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Trump condecora a Musk, Dell, Nadella y otros ejecutivos tecnológicos en su cumbre de ciencia

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Trump condecora a Musk, Dell, Nadella y otros ejecutivos tecnológicos en su cumbre de ciencia

El presidente de EE. UU. entrega este jueves las máximas medallas científicas y tecnológicas del país a varios de los directivos más poderosos de Silicon Valley, casi todos ellos donantes suyos o de causas republicanas.

Donald Trump vuelve a reunir a la plana mayor de la tecnología en la Casa Blanca. Este jueves, en el marco de la cumbre 'Ciencia: una nueva edad dorada' (Science: A New Golden Age Summit), el presidente de Estados Unidos entregará sus máximas condecoraciones a algunos de los directivos más poderosos del sector. Elon Musk, al frente de SpaceX y Tesla, recibirá la Medalla Nacional de Ciencia, un galardón que compartirá con el cofundador de Google Sergey Brin, con el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, y con la de AMD, Lisa Su. Michael Dell, fundador de Dell Technologies, y el CEO de Microsoft, Satya Nadella, serán distinguidos con la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación. Fox News adelantó la noticia y CNBC la ha confirmado.

El acto llega poco más de una semana después de un almuerzo en la Casa Blanca centrado en la inteligencia artificial al que acudieron varios de estos mismos ejecutivos y muchos otros nombres de la industria. Según declaró entonces Trump a los periodistas, firmó con los líderes tecnológicos un documento «moralmente vinculante» justo en un momento en el que arreciaban las peticiones para frenar el ritmo de desarrollo de los modelos de IA. La portavoz adjunta de la Casa Blanca, Liz Huston, ha justificado los premios en un comunicado: «La Administración Trump está agradecida por las contribuciones de estos increíbles líderes de la ciencia y la tecnología. Estos galardonados ayudan a que Estados Unidos siga liderando la innovación en el mundo».

El detalle que da color a todo es que cada uno de los premiados ha aportado dinero, en mayor o menor medida, a Trump o a campañas y causas republicanas. Musk fue el mayor financiador del presidente en el ciclo electoral de 2024, con más de 290 millones de dólares, y después lideró desde un puesto de empleado público especial un esfuerzo para recortar el empleo federal. Brin acudió a la investidura y aportó cientos de miles de dólares al Comité Nacional Republicano en 2025. Huang donó a un fondo para construir el salón de baile de la Casa Blanca y Nvidia contribuyó con 1 millón de dólares a la ceremonia de investidura. Dell, donante de larga trayectoria, se comprometió junto a su mujer, Susan, a aportar 6.250 millones de dólares para poner en marcha las conocidas como Trump Accounts, unas cuentas de ahorro pensadas para niños estadounidenses. AMD también aporta a fondos vinculados a Trump.

Más allá del brillo de las medallas, el acto funciona como una fotografía de la relación actual entre el poder político y las grandes tecnológicas, en pleno auge de las inversiones en inteligencia artificial y semiconductores. No es una noticia de resultados ni de contratos, pero sí deja claro quién tiene hoy línea directa con la Administración en un momento en el que se deciden asuntos sensibles para el sector, como las reglas de exportación de chips, los incentivos a los centros de datos o el marco regulatorio de la IA.

Hay además un matiz incómodo que el titular no recoge: según su última declaración de divulgación, el propio Trump compró o vendió acciones de SpaceX, Tesla, Nvidia, Microsoft, AMD y Alphabet, la matriz de Google, tan recientemente como el pasado mes de julio. Es decir, el mismo presidente que premia y recibe donaciones de estos ejecutivos también ha operado con sus títulos hace apenas unos meses, un cóctel que garantiza ruido político aunque no toque los fundamentales de las compañías.

El análisis de Salseo

  • Las medallas no mueven un solo número de la cuenta de resultados, pero la lista de premiados es un mapa de quién tiene hoy línea directa con la Casa Blanca. Eso acaba notándose en cosas muy concretas: permisos, contratos públicos, reglas de exportación de chips y trato regulatorio. Para Nvidia y AMD, esa relación es casi un activo más del balance.
  • La clave está en el documento «moralmente vinculante» sobre IA que se firmó en el almuerzo previo: compromisos voluntarios en lugar de ley dura. Si esa fórmula se mantiene, las grandes tecnológicas se ahorran obligaciones y costes de cumplimiento; si acaban legislando el Congreso, los estados o Bruselas, esa ventaja se difumina y vuelven las exigencias.
  • Dell es la empresa de nuestro radar que sale con un compromiso más tangible de toda esta sintonía: los 6.250 millones de dólares para las Trump Accounts junto a Susan Dell, un gesto que le compra buena imagen pública justo cuando el negocio de servidores para inteligencia artificial está que arde. Su sector depende de que los centros de datos sigan construyéndose, y ahí la política energética y fiscal del gobierno puede acelerar o frenar proyectos.
  • Contrapunto incómodo: el propio Trump ha reconocido operaciones con acciones de SpaceX, Tesla, Nvidia, Microsoft, AMD y Alphabet hace apenas unos meses. Eso convierte cada acto con ejecutivos en un posible foco de ruido político y de escrutinio ético, un riesgo de titulares que no altera los fundamentales pero sí puede mover el ánimo del mercado a corto plazo.

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Fuente: CNBC