado. La estatua fue vandalizada en abril de 2025, con cortes profundos en la mejilla y la barbilla, coincidiendo con las protestas nacionales contra Trump y Musk por los recortes de gasto federal liderados por DOGE. Posteriormente, alguien colocó una pegatina rosa con forma de tirita sobre la mejilla dañada.

El análisis de Salseo

  • La proliferación de monumentos en Starbase refleja la polarización extrema que genera Musk: sus admiradores ven en SpaceX un logro épico digno de mitología griega, mientras que sus críticos usan el mismo espacio para ridiculizarlo y protestar por el impacto de sus empresas en el entorno y en la política.
  • El conflicto con Cards Against Humanity no es solo una broma: la empresa compró el terreno en 2017 para bloquear el muro fronterizo de Trump y ahora acusa a SpaceX de dañar la parcela, lo que evidencia las tensiones entre el desarrollo industrial a gran escala y las comunidades locales o activistas en la frontera.
  • La estatua de Prometeo de Atelier Missor, de 15 metros de altura, es un gesto de adulación casi religiosa hacia Musk, pero también un recordatorio de que su figura pública se ha convertido en un símbolo cultural que trasciende los negocios, atrayendo tanto homenajes como parodias.
  • Para los inversores, estos monumentos son un termómetro del riesgo reputacional de Musk: su omnipresencia mediática y política puede generar lealtad extrema, pero también rechazo activo que, como se vio con el vandalismo de 2025, puede escalar en momentos de tensión social.

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