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Trump se cuela en la NASA tras el lanzamiento del telescopio de 4.300 millones

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Trump se cuela en la NASA tras el lanzamiento del telescopio de 4.300 millones

El presidente Donald Trump se coló en la rueda de prensa de la NASA para felicitar a todos tras el lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX. El gesto llega en un momento de máximo apoyo político al espacio, pero con antecedentes de recortes que estuvieron a punto de cancelar la misión.

Horas después de que el telescopio espacial Nancy Grace Roman despegara a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, recibió una llamada que no esperaba: era el presidente Donald Trump, que se coló en la rueda de prensa de la agencía para felicitar a los ingeneros y científcos. "Jared está haciendo un trabajo fantástico, vosotros estáis haciendo un trabajo fantástico, y os estoy dando todo ese dinero", dijo Trump, que añadió que el lanzamiento había sido "hermoso en la televisión".

El telescopio Roman, que lleva más de una década en desarrolo y ha costado unos 4.300 millones de dólars, está diseñado para estudiar la materia oscura y la energía oscura, las fuerzas misteriosas que los físicos creen que moldan la estructura del universo. Tambén dispone de instrumentos capaces de bloquear la luz de estrellas lejanas para obsevar exoplanetas, es decir, mundos en otors sisteas solars que podrí an reunir condiciones para haber vida. Ahora viaja hacia una órbita a un millón de millas de la Tierra, tras despegar desde la base de Cabo Cañaveral, en Florida.

La llamada es el últim signo del crciente interé de Trump por el espacío. A princípios de mes, el presidente firmó una orde ejecutiva para tratar de multiplicar los lanzamientos de cohetes hasta 1.000 al año, y la semana pasada anunció la creación de una academia espacial para formar a nuevos astronautas e ingeneros de la NASA. Esa academia estará supervisada por Isaacman, el multimillonario y ex-astronauta de SpaceX que asumió como administrador de la agencia en diciembre, en plena carrera de los Estados Unidos por devolver a sus astronautas a la Luna antes de que acabe la década.

No siempre fue así. El año pasdao, el propio Trump propuso recortes de presupuesto que habrí an podido llevar a la cancelación del telescopio Roman si el Congreso no los hubiera rechazado. Ese antecedente es clave para entender el sector: el apoyo polítco al espacío es real, pero tambén muy cambiable. Las empres as que depenen de los contratos de la NASA saben que el entusiasmo de la Casa Blanca puede esfumarse con la misma rapidez con la que llega.

Por ahora, el lanzamiento es un éxo técnico y un hito para la astronomía, y el gesto de Trump refuerza la imgen de SpaceX como socio central del programa espacial estadounidense. Pero la anédota también recuerda que en el espacío la polítca y la ciencia van de la mano, y no siempre en la misma dirección.

El análisis de Salseo

  • El apoyo abierto de Trump a SpaceX en un evento de la NASA refuerza la posición de la compañía como socio preferente del gobierno, pero al ser privada, el efecto para el inversor se verá en las empres as que fabríc componentes o contratan servicios espaciales.
  • El telescopio Roman ha estado a punto de cancelarse el año pasdao por los recortes que propuso el propio Trump. Ese contraste muestra que el financiamiento de la ciencia espacial es volátil y depende de la polítca: el próximo ciclo presupuestario será la prueba de fuego para saber si este apoyo es estrucura o pura apariencía.
  • La orde ejecutiva para 1.000 lanzamientos anuales es un objetivo enorme que requeriría cambiors en la infraestrucura y la reguación. De cumplirse, empujará a la baja los precios de lanzamiento por el exceso de oferta y abrirá oportunidades para fabri cant es de cohetes y satélites, pero también añade incertidumbre sobre quién se queda con el pastel.
  • Que Isaacman, ex-astronauta de SpaceX y multimillonario, gestione la academia espacial y la agencia en sí confirma el giro hacia lo comercial. Para el inversor, eso significa más contratos público-privados y una NASA más dispuesta a comprar servicios ya existentes en vez de desarrolarlo todo internamente, lo que puede beneficiar a los proveedores ágiles.

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