La TVA logra el primer permiso de construcción de un reactor modular en EE. UU.

El regulador nuclear estadounidense aprueba en solo 14 meses la construcción del primer reactor modular pequeño (SMR) del país, un BWRX-300 de GE Vernova y Hitachi en Tennessee. El sector celebra algo más importante que el permiso: la velocidad del trámite.
La Tennessee Valley Authority (TVA) ha anunciado que la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC, por sus siglas en inglés) le ha concedido el permiso de construcción para su primer proyecto de reactor modular pequeño (SMR). Se trata de un diseño de agua en ebullición BWRX-300, desarrollado por la empresa conjunta de GE Vernova (GEV) y Hitachi (6501.T). El reactor se llamará Clinch River Unit 1, tendrá 300 megavatios (MW) de potencia y se levantará en el emplazamiento de Clinch River, en el estado de Tennessee.
El permiso llega después de que la TVA presentara la solicitud en abril de 2025 y la NRC haya tardado solo 14 meses en completar la revisión. Ese plazo no solo cumple, sino que mejora en cuatro meses el calendario de 18 meses que el propio regulador había comunicado. La comparación es llamativa: todavía en 2025 se estimaba que evaluar un permiso de construcción de un reactor nuevo llevaba unos 36 meses. Es decir, el proceso se ha acelerado a menos de la mitad de lo habitual, y ese es, probablemente, el dato con más recorrido de toda la noticia: durante años el cuello de botella de la energía nuclear no ha sido la tecnología, sino la cola de la regulación.
Detrás del diseño está GE Vernova Hitachi (GVH), la 'joint venture' que lo diseña y comercializa. Su apuesta es simplificar la construcción y estandarizar las plantas para poder repetir el mismo modelo una y otra vez, en lugar de fabricar un prototipo distinto en cada emplazamiento. El de Clinch River es el primer despliegue de este reactor en Estados Unidos, pero no el primero del mundo: en Canadá, Ontario Power Generation está construyendo un BWRX-300 en su emplazamiento de Darlington, con la intención de levantar cuatro unidades en total. Además, varios consorcios de empresas trabajan ya en distintos países para impulsar este mismo diseño, lo que permite reaprovechar ingeniería y experiencia de obra, y aprender de las primeras fases canadienses mientras se gana rodaje con el regulador estadounidense.
La noticia también reparte juego en la cadena de suministro. BWX Technologies (BWXT) fabrica la vasija que rodea el núcleo del reactor para los BWRX-300 de Darlington en Canadá, y su nombre aparece entre las empresas de la coalición liderada por la TVA que respalda el despliegue en Clinch River. Junto a ella, Mirion Technologies (MIR) participa en la fabricación de componentes para plantas nucleares. Todas ellas, más GE Vernova y Hitachi, forman parte del índice VettaFi Nuclear Renaissance (NUKZX), que sirve de base al ETF Range Nuclear Renaissance Index (NUKZ). En la lista de cotizadas del sector también está NuScale Power (SMR), aunque no participa en este proyecto: su tesis depende de sus propios diseños, aprobaciones y pedidos, no de lo que ocurra en Clinch River.
Más allá del titular, la clave está en distinguir entre permiso de construcción y licencia de explotación: lo aprobado permite empezar a construir, no operar. Y en un sector donde los SMR llevan años vendiéndose como la solución barata y escalable, que el regulador reduzca plazos es la señal que los inversores llevaban tiempo esperando ver por escrito.
El análisis de Salseo
- Ojo con la letra pequeña: lo que la NRC ha dado a la TVA es un permiso para construir, no una licencia para operar. Son dos trámites distintos y el segundo llega más tarde, así que el riesgo regulatorio del proyecto no desaparece, solo cambia de fase.
- Lo verdaderamente relevante es el reloj: 14 meses frente a los 36 que se estimaban hace nada. Si la NRC consolida ese ritmo, el calendario de cualquier reactor en EE. UU. se acorta varios años, y eso cambia por completo el cálculo económico de todo el sector, no solo de este proyecto.
- La apuesta de GE Vernova e Hitachi es industrial: estandarizar y repetir. Si el BWRX-300 es prácticamente el mismo en Darlington (Canadá) y en Clinch River (EE. UU.), se reaprovecha ingeniería y se aprende de cada obra. Si cada unidad acaba siendo un traje a medida, los costes se descontrolan, que es la pesadilla histórica de la nuclear.
- Para el inversor particular, este titular no mueve la tesis de NuScale: no participa en el proyecto. Quien quiera exponerse al 'boom' nuclear sin comerse el riesgo de un desarrollador que aún no factura tiene la vía de los que fabrican componentes y equipos (BWXT, Mirion), porque cobran por obra con independencia de quién gane la carrera de los SMR.