Trump llama en directo a Jensen Huang: «La IA es un engaño, los robots no van a dominar el mundo»

El presidente de EE. UU. interrumpió por teléfono una charla del consejero delegado de Nvidia sobre inteligencia artificial para dejar claro que no quiere nuevas regulaciones. El gesto alinea a la Casa Blanca con la parte del sector que minimiza los riesgos de la IA.
Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, estaba hablando de inteligencia artificial en una conferencia en Los Ángeles cuando le interrumpió una llamada de teléfono. Al otro lado estaba el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Quería hablar de IA y no le hacía ninguna gracia el ruido de las últimas semanas sobre los peligros de esta tecnología y sobre la necesidad de que el Gobierno interviniera y pusiera orden.
«Es un engaño», dijo Trump durante la conversación, que duró unos cinco minutos y que Huang puso en altavoz ante el público. «Los robots no van a conquistar el mundo. Eso no va a pasar». La llamada, muy teatral, deja claro en qué bando se sitúa el presidente dentro del agitado debate que recorre Silicon Valley: del lado de los ejecutivos que sostienen que los miedos sobre la seguridad de la IA están sobredimensionados y que el Gobierno debería mantenerse al margen. Esa falta de interés por intervenir choca de frente con las peticiones de compañías punteras del sector, como Anthropic, que llevan tiempo pidiendo reglas claras.
El episodio ocurrió en el All-In Summit de Los Ángeles, una conferencia organizada por un grupo de inversores de capital riesgo que también tienen un pódcast muy popular. Uno de sus presentadores, David Sacks, es asesor tecnológico de Trump y fue el responsable de IA y cripto de la Casa Blanca. El presidente, además, aprovechó para repetir en la llamada el mensaje que ya había publicado ese mismo lunes en redes sociales, donde discrepaba con dureza de la idea de regular la inteligencia artificial.
La llamada es el último giro sorprendente de una pelea interna en la industria tecnológica que ha sacado de los círculos de expertos un debate que hace poco era casi esotérico. Ahora ese debate se ha instalado en la conversación general y se está convirtiendo en un asunto clave de cara a las próximas elecciones de medio mandato en Estados Unidos. En juego no está solo qué se puede o no hacer con la IA, sino quién marca las reglas del juego de una tecnología en la que Nvidia es uno de los grandes proveedores de infraestructura.
El análisis de Salseo
- Menos regulación es, sobre el papel, viento a favor para Nvidia: menos trámites, menos costes de cumplimiento y más libertad para que sus clientes desplieguen centros de datos con sus chips. Pero conviene no confundir un titular con una ley: una llamada en directo no cambia ninguna norma, y el marco regulatorio real de la IA se decide en el Congreso, en las agencias federales y en los estados, no en un altavoz de conferencia.
- El trasfondo es una guerra abierta dentro del propio sector entre los que quieren acelerar sin frenos y los que piden reglas (Anthropic es el ejemplo más citado). Que este pulso se haya convertido en tema electoral de medio mandato significa que el riesgo regulatorio de Nvidia deja de depender de la tecnología y pasa a depender del calendario político: cada elección puede reabrir o cerrar la puerta a nuevas restricciones.
- La señal concreta que hay que vigilar no son las declaraciones, sino los actos: restricciones a la exportación de chips avanzados a China, órdenes ejecutivas de la Casa Blanca y legislación a nivel estatal (California y otros estados han movido ficha). Si Washington no regula, los estados pueden hacerlo por su cuenta, y eso genera un mosaico de normas igual de incómodo para las empresas.
- La lectura contraria: un entorno sin reglas claras no siempre es bueno para el negocio. Las empresas y administraciones más cautelosas pueden retrasar compras hasta saber a qué atenerse, y si algún día se produce un incidente sonado con la IA, la ventana de «no hay que regular» puede cerrarse en cuestión de semanas y pillar a todo el sector con el pie cambiado.