Sur la Table se suma a Uber Eats para repartir menaje de cocina a domicilio

La cadena de menaje de cocina Sur la Table entra en el marketplace de Uber Eats y podrá entregar sus productos bajo demanda o con envío programado en todos sus locales de Estados Unidos.
Uber Technologies y Sur la Table han anunciado que la cadena de menaje de cocina se incorpora al marketplace de Uber Eats. A partir de hoy, su catálogo de utensilios, sartenes y artículos de cocina estará disponible para entrega bajo demanda o con envío programado, y el despliegue se extenderá a todos los establecimientos de Sur la Table en Estados Unidos. "Nuestros clientes confían en nosotros para saber qué funciona en la cocina", ha señalado Dan Goldman, presidente de Sur la Table, quien añade que Uber Eats les permite llevar ese mismo surtido "a los momentos en los que los cocineros lo necesitan ya", como extensión natural de su misión de repartir alegría a través de la cocina "allá donde y cuando ocurra".
La noticia se enmarca en la estrategia de Uber de dejar de ser solo una app de comida a domicilio. Uber Eats nació como plataforma de reparto de restaurantes, pero la compañía lleva tiempo ampliando categorías para que su red de repartidores sirva también productos que no se comen. En ese camino se sitúa también el anuncio de la compra de ezCater, un marketplace de catering para empresas y eventos deportivos, por 2.300 millones de dólares, una operación que refuerza la idea de agrupar distintos tipos de pedido en una misma infraestructura logística.
Para Uber, la jugada tiene una lógica clara: cuanto más variado sea el tipo de pedido, más se aprovecha la red de repartidores y más valor se saca a cada reparto, sin necesidad de cocinar nada. Para Sur la Table, el atractivo es distinto: competir con la inmediatez. Frente al envío en uno o dos días de los grandes gigantes del comercio electrónico, la propuesta es tener una olla o un cuchillo en casa en cuestión de minutos u horas, algo que encaja con la compra por impulso y con el momento en que alguien se pone a cocinar y descubre que le falta un utensilio.
El movimiento también tiene su cara complicada. El menaje de cocina es voluminoso, a veces frágil y con márgenes más ajustados que un plato de restaurante, y se compra con mucha menos frecuencia que la comida semanal. La clave estará en si el ticket medio de estos pedidos cubre el coste del reparto, sobre todo porque competir en este terreno significa medirse con Amazon, Instacart y otras plataformas de entrega que ya llevan tiempo moviendo productos no alimentarios. De momento, el mercado se ha tomado el anuncio con calma: la acción de Uber cotizaba con ligeros descensos el mismo día de la noticia.
El análisis de Salseo
- El negocio real para Uber no es vender sartenes, sino llenar su red de repartidores con pedidos que no son comida: cada entrega no alimentaria aprovecha una infraestructura que ya está en marcha y le añade una comisión sin cocinar nada. La señal a vigilar es cuánto peso gana el negocio minorista dentro de las reservas brutas de su división de reparto en los próximos trimestres.
- El punto débil es la logística. Un paquete de menaje pesa y abulta más que un menú, se rompe con facilidad y se compra cada muchos años, no cada semana. Si el ticket medio no cubre el coste real del reparto, la asociación se queda en escaparate y no en negocio: esa es la cuenta que conviene seguir.
- Es una jugada defensiva frente a Amazon e Instacart: la única baza diferencial de Uber Eats aquí es el 'lo tengo ahora mismo', porque en catálogo y precio difícilmente va a ganar a los grandes del comercio electrónico. Funciona si el cliente valora la inmediatez por encima de esperar 24 o 48 horas.
- Lectura contraria: los anuncios de nuevos comercios dentro de Uber Eats son habituales y rara vez mueven la aguja económica a corto plazo, como reflejó la tibieza de la acción ese día. Lo verdaderamente relevante es si esto forma parte de un patrón más ambicioso, con más categorías y operaciones como la compra de ezCater por 2.300 millones.