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Tesla y Google aceleran en robotaxis y encienden las alarmas en Uber

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Tesla y Google aceleran en robotaxis y encienden las alarmas en Uber

Los avances en coches sin conductor de Tesla y Alphabet (Google) ponen en el punto de mira el negocio de Uber, según el analista Landon Swan, que ve una situación "dire" para la compañía de movilidad.

El debate sobre los robotaxis ha vuelto a las portadas con fuerza. Tesla y Alphabet —la matriz de Google— están pisando el acelerador en sus proyectos de conducción autónoma, y ese empujón simultáneo ha hecho saltar las alertas entre los inversores de Uber. Landon Swan, de la firma de análisis LikeFolio, ha compartido en Schwab Network sus dudas sobre el futuro de la compañía de movilidad, describiendo una situación poco halagüeña para el gigante de los viajes con conductor.

Para entender el lío, hay que recordar qué hace Uber: no tiene coches propios ni emplea directamente a la mayoría de sus conductores, sino que conecta a pasajeros con personas que ofrecen el servicio a través de su aplicación. Ese modelo, que lleva años funcionando, depende de que haya alguien al volante. Si los vehículos empiezan a conducirse solos, la pregunta clave cambia por completo: quién es el dueño de la tecnología y de la flota pasa a ser lo más importante.

Y ahí es donde entran los dos gigantes. Alphabet lleva tiempo desarrollando Waymo, su división de coches autónomos, que ya opera servicios comerciales de robotaxi en varias ciudades de Estados Unidos y es, hoy, la referencia del sector. Tesla, por su parte, ha convertido el robotaxi en una pieza central de su discurso de futuro. El problema para Uber es que ambos tienen recursos, marca y capacidad tecnológica para operar sus propios servicios sin necesitar a un intermediario. Los datos que maneja la firma de Swan apuntan precisamente a que el proyecto de Tesla avanza y que eso podría erosionar la posición de Uber.

No obstante, la película tiene más matices. Uber no se ha quedado de brazos cruzados y ha ido cerrando acuerdos con varios desarrolladores de conducción autónoma, con la idea de convertirse en la plataforma de demanda por la que circulen esas flotas robotizadas en el futuro. El pulso, por tanto, no es solo tecnológico, sino de modelo de negocio: ver quién controla la relación con el pasajero cuando el coche no necesita conductor. De momento, la noticia deja claro que el mercado empieza a poner precio al riesgo y que la carrera de los robotaxis ya no es una promesa lejana.

El análisis de Salseo

  • El riesgo real para Uber no es que los robotaxis lleguen mañana, sino que cambie quién controla la flota. Uber vive de intermediar entre pasajero y conductor; si Waymo o Tesla operan su propia app, el usuario puede saltarse al intermediario y la compañía se queda sin su parte del pastel.
  • Fíjate en el tipo de analista que lanza el aviso: LikeFolio es una firma que rastrea señales de consumo, no solo números financieros. Que sus datos apunten a una amenaza sugiere que ya detectan cambios en cómo la gente percibe o usa las alternativas, no solo una teoría a futuro.
  • Alphabet (Waymo) parte con ventaja de rodaje real y Tesla juega la carta de la escala y el software. Para Uber, sin embargo, importa menos quién gane esa carrera que el hecho de que dos gigantes con caja propia y marca global compitan directamente por el mismo pasajero.
  • La lectura contraria, que el titular no cuenta: Uber ya ha firmado acuerdos con desarrolladores de conducción autónoma y podría acabar siendo la plataforma donde operen esas flotas. La señal a vigilar es si esos pactos se traducen en coches reales circulando en su app o se quedan en anuncios.

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