Mercado

Trump compró deuda de SpaceX dos días antes de firmar su política espacial

·NeutralImpacto bajo
Trump compró deuda de SpaceX dos días antes de firmar su política espacial

La última declaración de bienes del presidente de EE. UU. revela 517 operaciones en agosto, con una compra de hasta 25 millones en Meta y bonos de SpaceX justo antes de firmar una norma para disparar los lanzamientos comerciales.

Donald Trump ha hecho públicas 517 operaciones con valores financieros durante el mes de agosto, según su última declaración de bienes. La cadena CNBC ha calculado que el conjunto de esos movimientos tendría un valor de entre 74,3 millones y 273,3 millones de dólares, una horquilla tan amplia porque la normativa estadounidense solo obliga a declarar por tramos, no con cifras exactas. La operación más abultada del mes fue una compra el 21 de agosto de entre 5 y 25 millones de dólares en Meta Platforms (META), la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp. En total, las compras de agosto sumaron al menos 44,2 millones y las ventas, al menos 30,1 millones, con bastante menos actividad que en junio y julio, meses en los que la misma declaración superó las 1.000 transacciones en cada uno.

El movimiento que más ha llamado la atención es otro. El 18 de agosto, las cuentas de Trump compraron entre 1 y 5 millones de dólares de deuda emitida por SpaceX (SPCX), la compañía de cohetes y satélites. Se trata de pagarés senior no garantizados que pagan un interés del 5,35% y vencen en julio de 2031. Dos días después, el 20 de agosto, el presidente firmó la nueva Política Nacional de Transporte Espacial, que pide que la infraestructura del país pueda soportar más de 1.000 lanzamientos y reentradas al año de cara a 2030, que las agencias faciliten el acceso de los operadores comerciales a las bases de lanzamiento federales y que se fomente la inversión privada en infraestructura espacial. Conviene recordar que SpaceX ya presta servicios de lanzamiento a la NASA y mantiene contratos importantes con el Gobierno estadounidense, y que Trump ya había declarado antes compras menores de acciones de la compañía a lo largo del año.

El mismo 21 de agosto en el que se compraron las acciones de Meta, las cuentas presidenciales también adquirieron posiciones de entre 1 y 5 millones de dólares en la teleco AT&T, la petrolera ConocoPhillips, la sanitaria Abbott Laboratories, la plataforma de streaming Netflix y la también petrolera Chevron. Ese mismo día se deshicieron posiciones del mismo tamaño en el fabricante de chips Advanced Micro Devices (AMD) y en la empresa de productos de consumo Church & Dwight, además de otras ventas menores en varias grandes compañías.

Más allá del morbo de ver en qué invierte un presidente, la letra pequeña importa. Las declaraciones de este tipo se presentan por bandas (de 1 a 5 millones, de 5 a 25 millones…), así que no permiten saber el importe exacto ni el precio al que se ejecutó cada operación, solo el orden de magnitud. Tampoco indican quién tomó la decisión dentro de la cartera. Lo relevante para el mercado es que estos papeles se hacen públicos con retraso y que su lectura suele ser más política que financiera: siembran dudas sobre posibles conflictos de interés cuando quien firma normas que afectan a un sector tiene, a la vez, dinero invertido en ese sector.

Para el inversor particular, la noticia no cambia las cuentas de Meta ni de SpaceX, pero sí deja dos pistas. La primera es que la política espacial estadounidense entra en una fase claramente expansiva, con el objetivo de multiplicar los lanzamientos anuales. La segunda es que el dinero de la cartera más vigilada del mundo se está moviendo: compras en grandes tecnológicas y energéticas, ventas en semiconductores. Son señales, no una estrategia que se pueda copiar, y desde luego no un motivo por sí solo para tomar decisiones de inversión.

El análisis de Salseo

  • Comprar bonos no es comprar acciones: los pagarés de SpaceX al 5,35% que vencen en 2031 son deuda, así que aquí uno se juega que la compañía pague sus intereses puntualmente, no que su valor en bolsa suba. El gesto, aun así, dice bastante: alguien con acceso de primera mano a la política espacial prefiere prestar dinero a SpaceX antes que a muchas otras compañías.
  • La cronología es el verdadero gancho: bonos el 18 de agosto y firma de la política espacial el 20. La norma busca pasar de unos cientos a más de 1.000 lanzamientos y reentradas anuales en 2030 y abrir las bases federales a operadores privados, justo el tipo de medida que abarata y acelera el negocio de quien ya lanza para la NASA y vive de contratos públicos.
  • Cuidado con los números: las declaraciones solo exigen tramos amplios, así que 'entre 5 y 25 millones en Meta' puede ser el mayor movimiento del mes o simplemente un 5. Tampoco sabemos el precio de ejecución ni quién decidió cada operación, por lo que leer estas cifras como una tesis de inversión es un error.
  • En la misma jornada entra en Meta, Netflix, Chevron o Abbott y sale de AMD, lo que se parece más a una reordenación de cartera que a una apuesta sectorial definida. La señal concreta a vigilar: si los contratos federales de lanzamiento se multiplican al calor de la nueva política, el beneficiario directo será SpaceX, y ahí sí habrá consecuencias medibles en sus resultados.

Empresas mencionadas

Fuente: TipRanks