Swarmer compra el fabricante ucraniano de robots terrestres Ratel por hasta 224 millones

Swarmer, la empresa de software de autonomía para drones que cotiza en el Nasdaq, firma la compra de Ratel Robotics, uno de los mayores fabricantes ucranianos de vehículos terrestres no tripulados, por hasta 224 millones de dólares en efectivo y acciones.
Swarmer, compañía de software de autonomía para drones que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker SWMR, ha firmado un acuerdo definitivo para hacerse con Ratel Robotics, uno de los principales fabricantes ucranianos de vehículos terrestres no tripulados (los llamados UGV: robots que se mueven por el suelo en lugar de volar). El precio de la operación asciende a un máximo de 224 millones de dólares, pagaderos con una combinación de efectivo y acciones propias, si se cumplen todos los objetivos de rendimiento previstos (los llamados earnouts). El cierre queda supeditado a las condiciones habituales y a las aprobaciones legales, regulatorias y de accionistas que sean necesarias.
Ratel Robotics no es un recién llegado. La compañía, que da trabajo a más de 300 personas en Ucrania, acapara aproximadamente el 37% de todo lo que la Agencia de Compras del Ministerio de Defensa ucraniano ha gastado en contratos de vehículos terrestres no tripulados entre el 1 de enero y el 18 de abril de 2026, un pastel de 11.000 millones de grivnas (unos 246,85 millones de dólares). Solo este año ha cerrado contratos por valor de 86 millones de dólares y mantiene conversaciones con varios países de la OTAN dentro de la iniciativa 'Build With Ukraine'. Su catálogo incluye varios modelos modulares de UGV que ya se usan para logística de campo de batalla, evacuación de heridos, reconocimiento, lanzamiento de drones y desminado, y está desarrollando además dos variantes de drones aéreos (UAV), talleres móviles y remolques alimentados con energía solar. Cada unidad de sus modelos Ratel H y Ratel M cuenta con número de referencia OTAN bajo el código NCAGE A3X8J y con la certificación AQAP 2110, el estándar aliado de garantía de calidad en diseño, desarrollo y producción.
La lógica de la compra la resume Alex Fink, presidente y consejero delegado de Swarmer en Estados Unidos: 'Ratel es un proveedor importante de UGV para Ucrania' y los vehículos terrestres pueden funcionar como plataforma universal de lanzamiento de drones aéreos, interceptores y otros sistemas autónomos. La idea es juntar una plataforma ya probada en combate con el software de autonomía de Swarmer. La compañía compradora se define precisamente como lo contrario a un fabricante de hardware: desarrolla software 'agnóstico' que permite que un solo operador controle cientos de plataformas a la vez, y asegura haber participado en más de 100.000 misiones de combate reales en Ucrania desde abril de 2024. Taras Ostapchuk, fundador de Ratel, seguirá al frente de la firma adquirida y reportará directamente a Fink.
Se trata de la primera gran adquisición de Swarmer desde que Erik Prince —fundador de la antigua Blackwater— preside su consejo de administración, un movimiento que el propio Prince enmarca en su objetivo declarado de construir una plataforma de productos 'probados en el campo de batalla'. En tamaño, el golpe es notable: a los más de 300 empleados de Ratel se suman los de Swarmer hasta rozar los 500 trabajadores en el conjunto del grupo. La operación, eso sí, todavía no está cerrada y depende de aprobaciones, por lo que el calendario y el importe final que se desembolse están por ver.
El análisis de Salseo
- Ojo con el 'hasta' de los 224 millones: buena parte del pago son earnouts, es decir, dinero que solo se entrega si Ratel cumple objetivos. Eso protege a Swarmer de pagar de más, pero también implica que el desembolso real y la dilución por la parte pagada en acciones dependerán de resultados que aún no conocemos. El dato a vigilar es cuánto se acaba pagando de verdad y cuántos títulos nuevos se emiten.
- Swarmer se vendía como empresa de software que no fabrica drones: su atractivo era ser neutral para operar plataformas de cualquier fabricante. Comprar un fabricante de robots terrestres rompe esa neutralidad. Gana una plataforma propia que empaquetar junto a su software, pero puede tensionar la relación con otros fabricantes de drones que eran clientes o socios potenciales.
- Ratel no es una promesa: ya se lleva cerca del 37% del gasto del Ministerio de Defensa ucraniano en robots terrestres en lo que va de 2026 y tiene contratos por 86 millones. La palanca real de crecimiento es pasar del presupuesto ucraniano a los presupuestos de defensa de los países de la OTAN, algo que sus certificaciones aliadas (AQAP 2110, número de referencia OTAN) están pensadas para facilitar. Ahí es donde hay que mirar los próximos anuncios de contratos.
- La operación multiplica de golpe el tamaño de la compañía: más de 300 empleados de Ratel se incorporan a una plantilla conjunta que rozará los 500, y el fundador ucraniano se queda al mando de la filial reportando al consejero delegado. El riesgo de integración y de culturas empresariales muy distintas es real, y la primera señal será si el cierre se retrasa por las aprobaciones pendientes.