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Trump desvela compras y ventas de acciones de Nvidia antes de premiar a su CEO

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Trump desvela compras y ventas de acciones de Nvidia antes de premiar a su CEO

El presidente de EE. UU. compró hasta 1,6 millones de dólares en títulos de Nvidia y vendió hasta 1 millón en agosto, justo cuando su Gobierno decide políticas clave para el futuro del fabricante de chips.

Donald Trump compró acciones de Nvidia por un valor de hasta 1,6 millones de dólares y vendió títulos de la misma compañía por hasta 1 millón durante el mes de agosto. Así lo recoge su última declaración financiera, firmada por el propio presidente el 17 de septiembre y hecha pública este jueves, el mismo día en que tenía previsto entregar a Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, la National Medal of Science, la máxima distinción del país en el ámbito científico.

El detalle no es menor porque llega en plena elaboración de normas que pueden condicionar el negocio de Nvidia, empezando por las reglas que limitan la exportación de sus chips más avanzados a determinados países. Es decir, el mismo Ejecutivo que decide hasta dónde puede vender Nvidia en el extranjero es también titular de una cartera que incluye a la empresa. La compañía no quiso comentar la información cuando fue contactada por la agencia Reuters.

La Casa Blanca salió al paso de cualquier sospecha de conflicto de intereses. Su portavoz, Davis Ingle, aseguró que el patrimonio del presidente lo gestionan instituciones financieras externas e independientes, que se limitan a replicar índices conocidos como el Schwab 1000: "Todas las decisiones de inversión las toman íntegramente gestores independientes. No hay conflictos de interés". Las operaciones con Nvidia fueron solo una parte de los cientos de movimientos que el presidente realizó en agosto, según el mismo documento.

La ceremonia de este jueves también reconoce al consejero delegado de SpaceX, Elon Musk, y al cofundador de Google Sergey Brin, que recibieron la misma medalla. El galardón premia a quienes han hecho contribuciones sobresalientes al conocimiento en disciplinas científicas y técnicas. En el caso de Huang, el reconocimiento llega en un momento en el que su compañía se ha convertido en una de las empresas más valiosas del mundo gracias al tirón de la inteligencia artificial, y en el que su relación con Washington —entre reuniones, premios y negociaciones sobre exportaciones— es más estrecha que nunca.

Para el inversor, la noticia no cambia los números de Nvidia: ni sus ingresos, ni sus márgenes, ni su posición competitiva. Lo relevante es el contexto político en el que se mueve. Cualquier giro en las reglas de exportación de chips avanzados, o en las ayudas públicas al despliegue de centros de datos de inteligencia artificial, tiene un impacto mucho mayor sobre la empresa que una operación puntual en la cartera de un político, por muy visible que sea.

El análisis de Salseo

  • Lo llamativo no es la operación en sí, sino el calendario: coincide con la entrega de la máxima condecoración científica a Huang y con la fase final de las normas sobre exportación de chips. Aunque la cartera la gestionen terceros, la coincidencia alimenta el debate político y puede hacer que la Casa Blanca sea más cauta (o más expuesta) a la hora de tomar decisiones que afectan a Nvidia.
  • La defensa de la Casa Blanca tiene doble filo: si el patrimonio replica índices como el Schwab 1000, Nvidia entra 'sola' en la cartera por su enorme peso en el mercado, lo que descarta la idea de una apuesta personal. Pero eso también significa que esas operaciones no revelan ninguna señal de confianza ni de desconfianza en la compañía, así que no sirven como indicador de nada.
  • Lo que de verdad mueve la cotización de Nvidia no es este documento, sino las licencias de exportación: cuánto y qué puede vender en China y en otros mercados restringidos. La señal concreta a vigilar son los anuncios sobre permisos de venta de sus chips más avanzados y cualquier cambio en los requisitos para los centros de datos de IA.
  • Hay un patrón más amplio: Musk y Brin reciben el mismo premio el mismo día. Las grandes tecnológicas han pasado de mantener distancia con Washington a cortejarlo, y eso trae ventajas (menos fricción regulatoria) pero también riesgos: cuanto más cerca se está del poder, más se nota cuando cambia el viento político.

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Fuente: Reuters