Regulación

Trump rechaza regular más la IA y aviva el debate sobre el gasto en Nvidia y las tecnológicas

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Trump rechaza regular más la IA y aviva el debate sobre el gasto en Nvidia y las tecnológicas

El presidente de EE. UU. carga contra los nuevos controles a la inteligencia artificial y defiende el despliegue de centros de datos, justo cuando parte de la industria pide más cautela. La duda para el inversor: ¿se frenará el enorme gasto en chips e infraestructura de IA?

Donald Trump se ha puesto de nuevo en el centro del debate sobre la inteligencia artificial. El presidente de Estados Unidos rechazó este lunes los llamamientos a regularla con más dureza y argumentó que nuevos límites federales podrían frenar a la industria tecnológica estadounidense y dar ventaja a China. En un mensaje en Truth Social, Trump afirmó que controles adicionales podrían empujar a las compañías hacia la "bancarrota y el olvido". En una conversación con el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, defendió además la expansión de la IA y de los centros de datos, una tecnología que llegó a describir como potencialmente más grande que internet.

Sus palabras chocan con la postura de algunos de los directivos más influyentes del sector, que llevan semanas pidiendo prudencia. El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, ha defendido ralentizar el desarrollo de los sistemas de IA más avanzados, mientras que Sam Altman, al frente de OpenAI, se ha mostrado partidario de un marco federal con requisitos de seguridad homogéneos. Microsoft, por su parte, ha publicado un código de conducta provisional para el entrenamiento de nuevos modelos de IA. Es decir, no todos los que viven de esta tecnología quieren correr al mismo ritmo.

El asunto importa especialmente a Nvidia y al resto de compañías ligadas a la IA porque un desarrollo más lento reduciría a medio plazo la necesidad de la enorme capacidad de cálculo que hace falta para entrenar y ejecutar los modelos avanzados. Ese gasto, además, va mucho más allá de los fabricantes de chips: Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta Platforms llevan tiempo invirtiendo a lo grande en computación para IA y en centros de datos. Una política federal que mantenga las restricciones en un nivel bajo eliminaría un posible obstáculo para que sigan expandiéndose, aunque los comentarios de Trump no garantizan que el gasto en IA se mantenga en los niveles actuales.

De momento, Wall Street no ha dado la espalda al negocio de la IA pese a los avisos sobre seguridad. Las acciones de Microsoft, Alphabet y Meta subieron alrededor de un 2% o más el lunes, incluso mientras los inversores discutían si el ritmo de desarrollo del sector debería moderarse. La regulación federal, eso sí, es solo una parte del riesgo: la oposición ciudadana a la construcción de nuevos centros de datos de IA va en aumento y se ha convertido en otro posible freno a la infraestructura, incluso si Washington mantiene su enfoque de mano blanda. El informe original citaba una encuesta de Gallup de marzo que mostraba un rechazo notable a la construcción de centros de datos locales tanto entre votantes republicanos como demócratas. A eso se suma que el Congreso estudia legislación para limitar riesgos catastróficos de la IA, como las amenazas relacionadas con armas nucleares o biológicas.

Para Nvidia y para todo el negocio de infraestructura de IA, el siguiente punto clave será si esas propuestas acaban convertidas en normas que frenen de verdad el desarrollo de los modelos o la inversión en centros de datos. Ahí es donde se decidirá si el discurso político se queda en un titular o se traduce en un cambio real para las cuentas de las tecnológicas.

El análisis de Salseo

  • Una regulación ligera no crea demanda por sí sola: solo quita un freno. El gasto en IA de Alphabet, Meta o Nvidia depende de que los modelos ganen dinero y de que la nube se llene, no de lo que diga la Casa Blanca. Por eso la noticia es más un alivio de corto plazo que un catalizador de beneficios.
  • La tensión de fondo divide a la propia industria: los que venden la infraestructura (Nvidia, los hiperescaladores) quieren velocidad, mientras los que desarrollan los modelos más punteros piden pausas. Es un conflicto de intereses disfrazado de debate ético, y conviene leer cada declaración según quién la firma.
  • El riesgo que el titular no cuenta está en el suelo y en la electricidad, no en Washington: sin terrenos ni red eléctrica no hay centro de datos aunque la regulación sea laxa. La oposición vecinal que recoge la encuesta de Gallup puede retrasar proyectos tanto como una norma federal.
  • La señal concreta a vigilar es doble: qué pasa en el Congreso con las propuestas sobre riesgos catastróficos (si se convierten en reglas reales, el mercado lo notará) y, sobre todo, si los próximos resultados de las grandes tecnológicas mantienen o recortan sus planes de inversión en centros de datos.

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Fuente: TipRanks