Tribunal británico da luz verde a demanda de 6.700 millones contra Google por abuso publicitario

El Tribunal de Apelación de Competencia del Reino Unido rechazó el intento de Google de bloquear una demanda colectiva de anunciantes que alegan prácticas anticompetitivas en el mercado de la publicidad digital.
El Tribunal de Apelación de Competencia del Reino Unido ha dado un paso clave al permitir que avance una demanda colectiva contra Google. La acusación, presentada en nombre de unos 880.000 anunciantes británicos, sostiene que la compañía abusó de su posición dominante en sistemas operativos móviles, distribución de aplicaciones, búsqueda y publicidad en búsquedas para cobrar de más a los anunciantes y excluir a la competencia. La reclamación asciende a unos 5.000 millones de libras, equivalentes a aproximadamente 6.700 millones de dólares.
El tribunal rechazó las objeciones de Google sobre la financiación del representante de la demanda, el nivel de costes y la definición de la clase afectada. Además, determinó que el caso debe proceder bajo un modelo de exclusión voluntaria (opt-out), lo que significa que todos los anunciantes potencialmente afectados quedarán incluidos automáticamente a menos que decidan salirse expresamente. Esta decisión amplifica el alcance y el posible impacto económico para Google.
La demanda se remonta a abril de 2025 y acusa a Google de cerrar acuerdos con fabricantes de teléfonos para preinstalar su aplicación de búsqueda y el navegador Chrome en dispositivos Android, así como de pagar a Apple para ser el motor de búsqueda predeterminado en iPhones. Según los demandantes, estas prácticas limitaron la capacidad de elección de los consumidores y mantuvieron a raya a los competidores, permitiendo a Google cobrar precios inflados por los anuncios de búsqueda.
Google ha calificado la demanda de “especulativa y oportunista” y ha asegurado que se defenderá con firmeza. La compañía argumenta que los consumidores y anunciantes usan sus servicios porque los encuentran útiles, no por falta de alternativas. Sin embargo, la decisión del tribunal supone un revés significativo, ya que obliga a Google a enfrentarse a un proceso judicial que podría sentar precedente en Europa.
Este caso se suma a la creciente presión regulatoria y legal que enfrenta Google en distintos frentes por su dominio en el mercado de la publicidad digital. Mientras tanto, los inversores deberán seguir de cerca cómo evoluciona este litigio, ya que una sentencia desfavorable podría tener consecuencias financieras relevantes y afectar la percepción del riesgo regulatorio en torno a Alphabet.
El análisis de Salseo
- La certificación como demanda colectiva bajo el modelo opt-out multiplica el riesgo económico para Google, ya que incluye automáticamente a cientos de miles de anunciantes sin necesidad de que se adhieran activamente, lo que podría elevar la factura final muy por encima de los 6.700 millones si prospera.
- El caso ataca el núcleo del modelo de negocio publicitario de Google: los acuerdos de distribución que aseguran su posición como buscador predeterminado. Si la justicia considera estas prácticas como abuso de posición dominante, podría obligar a renegociar contratos clave con fabricantes y afectar ingresos futuros.
- Más allá del impacto financiero directo, la decisión del tribunal británico refuerza la tendencia regulatoria global contra las grandes tecnológicas. Una sentencia adversa en el Reino Unido podría inspirar demandas similares en otras jurisdicciones, aumentando el llamado 'riesgo de litigio' para Alphabet.
- Aunque Google insiste en que la demanda carece de fundamento, el hecho de que el tribunal permita seguir adelante indica que los argumentos de los anunciantes tienen suficiente solidez jurídica. El verdadero termómetro será cómo evolucione la fase de descubrimiento de pruebas y si aparecen documentos internos comprometedores.