Trump impulsa la computación cuántica con nuevas órdenes ejecutivas

La Casa Blanca busca acelerar el desarrollo de ordenadores cuánticos y blindarse frente a sus riesgos de seguridad. ¿Qué significa esto para empresas como D-Wave y Rigetti?
La administración Trump ha vuelto a poner el foco en una tecnología que promete cambiarlo todo: la computación cuántica. A través de nuevas órdenes ejecutivas, la Casa Blanca busca acelerar el desarrollo de estos ordenadores superpotentes y, al mismo tiempo, preparar al país para los riesgos de seguridad que conllevan.
A diferencia de los ordenadores tradicionales, que procesan información en bits (unos y ceros), los cuánticos usan cúbits, capaces de representar múltiples estados a la vez. Esto les permite resolver en minutos problemas que a un superordenador clásico le llevarían años. El potencial es enorme en campos como la medicina, la ciberseguridad o la inteligencia artificial, pero también supone una amenaza: podrían romper los sistemas de cifrado que hoy protegen desde nuestras cuentas bancarias hasta secretos de Estado.
Las órdenes firmadas por Trump establecen un marco para coordinar esfuerzos entre agencias gubernamentales, el sector privado y el mundo académico. El objetivo es claro: que Estados Unidos lidere esta carrera tecnológica frente a competidores como China, que también está invirtiendo miles de millones en la materia. Aunque los detalles concretos de financiación no se han hecho públicos, se espera que estas medidas agilicen la investigación y la creación de estándares de seguridad.
Para empresas como D-Wave (QBTS) y Rigetti Computing (RGTI), dos de los pocos actores cotizados en el incipiente sector cuántico, la noticia es un espaldarazo. D-Wave se especializa en sistemas de recocido cuántico, mientras que Rigetti desarrolla procesadores cuánticos integrados. Ambas compiten con gigantes como IBM y Google, pero el respaldo gubernamental podría traducirse en contratos, subvenciones y una mayor visibilidad para sus tecnologías.
Sin embargo, conviene mantener los pies en el suelo. La computación cuántica aún está en pañales: los ordenadores actuales son propensos a errores y necesitan condiciones extremas de temperatura para funcionar. Alcanzar la llamada 'supremacía cuántica' práctica y comercialmente viable sigue siendo un desafío de años, quizás décadas. Las órdenes ejecutivas son una señal política positiva, pero no cambian la realidad técnica de la noche a la mañana.
El análisis de Salseo
- El impulso gubernamental legitima el sector y puede acelerar la llegada de fondos públicos, pero no soluciona los enormes desafíos técnicos que aún enfrenta la computación cuántica. Para empresas como D-Wave y Rigetti, el impacto real dependerá de que consigan traducir este apoyo en contratos concretos y avances demostrables.
- La mención explícita a 'mitigar amenazas de seguridad' revela una preocupación de fondo: el riesgo de que los ordenadores cuánticos rompan el cifrado actual. Esto podría impulsar un nuevo campo de 'criptografía post-cuántica', beneficiando a empresas que trabajen en soluciones de seguridad, pero también añade presión regulatoria sobre quién controla esta tecnología.
- A corto plazo, las acciones de QBTS y RGTI podrían reaccionar al alza por el hype, pero el inversor debe vigilar hitos concretos: anuncios de financiación federal, nuevos contratos con el Departamento de Defensa o avances en la corrección de errores cuánticos. Sin eso, el entusiasmo se desinflará rápido.