El cofundador de Uber planea volver al ride-hailing con Atoms

Travis Kalanick, cofundador de Uber, negocia con la compañía para que su startup Atoms desarrolle tecnología de robotaxis en su red, tras captar 1.700 millones de dólares. Uber ya ha invertido 100 millones en Atoms y la empresa ha mantenido conversaciones tempranas para integrar su tecnología en la plataforma.
Travis Kalanick, cofundador de Uber, está considerando regresar al sector del transporte con su nueva empresa Atoms. Según un informe del Financial Times publicado este domingo, Kalanick quiere desarrollar tecnología de robotaxi reuniendo a veteranos del equipo de vehículos autónomos de Uber, con el objetivo de lograr una meta que persigue desde hace una década.
Gracias a una ronda de financiación de 1.700 millones de dólares, Atoms está a punto de iniciar una campaña de contratación de ingenieros especializados en autonomía, según fuentes cercanas a los planes de Kalanick. La empresa, que Kalanick ha descrito como una compañía de 'IA física', también ha mantenido conversaciones tempranas con Uber sobre el uso de su tecnología para robotaxis en su red de ride-hailing. Estas mismas fuentes añaden que Uber ha invertido 100 millones de dólares en Atoms.
Una alianza supondría la primera implicación de Kalanick en el negocio del ride-hailing desde que dejó el consejo de Uber en 2019. Fue expulsado como CEO en 2017 después de que una investigación independiente sobre el manejo de las denuncias de acoso sexual en la empresa criticara a la compañía y recomendara que Kalanick diera un paso atrás. 'Muchas de las cosas que habrían ocurrido con Uber con el tiempo son las que estamos haciendo ahora', dijo Kalanick este mes en un evento organizado por la firma de capital riesgo Andreessen Horowitz en San Francisco.
Atoms, por su parte, se define como 'una empresa de software industrial centrada en aplicaciones industriales' y asegura que 'no tiene planes de entrar en el saturado mercado de robotaxis'. 'Uber es un socio de Atoms y puede usar nuestra tecnología para su negocio de transporte si le resulta útil', añadió la compañía. Uber declinó hacer comentarios al Financial Times. Además, fuentes indican que Kalanick ha fichado a Anthony Levandowski, cofundador de Waymo y exjefe de conducción autónoma de Uber, para supervisar el trabajo de vehículos autónomos de Atoms.
La ronda de 1.700 millones se anunció en julio, cuando Kalanick afirmó que la 'IA industrial' —que abarca software, sensores, robótica e IA para automatizar operaciones— impulsará la próxima revolución industrial. 'La minería, la construcción, el transporte pesado y la producción de alimentos son solo algunos ejemplos de industrias intensivas en átomos que esperan una transformación digital masiva', dijo. Ahora, el posible acuerdo con Uber plantea un escenario curioso: el fundador que fue apartado de su propia empresa podría acabar suministrando la tecnología que Uber necesita para competir en el futuro de la movilidad autónoma.
El análisis de Salseo
- La noticia esconde una paradoja: Kalanick, que fue expulsado de Uber en 2017, podría acabar siendo proveedor de la propia Uber. La inversión de 100 millones de dólares de Uber en Atoms muestra que la compañía ve valor en su tecnología, pero también que prefiere tenerla cerca antes que como competidor.
- El foco en 'IA física' e 'IA industrial' sugiere que Atoms no quiere competir directamente en robotaxis, sino vender la tecnología a quien ya tiene la red. Si se concreta el acuerdo, Uber podría acelerar su apuesta por vehículos autónomos sin desarrollar todo internamente, un modelo similar al de otras alianzas del sector.
- La incorporación de Anthony Levandowski, exjefe de conducción autónoma de Uber y cofundador de Waymo, es un aval técnico importante. Su experiencia en el desarrollo de vehículos autónomos podría ser la pieza que faltaba para que Atoms pase de promesa a realidad, aunque también arrastra un historial de disputas legales con Waymo.
- El matiz: Atoms dice que 'no tiene planes de entrar en el saturado mercado de robotaxis', pero la contratación de ingenieros de autonomía y las conversaciones con Uber apuntan a lo contrario. Es probable que la declaración sea una forma de evitar la confrontación directa con Uber y otros actores, mientras prepara el terreno para un acuerdo que le dé acceso a una red de pasajeros sin asumir los costes de operar una flota.